¡Ay, mi gente! Si usted fue de los que se aventuró al Sur durante este Jueves Santo, seguro se encontró con la ‘vaina’ de siempre: la congestión en Semana Santa que vuelve a paralizar a Baní. Pasada la medianoche, lo que se escuchaba por los grupos de WhatsApp era el lamento de miles de viajeros que intentaban llegar a sus provincias. Baní, un punto neurálgico en el trayecto hacia Peravia, Azua, Barahona y más allá, se convirtió en un verdadero ‘tapón’ que puso a prueba la paciencia de hasta el más calmado.
La situación, que se extendió por un viaje de horas la noche del 2 de abril del 2026, era para echar ‘candela’. Las imágenes que circulaban mostraban carros pegados uno del otro, una filera que no terminaba y que le hacía la vida de cuadritos a cualquiera. A pesar de los operativos de Digesett, los agentes se vieron superados por el gran flujo de vehículos. Es que cuando el ‘tigueraje’ decide salir en masa, no hay quien pare eso. La Semana Mayor siempre trae este desafío vial.
Este ‘cuello de botella’ en Baní no es una vaina nueva; es casi una tradición negativa cada año. La falta de rutas alternas efectivas es el problema principal. Asegún los lugareños y los propios afectados, no hay por dónde ‘sacar el pie’ de la ciudad cuando se arma este lío. La geografía del pueblo, sumada a la falta de planificación a largo plazo, convierte el paso por el centro en un calvario bajo el sol inclemente, especialmente cuando la gente va de ‘coro’ a la playa o a ver a la familia.
Más allá de la molestia personal, esta recurrente congestión tiene implicaciones serias para el desarrollo de la región sur y el turismo interno. ¿Cómo es posible que con tanto avance, aún no tengamos una solución bacana para este ‘aperito’? Los empresarios y emprendedores del sur, que dependen del flujo de turistas y visitantes, ven cómo sus clientes llegan cansados y frustrados, lo que puede empañar la experiencia de su viaje y, en última instancia, afectar la economía local.
Es hora de que las autoridades se pongan las pilas de verdad. No basta con operativos de Semana Santa; necesitamos soluciones viales de una vez y por todas: circunvalaciones bien pensadas, mejoras en la infraestructura existente o, incluso, la consideración de vías alternas de mayor capacidad. La inversión en infraestructura vial no es un gasto, es una necesidad urgente que beneficia a todo el país, facilitando el tránsito y mejorando la calidad de vida de los dominicanos que quieren disfrutar de su tierra sin pasar este tipo de ‘chercha’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




