¡Qué noticia más bacana, mi gente! Los alcaldes de todos los rincones de nuestro país se han puesto las pilas, pero de verdad, integrándose formalmente a la política nacional de ‘Hambre Cero’. Esto no es un coro cualquiera; es un compromiso serio, sellado en la Liga Municipal Dominicana (LMD), donde el Gobierno central y los gobiernos locales han reafirmado su norte: erradicar el hambre en la República Dominicana para el año 2028. ¡Así mismo como lo oye, sin relajo!
Este paso es una señal clara de que aquí se está trabajando en serio por el bienestar de la gente. Ver a figuras como el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y el representante de la FAO, Rodrigo Castañeda, junto a los presidentes de FEDOMU y la LMD, Víctor D’Aza y Nelson Núñez, da una idea de la seriedad y el alcance de esta iniciativa. No es solo un asunto de papeles, sino de meterle el pecho y que este plan de Hambre Cero se haga una realidad en cada barrio y cada campo de nuestra tierra.
La integración de los alcaldes es fundamental, porque ¿quién mejor que ellos para conocer la realidad del patio? Son los que están en la calle, con la gente, los que saben dónde aprieta el zapato. Su rol será clave, oigan bien, en la identificación precisa de esas comunidades y poblaciones que de verdad están pasando trabajo y son vulnerables a la inseguridad alimentaria. Esto no es solo mandar comida, es saber dónde hace más falta y cómo entregarla para que llegue al que de verdad la necesita. También van a echar una mano vital en el seguimiento y la evaluación de los programas alimentarios, para asegurar que el dinero del pueblo se invierta bien y dé los frutos esperados. ¡Eso sí es transparencia y tigueraje del bueno!
Además de identificar y seguir, los ayuntamientos van a impulsar, con mucha sazón dominicana, los huertos comunitarios y familiares. ¡Imagínense qué chulo! Cada familia cultivando sus propios alimentos, vegetales frescos, de la tierra a la mesa. Esto no solo ayuda con la comida, sino que enseña, empodera y crea comunidades más fuertes y autosuficientes. Un verdadero palo, diríamos por ahí. Y como si fuera poco, harán diagnósticos territoriales detallados para saber dónde está el relajo con la inseguridad alimentaria, y lo más importante: la soberanía y seguridad alimentaria dejarán de ser un tema más, para convertirse en un eje prioritario en sus planes municipales. ¡Eso es compromiso con la gente!
Y lo mejor de todo es que ya estamos viendo resultados que nos hacen inflar el pecho. El secretario técnico del CONASSAN soltó el dato de que la prevalencia de subalimentación, que es el indicador clave que usa la FAO, bajó de un 8.7% en 2019 a un 3.6% en 2025. ¡Un viaje de avance! Esto es para aplaudir de pie. Las autoridades no se guardan el secreto de este éxito; lo atribuyen al fortalecimiento de la producción agropecuaria, que le está metiendo duro al campo, al financiamiento de los productores, la titulación de tierras (que da seguridad a nuestra gente del campo) y, por supuesto, a programas sociales que de verdad están llegando a la gente.
Entre las iniciativas que están haciendo la diferencia, podemos mencionar el apoyo constante a nuestros productores locales, que son la columna vertebral de nuestra alimentación. También se ha ampliado el programa “Aliméntate”, que es un alivio para muchas familias. Y no podemos dejar de lado el fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar, que ahora incluso se mantiene en vacaciones, asegurando que nuestros niños y adolescentes, la nueva generación de dominicanos, no pasen hambre ni cuando no están en la escuela. También se ha mejorado la forma de focalizar las raciones alimentarias, para que lleguen a quienes más las necesitan, y se ha puesto un ordenamiento territorial para proteger nuestras tierras agrícolas, que son un tesoro invaluable.
Grandes instituciones como el Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE), que siempre ha estado ahí para la gente, el programa Supérate, que ha sido un pilar fundamental en la lucha contra la pobreza, y el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (INAIPI), que cuida a nuestros más pequeños, han sido señaladas como piezas clave en el acceso alimentario de las familias más vulnerables. ¡Estos son los pilares de la ayuda social, sin duda!
Para asegurar que todo esto no se quede en palabras, se conformará una comisión de peso, integrada por la LMD, FEDOMU y SETESSAN, que tendrá la responsabilidad de monitorear cada compromiso. No habrá espacio para el relajo; se medirá todo para que los resultados sean palpables. Y el Gobierno central, a través del CONASSAN, no dejará a los municipios solos; les brindará asistencia técnica y les facilitará información estratégica para que cada intervención sea efectiva y llegue donde tiene que llegar. ¡Así es que se trabaja en equipo, con un solo objetivo: que nadie en este país se acueste sin comer!
Este es un gran paso para la República Dominicana, una nación que se niega a dejar a nadie atrás. Con el compromiso de nuestros líderes locales, el apoyo del gobierno y la participación de la gente, la meta de ‘Hambre Cero’ para 2028 no solo es posible, ¡es una realidad que estamos construyendo desde ya!
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