La gente del Ensanche Espaillat se hartó, ¡y de qué manera! La noche del viernes pasado, el barrio se convirtió en un escenario de protesta con la quema de neumáticos, todo por la ‘vaina’ de los apagones que los tenían a oscuras por dos días. La situación estaba insostenible, y el coro de quejas se hizo sentir fuerte, exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico de una buena vez.
Según el reporte, Amada Ramírez, una de las comunitarias, soltó el bombazo: les estarían pidiendo el dinerito de la grúa para arreglar el problema. ¡Una ‘vaina’ más para el tigueraje! Si no pagaban ese extra, la luz, ni por la casa. Esto, como era de esperarse, encendió más la llama de la indignación y dejó claro que la paciencia ya se había agotado en el sector, haciendo que los apagones se volvieran el foco de la tensión.
En nuestro país, los cortes de energía eléctrica no son precisamente una novedad, y el pueblo dominicano sabe de sobra lo que es vivir con el vaivén del servicio. Esta situación en el Ensanche Espaillat es solo un reflejo de lo que muchos sectores enfrentan, afectando el día a día, desde la comida que se daña en la nevera hasta los pequeños negocios que pierden ventas al no poder operar sus equipos o por la falta de iluminación.
La quema de neumáticos es una forma de protesta que, aunque genera cierto relajo y tapón en las calles, es un grito desesperado de la gente que busca ser escuchada. Es la manera en que el barrio dice ‘¡Ya basta!’ cuando siente que sus reclamos no encuentran eco en los lugares donde deben dar soluciones. Es una expresión directa y, a veces, la única que sienten que funciona para llamar la atención sobre problemas básicos.
Imagínate, dos días sin luz, es un lío bien grande. Ni la televisión, ni abanico, ni cargar el celular. La calidad de vida baja de una vez, y la gente se desespera. Los residentes del Ensanche Espaillat, con esta acción, están pidiendo que les resuelvan la situación y que no les pongan más excusas ni trabas económicas para un servicio que, se supone, deben recibir sin contratiempos como parte fundamental de su vida diaria.
Esta situación, lamentablemente, se repite en distintos puntos de nuestra geografía y pone en jaque la tranquilidad de la gente. La comunidad espera que las autoridades competentes se metan de lleno en el problema y le den la solución que el pueblo se merece, sin tener que armar un coro cada vez que un servicio esencial falla. El dominicano es trabajador y lo que quiere es su servicio eléctrico sin tanto ‘bulto’.
La protesta del Ensanche Espaillat es un llamado de atención claro y fuerte. Es un recordatorio de que los problemas básicos, como la electricidad, son esenciales para el desarrollo y la paz social. Los ojos de la comunidad están puestos en que la solución llegue más rápido que un gallo en pelea y que esta ‘vaina’ de tener que pagar por una grúa o quedarse a oscuras no se vuelva a repetir en sus hogares.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




