La relación comercial entre República Dominicana y Haití se mantiene firme, ¡como siempre!, a pesar de los diferentes episodios de tensión que a veces se forman en la frontera. Según el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, este ‘comercio estable’ ha demostrado una resiliencia bacana, adaptándose a las circunstancias sin ceder a las presiones. Para el país, la fluidez de este intercambio es clave, y las autoridades lo tienen bien claro, dándole seguimiento constante a la dinámica que se da en esa zona tan activa.
A pesar de que el flujo comercial puede verse afectado cuando se arman enfrentamientos, el mercado binacional tiene la capacidad de retomar su curso de una vez que la situación se normaliza. Esto se debe, en gran medida, a la necesidad vital que tienen los hermanos haitianos del comercio con República Dominicana, lo que impulsa esa recuperación rápida. Es como una chercha que, aunque a veces se pausa, siempre retoma su ritmo natural por la pura necesidad del negocio.
Nelson Arroyo destacó la importancia mayúscula de las exportaciones hacia Haití para la economía dominicana. Se trata de un viaje de productos que cruzan la frontera y que representan un renglón vital para muchísimos sectores productivos de aquí. Por eso, el monitoreo constante por parte de las autoridades dominicanas a todo lo que ocurre del otro lado de la frontera no es un capricho, sino una necesidad para salvaguardar esos intereses comerciales y la estabilidad regional.
Se reportó que los haitianos se han comprometido a poner todo de su parte para normalizar las cosas en su lado de la isla, una medida que, según los dominicanos, es fundamental para que el comercio fluya sin tropiezos. En ese sentido, Aduanas tiene como uno de sus objetivos principales facilitar ese intercambio, asegurando que los procesos sean lo más ágiles posibles para que la vaina no se tranque en ningún punto.
Hasta el momento, y esto es clave, no se ha registrado una caída importante en las exportaciones dominicanas ni en el movimiento general del mercado binacional. Esto demuestra que, a pesar de las adversidades, la actividad comercial se ha mantenido en un nivel normal, mostrando que la relación de intercambio, aunque compleja, es robusta y esencial para ambas partes de la isla en su día a día.
Sobre la situación interna de Haití y su posible impacto, Arroyo dejó bien claro que República Dominicana respeta las leyes y decisiones de esa nación. ‘Nosotros simplemente desde la República Dominicana salvaguardamos la frontera, protegemos el país, protegemos los intereses de la República Dominicana’, afirmó, dejando entrever que la intervención en asuntos internos de Haití es una chercha que corresponde a otros países, no a nosotros. Nuestro enfoque es proteger lo nuestro y mantener el orden en nuestra casa.
Esta postura de respeto y no intervención subraya la delicadeza con la que el país maneja sus relaciones con la nación vecina, priorizando la estabilidad fronteriza y el bienestar nacional. El ‘comercio estable’, aunque a veces tambalea por la situación del vecino, siempre encuentra la manera de levantarse, impulsado por una historia y una geografía compartidas que atan a ambas economías de una forma innegable y, a menudo, vital para la subsistencia.
La realidad es que la dinámica comercial en la frontera es un reflejo de la interdependencia. A pesar de los retos, la habilidad de los comerciantes y las autoridades para adaptarse y mantener el flujo demuestra una resiliencia que es parte de la idiosincrasia dominicana. Es un recordatorio de que, más allá de las tensiones, la vida y el negocio tienen que seguir, y en esta parte del Caribe, ¡la chercha del comercio no se detiene así de fácil!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



