¡Pero, klk! La verdad es que la Policía Nacional está en un punto crucial, y por eso la designación del general Esteban Figuereo García como subdirector general y, en adición, director de Transformación Policial, es una vaina que ha cogido calle y genera un viaje de expectativas. El decreto presidencial, con fecha del 27 de febrero de 2026, lo pone al frente de un proceso vital: la modernización, profesionalización y el fortalecimiento institucional de nuestro cuerpo del orden. Esta es una misión heavy que busca adecentar la casa y darle a la ciudadanía la seguridad que se merece, impulsando la anhelada Transformación Policial que tanto se ha hablado.
No es un secreto para nadie que la Policía Nacional ha enfrentado sus desafíos a lo largo de los años. Desde la percepción pública hasta la necesidad de optimizar recursos y la implementación de protocolos más acordes con los derechos humanos, el camino no ha sido fácil. La llegada del general Figuereo, con su probada trayectoria y un currículo que da gusto, representa una inyección de esperanza. Se espera que su liderazgo no solo impulse el cambio desde adentro, sino que también logre reconectar a la institución con la sociedad, fomentando la confianza y la colaboración mutua, algo vital para echar pa’lante como nación.
Cuando uno ve la formación académica del General Figuereo, se da cuenta que no está ahí por chercha. Es licenciado en Derecho por UTESA y tiene maestrías en Defensa y Seguridad Nacional por UNADE, Derecho Penal por la UASD y Derecho Constitucional por la UFHEC. ¡Ese tipo se la sabe to’a! Esta base jurídica robusta es fundamental para liderar una reforma policial, asegurando que cualquier cambio se haga bajo el marco legal y respetando siempre los derechos fundamentales de la gente. No es solo poner a la gente en forma, es también asegurar que operen dentro de la ley, un paso crucial para la modernización.
Asegún su hoja de servicio, ha ocupado posiciones estratégicas que le dan una visión 360 de la institución. Desde Director Central de Recursos Humanos, clave para saber qué talentos hay y dónde ponerlos, hasta Director Central de Asuntos Legales, donde se manejan los entuertos jurídicos. También estuvo en la DIGESETT y fue el encargado de la escolta del Director General, aparte de ser enlace con otros organismos del Estado. Este cúmulo de experiencias, tanto operativas como administrativas y de seguridad especializada, le otorgan una perspectiva única para identificar los puntos débiles y fuertes, y saber dónde meter mano para que la cosa ruede mejor.
La modernización que se busca va más allá de cambiar uniformes o pintar cuarteles. Se trata de implementar tecnologías avanzadas en investigación criminal, fortalecer la inteligencia estratégica y capacitar al personal en nuevas metodologías. Las múltiples capacitaciones nacionales e internacionales del general en liderazgo policial, derechos humanos y gestión administrativa, lo colocan en una posición jevi para aplicar las mejores prácticas globales aquí en el patio. Es un asunto de elevar el estándar, de que nuestra policía esté a la altura de los desafíos del siglo XXI y pueda enfrentar el tigueraje con más inteligencia y eficiencia.
En definitiva, la misión del General Figuereo García es un reto de proporciones épicas, pero su perfil sugiere que está más que preparado para ello. El país entero está pendiente de cómo este “lápiz” va a encaminar los esfuerzos para que tengamos una Policía Nacional más profesional, más cercana a la gente y, sobre todo, más efectiva en su labor de garantizar la seguridad. Es una oportunidad de oro para que la institución dé un salto de calidad y se gane el respeto y la confianza de todos los dominicanos, porque al final del día, todos queremos vivir en un país más seguro y tranquilo.
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