¡Klk, mi gente! Aquí en el patio, el Ministerio de Hacienda y Economía (MHE) y la Financial & International Business Association (FIBA) se han juntado para darle un “palo” importante a una de las vainas más complejas que enfrentamos como país: el Lavado en los Juegos de Azar. Este acuerdo no es poca cosa, no, señor. Es un paso de gigante para fortalecer el sistema de prevención contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo en un sector que, como sabemos, mueve un viaje de dinero y que a veces, queramos o no, se presta para el tigueraje.
La movida es chula y bien pensada. Imagínense que Hacienda y FIBA, una asociación sin fines de lucro con una experiencia internacional de primera, van a impulsar unas certificaciones de antilavado de dinero, que llaman Amlca-Juegos de Azar. ¿Para quién? Pues para los principales actores del sector, desde los dueños de casinos hasta los que bregan con bancas de lotería, apuestas deportivas y concesionarias de loterías electrónicas. El ministro del MHE, Magín Díaz, y el director ejecutivo de FIBA, David Schwartz, lo dejaron bien claro al firmar el convenio: esta alianza es necesaria, no es un relajo, para que la cosa esté de lo más bien y blindar el sistema contra los ilícitos.
¿Y por qué es tan crucial esta vaina aquí en República Dominicana? Pues miren, históricamente, el sector de los juegos de azar ha sido visto en muchas partes del mundo como un punto caliente para el lavado de dinero. Con el flujo constante de efectivo, las transacciones a veces anónimas y la rapidez con la que se mueve la platica, se convierte en un blanco apetitoso para quienes buscan legalizar fondos de origen ilícito. Aquí en el país, tenemos un viaje de bancas, casinos y establecimientos de juegos que son parte de nuestra cotidianidad, y es fundamental asegurar que no se conviertan en instrumentos para el crimen organizado. Es un tema de reputación, sí, pero también de estabilidad económica y de justicia social.
La FIBA trae a la mesa su conocimiento de talla mundial. Con su experiencia, van a ayudar a establecer un programa Amlca-Juegos de Azar bien tropicalizado, con un enfoque directo en nuestra realidad dominicana. Esto va dirigido a funcionarios de Hacienda, a los operadores de juegos y a todos los que caen dentro de la categoría de “sujetos obligados” según la ley. No se trata solo de dar charlas o cursitos, no. Esto va más allá, busca fortalecer la arquitectura de defensa antilavado del Estado, que es como tener un sistema inmunológico robusto para el país contra las enfermedades financieras.
Piensen en las evaluaciones que nos hacen organismos internacionales como el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat). Ellos nos ponen la lupa, y cualquier debilidad en nuestros sistemas de prevención de lavado de activos puede traernos un dolor de cabeza, afectando nuestra imagen, nuestras relaciones bancarias internacionales y hasta la inversión extranjera. Este acuerdo con FIBA es como ponerle un sellito de calidad y confianza a nuestro compromiso contra el lavado, demostrando que estamos cogiendo la vaina en serio y que no estamos en chercha con la transparencia.
El impacto de esta iniciativa es vasto. Para los operadores de juegos de azar, significa capacitarse y adaptarse a los más altos estándares internacionales. Al principio, quizás parezca un trabajito extra, pero a la larga, les da una credibilidad tremenda y les protege de ser usados por el tigueraje. Para Hacienda, es una herramienta potente para supervisar y regular de manera más efectiva. Y para el país, es un escudo más contra la delincuencia organizada y un espaldarazo a nuestra reputación en el escenario global.
La República Dominicana ha hecho avances significativos en la lucha contra el lavado de activos en los últimos años. Hemos visto cómo se han promulgando leyes más robustas, cómo se han fortalecido las instituciones y cómo hay una mayor conciencia sobre la importancia de la transparencia financiera. Sin embargo, el crimen organizado siempre busca nuevas formas de operar, y por eso es vital que nosotros, como Estado y sociedad, estemos siempre un paso adelante, adaptándonos y mejorando nuestros mecanismos de defensa. Este acuerdo es un claro ejemplo de esa proactividad, de no quedarse de brazos cruzados esperando a que la cosa se complique.
Es una señal bacana de que estamos comprometidos con la integridad financiera, y de que queremos que nuestra economía crezca de forma sana, sin sombras de actividades ilícitas. La certificación Amlca-Juegos de Azar, asegurada por la experiencia de FIBA, es una garantía de que los profesionales de este sector tendrán las herramientas y los conocimientos para identificar y reportar cualquier actividad sospechosa, convirtiéndolos en la primera línea de defensa. Así es como se construyen países fuertes y transparentes, ¡de una vez y sin guille!
Así que, la próxima vez que veas una banca o un casino, piensa que detrás de ese juego, hay un esfuerzo tremendo para que la plata que se mueve sea limpia y legal. Este tipo de acuerdos son los que hacen que el patio progrese y que la gente confíe más en el sistema. ¡Eso sí que es jevi!
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