¡Pero qué vaina más chula y al mismo tiempo complicada se le ha armado a Holly Rowe! La reconocida reportera de ESPN está viviendo un momento de esos que te ponen el corazón ‘chiquitico’ y a la vez te meten en ‘el ojo del huracán’. Este sábado, con la mirada puesta en el partido entre BYU y Notre Dame en el estadio LaVell Edwards, Rowe no solo regresa a un terreno de juego, sino al lugar donde comenzó su gran amor por el fútbol americano universitario. Es, como se dice por ahí, un ‘full-circle moment’ que la tiene sintiendo una nostalgia tremenda, según lo que compartió con Deseret News esta semana.
Desde muy joven, la pasión de Rowe por este deporte se enraizó profundamente. Su carrera periodística arrancó en BYU, donde pasó dos años y fue ancla de noticias en KBYU-TV antes de seguir su camino hacia la Universidad de Utah. Luego de graduarse, se convirtió en la reportera de campo para el fútbol de BYU desde 1993 hasta 1997. La ‘tiguerada’ para captar la atención de ESPN en 1995 fue una jugada maestra: al darse cuenta de que ABC no tenía reportero de campo para el juego BYU-Utah, llamó al productor y se ofreció, ‘de una vez’. Esa chispa de iniciativa la llevó a su primer trabajo con ESPN, incluso inventando un viaje a San José para asegurar otra asignación. Al siguiente año, ya estaba contratada a tiempo completo; ¡bacano!
El Origen de una Pasión y las ‘Vainas’ de Hoy
Antes de que su carrera despegara a los niveles que conocemos, Holly Rowe era apenas una niña de 5 años que ya se estaba ‘envainando’ con el fútbol de BYU. Recordando aquellos días en el antiguo Cougar Stadium, la periodista cuenta cómo las camisetas de arcoíris de Hawaii la dejaron ‘intrigada’ y ‘obsesionada’. Su amor era tan grande que coleccionaba recortes de periódicos sobre el equipo, un tesoro que redescubrió mientras organizaba su garaje durante la pandemia. Ha sido testigo de ‘un viaje de’ talentos, incluyendo a legendarios mariscales de campo como Gary Scheide, Gifford Nielsen, Marc Wilson y Steve Young, quienes forjaron una tradición de excelencia en BYU.
El camino de una mujer en los medios deportivos no ha sido fácil, y Rowe lo sabe de primera mano. Fue una de las primeras mujeres en este tipo de puestos, donde el ‘tigueraje’ masculino dominaba. Siempre agradecida con el entrenador LaVell Edwards y Ron McBride, por su generosidad y por haberla acogido, destaca que, sin ellos, no estaría donde está. Incluso recuerda con cariño una entrevista con Edwards en su jardín, donde las carcajadas no les permitían seguir, mostrando el lado humano de figuras que a veces parecían intocables. Aunque reconoce que la situación para las mujeres en el medio ha mejorado, últimamente se le está haciendo ‘más duro’ y espera que las nuevas generaciones no tengan que pasar por tantos obstáculos.
Pero el regreso de Rowe a BYU no solo viene cargado de nostalgia; también se da en un momento donde ella y su colega Kirk Herbstreit han estado en ‘el ojo del huracán’ por varias situaciones, que se han regado como ‘pólvora’ en las redes sociales. Desde controversias con micrófonos ‘calientes’ que malinterpretaron comentarios de Herbstreit, hasta un video generado por inteligencia artificial que falsamente la mostraba siendo agredida por un entrenador. También se le criticó por un comentario durante una entrevista a jugadores de Miami. Estas ‘cherchas’ han puesto al equipo de transmisión de ESPN bajo un escrutinio constante del ‘tigueraje’ digital.
La situación ha llegado al punto de que un reportero de Notre Dame, Bruce Straughan, se fue ‘en una’ en la red social X, expresando su frustración con la selección del equipo de transmisión para el juego. ‘¡Yo voy a tener que usar el botón de silencio a full en mi casa este sábado!’, escribió Straughan, dejando claro que no estaba nada contento con la presencia de Rowe y Herbstreit. Estas reacciones ponen de manifiesto la intensidad con la que se sigue cada movimiento en la televisión deportiva, especialmente cuando hay ‘vainas’ recientes en el ambiente.
Para el dominicano que sigue el deporte, esta historia toca varias fibras. Nos recuerda cómo el mundo de la televisión y el periodismo está siempre bajo el escrutinio de las redes sociales, donde ‘cualquier vaina’ se hace viral. Aquí en el patio, sabemos que los comentarios ‘fuera de lugar’ o las situaciones comprometedoras pueden terminar en ‘memes’ de una vez, afectando la percepción pública de cualquier figura, sea un político, un artista o, como en este caso, una periodista deportiva. La lucha de las mujeres por hacerse un espacio en campos tradicionalmente masculinos es una realidad que resuena, desde las ‘Reinas del Caribe’ hasta nuestras periodistas que se abren paso en un mundo competitivo. La resiliencia de Holly Rowe y su amor por su trabajo, a pesar de las ‘cherchas’ y los chismes digitales, es algo que muchos pueden admirar y relacionar con la persistencia nuestra en el día a día.
Así que, mientras BYU y Notre Dame se preparan para un partido que promete ‘candela’, todos los ojos estarán puestos no solo en el campo, sino también en el equipo de transmisión. Será una noche donde la nostalgia de Holly Rowe se encontrará con la implacable lupa de las redes y las expectativas de una audiencia que no se pierde ‘ni un toquecito’.
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Imagen: Yahoo Sports
Fuentes consultadas
- Deseret News: 5-year-old Holly Rowe’s love of BYU football launched an ESPN career. It comes full circle in BYU vs. Notre Dame
- Yahoo Sports: “Mute Button”: Notre Dame Reporter Angry After ESPN’s Kirk Herbstreit & Holly Rowe Decision
- roundtable.io: ESPN’s Holly Rowe gets emotional about going back to BYU



