Immanuel Kant: quién fue y frases del célebre filósofo que puedes aplicar hoy en día

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Hablando de filósofos es destacable la figura de Immanuel Kant, que nace en 1721 en Konigsberg, Prusia. Es uno de los grandes de esta disciplina en toda Europa moderna por sus diferentes reflexiones. Así que, en este artículo, te damos algunas de sus señas más destacadas y las frases célebres de este filósofo.

Junto a Hegel y Schopenhauer desarrolla diversas corrientes como el idealismo alemán. Entre sus obras son destacables: la Crítica de la razón pura; la Crítica de la razón práctica; a la última, la Crítica del juicio.

Entre sus reflexiones está el imperativo categórico, que, según él actúa sobre todas las personas, sin importar sus intereses o deseos. Además dividió los deberes perfectos e imperfectos, entre los primeros está no mentir, y en el segundo se aplica en un tiempo y espacio particulares.

Frases célebres de Immanuel Kant

Todos los intereses de mi razón, especulativos y prácticos, se combinan en las tres siguientes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?

El espacio y el tiempo son el marco dentro del cual se ve limitada la mente para construir su experiencia de la realidad.

Cuando el tembloroso resplandor de una noche de verano se llena de estrellas resplandecientes y la luna misma está completa, lentamente me siento arrastrado a un estado de sensibilidad mejorada hecha de amistad y desdén por el mundo y la eternidad.

El juego de la pelota es uno de los mejores juegos infantiles porque origina una carrera saludable. En general los mejores juegos son los que, a más de desenvolver la habilidad, ejercitan también los sentidos.

Es pura hipocresía que exista una ley para ser odiado o hasta inclusive despreciado, ¿Quiénes entonces, siguen cumpliendo el bien aún sabiendo que se encuentran en desventaja?

Todo conocimiento debe, directa o indirectamente, a través de ciertas representaciones, relacionarse en última instancia con nosotros, con la sensibilidad, porque de ninguna otra manera puede darse un sentido a nosotros.

En la vida conyugal, la pareja unida no tiene que formar más que una sola persona moral, animada y gobernada por el entendimiento del hombre y por el gusto de la mujer.

Cuando podía haber tomado esposa, no pude soportar a ninguna; y cuando pude soportar a alguna, ya no necesitaba a ninguna.

El Estado, al igual que el suelo sobre el que se halla situado, no es un patrimonio. Consiste en una sociedad de hombres sobre los cuales únicamente el Estado tiene derecho a mandar y disponer. Es un tronco que tiene sus propias raíces.