Santo Domingo, RD. La República Dominicana, ese pedacito de cielo en el Caribe, con su gente trabajadora y su deseo de progreso, se enfrenta a una dura realidad en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). Según el experto en tecnología Hiddekel Morrison, aunque andamos con la moral alta y el deseo es grande, a esa ‘vaina’ de convertirnos en un centro iberoamericano de IA todavía le falta un pie y un brazo.
De acuerdo al reporte, la visión de ser un ‘hub’ regional para la Inteligencia Artificial choca de frente con las limitaciones que tenemos. Es cierto que aquí la conectividad no es un problema; estamos ‘jevi’ en ese aspecto. Sin embargo, Morrison, conocido por su ojo crítico, enfatiza que solo tener Internet no nos hace campeones en la carrera tecnológica. Necesitamos mucho más que eso para competir con el ‘tigueraje’ de otros países.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 pone en evidencia esta verdad. La República Dominicana se lució con un sexto lugar en conectividad, lo cual es ‘bacano’, pero cuando hablamos de capacidad de cómputo, caímos al puesto 14. ¡Dígame usted! En talento humano, quedamos en la posición 13, y en investigación, ¡otro 14! Esto demuestra que, aunque somos buenos conectándonos, el músculo para desarrollar tecnologías avanzadas y proyectos de IA a gran escala, ‘asegún’ el experto, todavía nos falta un chin.
Es como si tuviéramos una guagua bien chula por fuera, pero por dentro le falta el motor y las gomas para coger carretera. Las iniciativas como la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y los acuerdos con empresas como Nvidia, son pasos en la dirección correcta, ¡claro que sí! Pero Morrison es claro: esos esfuerzos, ‘de una vez’, no son suficientes para elevarnos al liderato regional. Hay que meterle más el pecho a la formación de especialistas, fortalecer nuestra capacidad de cómputo y potenciar la investigación.
El experto en tecnología no se guarda nada al señalar que muchos de nuestros enunciados, esas promesas grandilocuentes, ‘no son realistas’. Es un llamado de atención a la hora de hacer grandes anuncios que no tienen un respaldo concreto en acciones. No se puede estar en un ‘coro’ de querer ser potencia si no se está trabajando en la base. Primero hay que cerrar las brechas tecnológicas, demostrar resultados tangibles y, entonces sí, con hechos probados, proyectarnos como un referente en esta tecnología que está cambiando el mundo.
La historia nos ha enseñado que el desarrollo tecnológico no es un sprint, sino una maratón. Otros países de la región han invertido décadas en construir ecosistemas robustos de innovación y ciencia. Para la República Dominicana, esta advertencia de Morrison no es para desanimarnos, sino para ponernos los patines y enfocarnos en lo que realmente importa: invertir en educación, infraestructura de alta gama y en el capital humano que será el motor de nuestra incursión en la era de la Inteligencia Artificial. Es momento de dejar el ‘relajo’ de los anuncios vacíos y meterle mano al trabajo de verdad, porque el futuro no espera.
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