¡KlK, mi gente! Nos llegó una noticia de esas que nos ponen el alma de alegría y esperanza. La Fuerza de Tarea Conjunta ha soltado un informe que, ¡jevi la vaina!, nos dice que la tasa acumulada de homicidios en nuestro país ha experimentado una baja significativa. Este logro no es un bulto cualquiera, sino que se traduce en un sentir de mayor seguridad para el dominicano de a pie. Los números no mienten: la tasa actual se sitúa en 7.47 por cada 100 mil habitantes, una cifra que muestra cómo **descienden homicidios** comparada con el 7.8 del año 2025, el 12.03 de 2024 y el 11.89 de 2023. Esto significa que cada vez menos familias tienen que pasar por el trago amargo de perder a un ser querido por la violencia, lo cual es de lo más bacano.
Esta reducción no es solo un numerito en un papel; es el resultado de un viaje de trabajo duro y coordinación entre todas las instituciones que velan por nuestra seguridad. Según el reporte del Ministerio de Interior y Policía, ¡un coro de 27 territorios! se mantienen con indicadores por debajo de un dígito, lo que es un chulo de verdad. Claro, no todo es color de rosa, ya que siete demarcaciones aún presentan cifras que nos hacen coger cabeza. Pero hasta en esos lugares, el tigueraje de las autoridades está metiéndole el pecho con acciones focalizadas de prevención, buscando apretar donde más duele la delincuencia para enderezar la vaina.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, que siempre está de una vez dándole la cara a estos temas, ha sido clara al destacar que estos buenos resultados vienen del trabajo en equipo. Y es que no es para menos, porque cada homicidio es una tragedia que no tiene vuelta atrás, una herida en el corazón de nuestra sociedad y un desafío constante para el Estado dominicano. Imagínense ustedes, que de un año a otro veamos cómo la gente puede salir con un poco más de tranquilidad, sabiendo que las autoridades están en la calle echándole ganas para que haya menos pleitos y más paz.
Y si la reducción de homicidios es una buena noticia, lo de los robos no se queda atrás, ¡ni por casualidad! La Policía Nacional, que no se ha quedado atrás en esta batalla, ha reportado 2,375 denuncias menos. Pasamos de 9,213 casos registrados en el mismo período de 2025 a 6,838 este año. Esto es una pila de robos que se dejaron de cometer, o que por lo menos, se denunciaron menos, lo cual es un indicador positivo de que las estrategias están funcionando y que el dominicano puede sentirse un poco más seguro con sus pertenencias, sin tanto relajo de que le van a quitar lo suyo.
Para poner estos números en perspectiva, tenemos que entender lo que significan para el país. Una reducción sostenida en la criminalidad, especialmente en delitos de alto impacto como homicidios y robos, no solo mejora la calidad de vida de la gente, sino que también es un espaldarazo para la economía y el turismo. ¡Jevi! Si los visitantes ven que República Dominicana es un destino más seguro, más jevi aún se sentirán de venir a disfrutar de nuestras playas, nuestra música y nuestra gente. A nivel regional, esta tasa de 7.47 nos coloca en una posición favorable si la comparamos con otros países de América Latina y el Caribe, donde las cifras de homicidios pueden ser bastante más altas, a veces doblando o triplicando las nuestras. Esto nos da un aire para seguir pa’lante, pero sin bajar la guardia, ¡claro está!
¿Y a qué se debe este avance? Pues, según lo que uno ve y lo que se comenta, la clave ha estado en la modernización de la Policía Nacional, la implementación de tecnología de punta para el monitoreo y la investigación, y sobre todo, una mayor presencia policial en las calles. La \”Fuerza de Tarea Conjunta\” no es solo un nombre, es una estructura que integra a distintos cuerpos de seguridad, incluyendo militares y personal de inteligencia, trabajando de la mano para desmantelar redes criminales y prevenir actos delictivos antes de que ocurran. Sin embargo, no hay que dormirse en los laureles. Los desafíos persisten: el narcotráfico, la proliferación de armas ilegales y la necesidad de seguir fortaleciendo la justicia para que los delincuentes no salgan por la puerta de atrás. Es un trabajo sin fin, que requiere que cada quien ponga de su parte, desde el más alto funcionario hasta el ciudadano que decide denunciar un acto sospechoso.
La participación ciudadana también juega un papel fundamental en este coro por la seguridad. Cuando la comunidad se organiza, reporta las situaciones anómalas y colabora con las autoridades, el éxito es mayor. Los programas de prevención social, que buscan ofrecer alternativas a los jóvenes y fortalecer el tejido social, son tan importantes como la represión del crimen. No se trata solo de apresar al que roba o al que mata, sino de evitar que esos males nazcan. Mirando hacia el futuro, el objetivo debe ser mantener esta tendencia a la baja y seguir trabajando para que nuestro país sea cada día un lugar más seguro para todos. Es una vaina que nos involucra a todos, y si seguimos con ese mismo empuje, podremos decir con orgullo que la República Dominicana es un ejemplo de seguridad y convivencia pacífica en la región.
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