La comunidad de Andrés Boca Chica está que echa chispas, y no es para menos. Sus calles, asegura el pueblo, son un reflejo del abandono gubernamental, y los hoyos ya están tan grandes que bien se les podría ‘celebrar su cumpleaños’. Es una vaina que se repite con cada gestión: promesas van, promesas vienen, y al final, la gente se queda con el asfalto desbarata’o. La situación en Andrés Boca Chica no solo es un problema de estética, sino de salud pública, afectando especialmente a los más chiquitos y a nuestros envejecientes, quienes a cada rato tienen que salir ‘dispara’os’ a un centro médico por enfermedades respiratorias o caídas a causa de las precarias condiciones.
Esta realidad contrasta de una manera brutal con la importancia turística de Boca Chica, un destino que atrae a ‘un viaje de’ gente, tanto locales como extranjeros, buscando un ‘coro’ y un ambiente ‘bacano’ de playa. Sin embargo, detrás del brillo de sus costas, la infraestructura vial de sus comunidades internas se cae a pedazos. Es un ‘tigueraje’ que no se entiende, cómo un lugar tan vital para el turismo nacional puede estar tan descuidado, dando una imagen que no es ‘pa’ na’ chula a los que viven y a los que nos visitan.
Los moradores están ‘jartos’ de que los gobiernos pasen y los millones de pesos supuestamente aprobados para el desarrollo del municipio no se vean por ningún lado. ¿Dónde se meten esos fondos? Esa es la pregunta que se hace la gente, y con justa razón. Es una falta de transparencia que molesta y desespera, porque mientras los políticos hablan de progreso, la gente tiene que esquivar charcos y polvo, dañando sus vehículos y viviendo en un ambiente insalubre. No es justo que el dinero destinado a mejorar la calidad de vida de las comunidades termine quién sabe dónde.
La indignación es tal que los residentes de Andrés Boca Chica ya no saben ‘qué hacer’ para que las autoridades los escuchen. Ni el ayuntamiento ni el gobierno central parecen prestar atención a sus constantes reclamos, lo que ha llevado a la comunidad a advertir que seguirán visibilizando el problema con ‘protestas de las buenas’ si es necesario. La gente lo tiene claro: es hora de que los fondos se ejecuten y las obras se materialicen, porque el pueblo no puede seguir esperando por lo que ya le pertenece. La paciencia se agota y la necesidad de acción es urgente.
La comunidad de Andrés Boca Chica no solo exige calles dignas; está pidiendo respeto, transparencia y una gestión pública que realmente sirva a la gente. Es un llamado a la acción para que se invierta de verdad en el desarrollo de una zona tan importante para la República Dominicana. La voz del pueblo es fuerte y clara: ¡es hora de que la situación cambie de una vez por todas!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




