¡KlK, mi gente! Por los cuartos, siempre hay movimiento y esta vez le ha tocado a la tierra del Tío Simón. El precio de USDT en Venezuela ha bajado más de un 6.5% en los últimos siete días, pasando de 682 bolívares por USDT el 28 de marzo a rondar los 634 al cierre del 4 de abril. Esta caída ha causado que la brecha cambiaria, que es la diferencia entre el valor de la stablecoin y los otros mecanismos de conseguir dólares en Venezuela, se esté cerrando. Este movimiento del mercado cripto es un punto de quiebre importante para entender cómo fluye la divisa en ese país, que siempre ha tenido una relación compleja con el dólar.
Es una vaina chula cómo el mercado busca su cauce, ¿verdad? Mientras el precio de USDT caía, las otras opciones, como la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV) y las subastas de dólares en la banca nacional, estaban subiendo. La tasa del BCV, que rige el comercio formal, pasó de 471 a 474 bolívares por dólar, y las subastas bancarias, de 550 a 570. Esto crea un escenario diferente para el ‘tigueraje’ que vive del arbitraje. Asegún los expertos, esta dinámica impacta directamente la famosa ‘bicicleta cambiaria’, una estrategia que muchos utilizaban para sacarle provecho a las diferentes tasas de cambio que conviven en la economía venezolana, una realidad que en nuestro patio no es tan ajena para quienes tienen sus líos con el cambio de divisa.
Históricamente, el ‘tigueraje’ en Venezuela solía comprar dólares a la tasa más baja disponible en los bancos para luego venderlos en mercados P2P, principalmente en Binance, donde la tasa de USDT se ganó el apodo de ‘tasa Binance’. La ganancia venía de esa diferencia de precios. Sin embargo, con el USDT bajando y las tasas oficiales subiendo un poquito, ese incentivo se ha debilitado un viaje. Ya no es tan bacano hacer esa operación de una vez. Este escenario nos muestra la flexibilidad y el ingenio que los venezolanos han desarrollado para sortear las restricciones económicas, siempre buscando la forma de proteger su patrimonio de la inflación galopante.
Además, este año ha habido una flexibilización en el acceso a dólares bancarios en Venezuela, incluyendo tarjetas prepagadas para consumo en línea. La altísima demanda de cambiar esos dólares bancarios por USDT u otras plataformas como Zinli o Wally generó un coro de problemas: caídas de sistemas, aumentos inesperados en la tasa de USDT en países cercanos como Panamá, y hasta bloqueos en Zinli. Binance tuvo que aplicar controles de riesgo a las compras con tarjetas venezolanas y habilitar BPay Global para facilitar las transacciones, un movimiento estratégico para mantener la actividad en ese mercado tan volátil.
A pesar de que la brecha se ha estrechado y las operaciones de arbitraje no están de lo más bien, el interés por el USDT se mantiene vivito y coleando. Para el venezolano común, esta stablecoin de Tether sigue siendo un refugio de valor y un método de pago más ágil que los mecanismos tradicionales, una especie de salvavidas en medio de la marea. Esto demuestra que la confianza en las criptomonedas, especialmente en las stablecoins, va más allá de la mera especulación, convirtiéndose en una herramienta esencial en economías con alta inestabilidad. Es una muestra clara de cómo la tecnología se adapta a las necesidades más apremiantes de la gente.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



