Aquí en nuestra tierra, la República Dominicana, la cebolla, o *Allium cepa* para los que le dan mente a lo científico, no es solo un ingrediente más en la cocina. ¡Qué va! Desde el sancocho hasta el mangú, esta verdura es un pilar de nuestra gastronomía y, la verdad sea dicha, la gente del patio ha sabido de sus propiedades medicinales desde hace un viaje de tiempo. Recientemente, ha vuelto a coger fuerza una costumbre ancestral: usar la Cebolla y su Cáscara como un remedio casero para apoyar la salud de la próstata y la vejiga. Y es que no es solo un chisme de comadre, ¡e’ verdad que sí, esto tiene su base!
Asegún lo que dicen los estudios, y no es que uno se lo invente, la cebolla está cargadita de antioxidantes, como la famosa quercetina, que es un antioxidante potente. Además, tiene compuestos antiinflamatorios y flavonoides que le dan un empujón a la circulación sanguínea y ayudan a rebajar esos “fuegos” internos que se forman. Claro, nadie está diciendo que esto es una varita mágica que reemplaza al doctor, ¡pa’ na’! Pero muchos especialistas en medicina natural están claros en que, si uno la consume con moderación y la incluye en una dieta balanceada, puede ser un “palo” para el cuidado prostático y urinario.
El “tigueraje” que le da seguimiento a los remedios naturales sabe que nuestros ancestros siempre tuvieron soluciones a la mano. Y esta receta de la cáscara de cebolla es de esas que te dejan pensando: “¿Cómo es que no le habíamos dado más importancia a esta joya del patio?”. Es un “truquito” sencillo, pero que promete un apoyo natural para esos órganos tan importantes, especialmente a medida que los años van echando “pa’lante”. Es “jevi” ver cómo lo que tenemos en la cocina puede ser un “bacano” aliado para nuestro bienestar.
Infusión de Cáscara de Cebolla: La Receta que Está Dando de Qué Hablar
La preparación es de lo más sencilla, ¡no hay que ser un “chef” ni un experto en yerbas para esto! Es una “chercha” prepararlo:
- Ingredientes: Consigue dos cebollas medianas, si son rojas o moradas, ¡mucho mejor! Sus cáscaras, bien lavadas, son el ingrediente estrella. Un litro de agua de la pluma y una cucharadita de miel, si eres de los que les gusta lo dulce, para que el sabor “esté de lo más bien”.
- Preparación: Primero, “de una vez”, lava las cebollas con cariño y quítales las cáscaras de afuera. Esas cáscaras las pones en una olla con el litro de agua. Calienta eso hasta que hierva y déjalo “montando presión” por unos 10 a 15 minutos. Después, sácalo del fuego, déjalo reposar un ratico y cuélalo. Si quieres darle un “toque chulo”, agrégale la miel.
¿Cómo se consume esta “vaina”?
Se recomienda tomar una tacita en ayunas y otra antes de irte a “echar un sueñito”, por una o dos semanas. Pero ojo, si sientes ardor al orinar, dolor por ahí abajo o se te hace difícil ir al baño, ¡no te quedes en casa dándole mente! Tienes que “arrancar de una vez” para donde un especialista, porque la salud no es un juego y el médico sabe mejor.
Los “beneficios potenciales” de este “caldo” de cáscara de cebolla son “un viaje de” cosas buenas: ayuda a botar esos líquidos que a veces se nos quedan estancados, aporta antioxidantes que luchan contra el estrés en las células y, ¡lo más importante!, puede ser un apoyo “jevi” para la próstata en hombres ya “adultones” y para que todo el sistema urinario trabaje “nítido”.
Además de las cáscaras, la cebolla entera “se la come” en cuanto a aportes nutricionales. Nuestros nutricionistas “del patio” siempre nos recuerdan que meter cebolla en la dieta, sea cruda en una ensalada o cocida en un guiso, nos da vitamina C, compuestos azufrados y minerales que nos ponen el sistema inmunológico “montro”. Esto no solo es bueno para la próstata y la vejiga, sino que también le da un “empujón” a la salud del corazón y ayuda con las inflamaciones en general.
Para los hombres que ya pasaron los 40 años, que es cuando los “achaques” de la próstata empiezan a “dar la cara”, es clave mantener una rutina saludable. Beber mucha agua, bajarle “dos rayitas” al alcohol y a los “inventos” ultraprocesados, y no olvidarse de los chequeos médicos regulares, ¡eso es fundamental! La infusión de cáscara de cebolla puede ser un “complemento bacano” dentro de ese “coro” de hábitos saludables, nunca el “caballito” principal.
Así que ya lo saben, la próxima vez que estén pelando una cebolla, piensen dos veces antes de botar esas cáscaras. Quizás estén desechando un “tesoro” natural que, con “un poquito de gracia”, pueda ayudar a mantener la salud de la próstata y la vejiga “bien activas”. ¡A darle mente a lo natural, pero siempre con el consejo del especialista!
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