¡Qué lo que mi gente del Cibao! Prepárense porque una de las obras más esperadas en nuestra región, la Circunvalación de Navarrete, está cogiendo calle de lo más bien y, asegún el propio presidente Luis Abinader, la estaremos inaugurando en agosto del año que viene, en 2026. ¡Una vaina jevi que nos va a cambiar la vida a un viaje de gente que transita por ahí!
El mandatario, en su reciente supervisión por las obras en Santiago, soltó la primicia y destacó que esta megaestructura vial, con sus 12.9 kilómetros de extensión, va por buen camino, mostrando un avance significativo, especialmente en la construcción de elevados y otras estructuras clave. Ya era hora, ¿verdad? Porque el tranque por el centro de Navarrete era un dolor de cabeza, una chercha que no se la deseaba a nadie. Imagínate, pasar por ahí en horas pico era como echarse un pulso con el tiempo, una verdadera prueba de paciencia.
La necesidad de una circunvalación para Navarrete no es de ahora, ni un invento del siglo XXI. Desde hace décadas, el poblado de Navarrete, siendo un punto neurálgico en la interconexión entre Santiago, el resto del Cibao y la línea Noroeste, y sirviendo de paso obligado para ir hacia Puerto Plata, se ha visto ahogado por el flujo vehicular. Antes, el que quería ir para la costa o para Mao, tenía que cruzar por todo el medio del pueblo, parando el tráfico, haciendo un tapón monumental y, de paso, llenando el aire de monóxido de carbono. ¡Un disparate! Esta situación no solo generaba un estrés del diablo para los conductores y los residentes, sino que también era un foco constante de accidentes de tránsito, algunos bien feos que lamentábamos a cada rato.
Esta obra no es solo un simple desvío; es una pieza fundamental en el rompecabezas de la infraestructura vial de la República Dominicana, especialmente para la región norte. Al descongestionar el casco urbano de Navarrete, no solo se aliviará el tráfico, sino que se reducirá drásticamente la cantidad de accidentes, tal como lo enfatizó el presidente Abinader. La seguridad vial es una prioridad, y con esta circunvalación, el trayecto será más seguro y más rápido para las guaguas de pasajeros, los camiones de carga y los vehículos privados. ¡Es un win-win por donde quiera que lo mires!
Pero el impacto de esta circunvalación va mucho más allá de simplemente evitar los tapones. Piensen en el desarrollo económico. El Cibao es el motor productivo del país, y tener una vía eficiente para el transporte de mercancías desde y hacia los puertos del Atlántico, como Puerto Plata y Manzanillo, es vital. Al agilizar el transporte y disminuir los costos logísticos, esta infraestructura impulsará a nuestros productores agrícolas, a los empresarios de la zona franca y a todo el sector comercial. ¡Esto es inyección de capital y generación de empleos de una vez!
Además, pensemos en el turismo. La Ruta del Ámbar y la conexión con la costa Norte, incluyendo destinos como Puerto Plata, Sosúa y Cabarete, se beneficiarán enormemente. Los turistas que lleguen al Aeropuerto Internacional del Cibao, o que se desplacen desde el sur, tendrán un acceso mucho más fluido y directo a estos paraísos. Menos tiempo en la carretera significa más tiempo disfrutando de nuestras playas y de la hospitalidad dominicana. ¡Eso sí que es bacano para el desarrollo turístico!
El proyecto, que ha implicado una inversión considerable y un trabajo de ingeniería no apto para cardíacos, incluye la construcción de modernos elevados y pasos a desnivel que garantizan un flujo continuo y sin interrupciones. Esto demuestra el compromiso del gobierno con una infraestructura de calidad que mire hacia el futuro y que realmente resuelva problemas de fondo, no solo parchecitos superficiales. Ver el avance de estas estructuras es un orgullo para cualquier dominicano, porque sabemos el sacrificio y la planificación que hay detrás de cada tramo de asfalto y de cada columna de concreto.
Es importante recordar que estas obras no surgen de la nada. Son el resultado de una planificación a largo plazo y de la continuidad del Estado. Aunque esta administración le está dando el empuje final y la está dejando chula, la idea y los estudios para la circunvalación de Navarrete tienen sus años. Es la culminación de un esfuerzo colectivo que, finalmente, está a punto de materializarse, trayendo consigo progreso y facilitando la vida de la gente en una de las regiones más dinámicas de nuestra Quisqueya.
En resumen, la Circunvalación de Navarrete no es solo una carretera más; es un símbolo de progreso, una solución a un problema histórico y un catalizador para el desarrollo sostenible del Cibao y de toda la República Dominicana. Cuando en agosto de 2026 corten la cinta, será un momento para celebrar que el tigueraje dominicano, con trabajo y visión, puede transformar el país para mejor. ¡Así que a contar los días, porque esa vaina viene buena!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




