Este 6 de noviembre, el corazón de la República Dominicana se detiene para conmemorar los 182 años de la proclamación de la primera Constitución Dominicana. Un documento fundamental que, desde su alumbramiento en 1844, ha sido testigo y protagonista de un viaje lleno de ‘brega’, tensiones y un sinnúmero de reformas. Desde sus inicios, la Carta Magna ha reflejado la constante lucha por definir el camino de nuestra nación, adaptándose a los vaivenes políticos y sociales con la friolera de 40 modificaciones.
Aquel lejano 6 de noviembre de 1844, San Cristóbal fue el escenario donde vio la luz este pilar de nuestro Estado. La atmósfera, según la noticia, estaba cargada de diferencias entre quienes soñaban con un gobierno civil republicano y aquellos que, de la mano del general Pedro Santana, abogaban por una autoridad más centralizada y fuerte. Era una ‘vaina’ de tira y jala que marcó el inicio de nuestro orden constitucional, con dos visiones de país que se enfrentaban de una vez.
El Congreso Constituyente, que se reunió en septiembre de 1844, no fue un ‘coro’ armonioso. Las divisiones se hicieron patentes desde el discurso inaugural, donde el reconocido Tomás Bobadilla no dudó en alabar a Santana como ‘esperanza de la Patria’, mientras criticaba a Juan Pablo Duarte, calificándolo de ‘joven inexperto’. La cosa se puso ‘jevi’ cuando Santana se resistió a jurar el texto, alegando que limitaba sus facultades. La solución, o la presión, llegó con el polémico artículo 210, una prerrogativa que le daba poderes casi ilimitados al presidente y que, asegún el reporte, fue aprobada bajo una presión del ‘tigueraje’ de la época. Ese artículo fue la ‘piedra en el zapato’ de la naciente República.
La elección de San Cristóbal como sede para la Asamblea Constituyente no fue un detalle menor, ¡para nada! Se buscaba que los diputados estuvieran lejos del ‘bochinche’ y las presiones políticas que se cocinaban en Santo Domingo. La idea era, según el testimonio del cónsul francés Eustache Juchereau de Saint-Denys, sustraer a los constituyentes de la influencia del ‘espíritu de partido’, que es como decir, que pudieran trabajar sin la chercha política que siempre ha sido parte de nuestro ambiente, ¿tú sabe’?
La historia de las reformas arrancó ‘de una vez’. La primera, en 1854, bajo el propio mandato de Pedro Santana, estableció cambios significativos: extendió el período presidencial a seis años y creó un Senado Consultor. Se modificó el infame artículo 210, y se buscaron sanciones contra los abusos de poder. Este movimiento sentó un precedente de cómo el poder constituido podía moldear la ley máxima a su conveniencia, un patrón que, a lo largo de los años, ha sido una constante en nuestra ‘Constitución que siempre está de lo más bien con los cambios’.
El documento que hoy celebramos ha sido reformado 40 veces. Este ‘viaje de’ modificaciones habla de un país en constante ebullición, con un sistema legal que siempre está en revisión, buscando amoldarse a nuevas realidades o, en ocasiones, a intereses particulares. Cada reforma ha sido un hito que marca la evolución de nuestras instituciones y el balance de poder entre los diferentes estamentos del Estado. Es una vaina que nos da una idea clara de cómo se ha moldeado nuestro gobierno a través de los años, ¿verdad?
La más reciente de estas transformaciones tuvo lugar el 27 de octubre de 2024, durante el gobierno del presidente Luis Abinader. Entre los puntos más ‘heavy’ que se aprobaron, según la noticia, se encuentran la unificación de las elecciones y la reducción de la matrícula de la Cámara de Diputados a 170 integrantes. También se pusieron ‘candados’ para evitar que las modificaciones constitucionales beneficien a los funcionarios en funciones, se cambió el mecanismo de selección del Procurador General de la República a través del Consejo Nacional de la Magistratura y se reforzaron las restricciones para que ningún presidente se quede en el cargo por más de dos períodos. Estos cambios, de seguro, buscan mejorar la transparencia y la gobernanza en el país, asegurando que la cosa sea más ‘bacana’ para todos.
Así, a 182 años de su proclamación, nuestra Constitución sigue siendo ese espejo donde se refleja la historia de un pueblo que no deja de ‘bregar’ por su destino. Un documento vivo, que con cada disputa y cada reforma, continúa escribiendo la historia política e institucional de la República Dominicana, siempre en evolución, siempre buscando el mejor camino para su gente.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




