La extraña razón por la que nos cansamos tras un viaje en coche

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Viajar en coche no es algo sencillo. No es solo que debemos estar atentos mientras conducimos sino que incluso las personas que van de copiloto o de pasajeros detrás acaban realmente agotados tras pasar varias horas dentro del automóvil. ¿A qué se debe? Parece que la ciencia alude a la «hipnosis en carretera», una especie de trance que nos hace quedar casi adormilados mientras viajamos de forma monótona y aburrida pero si bien esto es algo que afecta más a quien conduce, en el caso del resto de pasajeros, podemos encontrar distintos factores que ahora analizamos. Veamos entonces cuál es la extraña razón por la que nos cansamos tras un viaje en coche.

La extraña razón por la que nos cansamos tras un viaje en coche

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Aunque pensemos que viajar en coche yendo sentados, con nuestra música o viendo una película puede ser una experiencia agradable o tranquila, lo cierto es que no es algo tan fácil como sentarse en una silla. De hecho es incluso normal que acabemos cansados tras un largo viaje por carretera. Solo tenemos que pensar que durante el viaje, el vehículo en movimiento cambia de velocidad debido al tráfico, lo que hace que te muevas de un lado a otro mientras las carreteras sinuosas se balancean junto con los giros del vehículo. Si el vehículo es viejo, con asientos desiguales y un motor oxidado que vibra, o las carreteras están abolladas con baches, el viaje es de todo menos agradable.

Todos estos factores (las carreteras, el vehículo y el tráfico) tienen un efecto acumulativo sobre la comodidad de tu viaje.

Estos balanceos, sacudidas y saltos hacen mella en el cuerpo, aunque no nos demos cuenta. El cerebro tiene en cuenta el movimiento y activa los músculos para garantizar que tu postura permanezca erguida. Este encuentro constante entre los dos órganos, que puede durar más de 2-3 horas, es energéticamente costoso. De hecho, esta es también la razón por la que estar de pie cansa más las piernas que estar caminando.

Esta es también la razón por la que los corredores de Fórmula Uno entrenan tanto para mantenerse en forma. Conducir a más de 200 km / h requiere manejar las enormes fuerzas G que acompañan a tales velocidades y la presión que estas fuerzas ejercen sobre el cuerpo.

El factor psicológico

Por otro lado, no se puede ignorar el aspecto psicológico de los viajes de larga distancia. El concepto mismo de viajar ya agota a mucha gente.

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De hecho es normal que muchas personas decidan viajar de noche, especialmente cuando lo hacen con niños, de manera que mientras alguien conduce, los demás pueden solventar el trayecto durmiendo.

De este modo evitamos tener que pensar en el largo viaje que nos queda por delante, aunque también es justo decir que la sensación de fatiga es muy subjetiva y varía de una persona a otra, por lo que mientras unos sentirán cansancio nada más montarse en el coche, otros apenas notarán nada hasta llegar al destino final. Será entonces cuando el cerebro se relaje y también los músculos que han estado en «tensión» durante el trayecto, derivando entonces en esa extraña sensación de estar realmente agotado.

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