¡Klk, gente! Se armó un corre-corre en las redes sociales y en algunos medios de comunicación de la patria, con una información que puso a más de uno con el Jesús en la boca. La cosa era que supuestamente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) había declarado una nueva epidemia de VIH en la República Dominicana. Pero, ¡tranquilos!, la oficina de la OPS en Santo Domingo salió de una vez a poner los puntos sobre las íes, aclarando que esa vaina no es verdad.
Según el comunicado oficial, desde el punto de vista epidemiológico, el VIH sí es considerado una epidemia persistente a nivel global desde hace más de cuatro décadas, y eso incluye, claro está, a nuestra República Dominicana. Esto se debe a que la enfermedad tiene una magnitud considerable, se distribuye de manera sostenida en el tiempo y su transmisión es continua, especialmente concentrada en poblaciones clave y vulnerables. Lo importante aquí es entender que esta clasificación no es un anuncio nuevo ni una alerta epidemiológica de ahora, es lo que ya se sabe y se ha manejado por años.
Entonces, ¿cuál fue el bulto? Aparentemente, la gente confundió los términos o quizás se malinterpretó alguna comunicación. La OPS fue enfática al decir que no ha emitido ninguna declaración de ‘nueva epidemia’. Esto es súper importante para no armar un pánico innecesario y para que la población se informe con datos que son de verdad, verdad.
La historia del VIH en la República Dominicana, aunque larga y a veces dolorosa, ha estado marcada por un esfuerzo continuo de las autoridades de salud y de la sociedad civil. Desde que los primeros casos se identificaron por allá en los años 80, nuestro país, como tantos otros en el mundo, tuvo que enfrentarse a una enfermedad desconocida, llena de estigma y miedo. Aquellos primeros años fueron duros, con pocos recursos y mucha desinformación. Era una lucha cuesta arriba, créanme.
Con el paso del tiempo, y gracias a la cooperación internacional y al trabajo incansable de instituciones como el Consejo Nacional para el VIH y el SIDA (CONAVIHSIDA), que se estableció con el fin específico de coordinar la respuesta nacional, la situación ha mejorado un viaje. Se han logrado avances significativos en la prevención, el diagnóstico temprano y, sobre todo, en el acceso a tratamientos antirretrovirales (TARV). Ya no estamos como antes, que un diagnóstico de VIH era casi una sentencia; ahora, con el tratamiento adecuado, las personas con VIH pueden llevar una vida larga y productiva, de lo más bien.
En la región de las Américas, los avances en la respuesta al VIH son innegables, pero no todo es color de rosa, persisten desafíos importantes. La Organización de las Naciones Unidas para el Sida (ONUSIDA) estima que en 2024 se registraron aproximadamente 170,000 nuevas infecciones por VIH y 38,000 muertes relacionadas con el Sida. Estas cifras nos recuerdan que, aunque hemos progresado, la lucha no ha terminado y no podemos bajar la guardia.
En el patio, el país sigue fortaleciendo las acciones de prevención. Esto incluye campañas de sensibilización, distribución de condones, pruebas gratuitas y confidenciales, y programas de prevención de la transmisión materno-infantil del VIH, que han sido un éxito rotundo, reduciendo drásticamente los casos de bebés que nacen con el virus. Además, se trabaja en el avance del diagnóstico para que la gente sepa su estatus a tiempo, y se asegura el tratamiento para que aquellos que lo necesitan lo reciban, buscando una supresión viral efectiva.
Uno de los retos más grandes que tenemos es el estigma y la discriminación. Es una vaina que todavía persiste y que frena a mucha gente a hacerse la prueba o a buscar tratamiento. También hay que seguir enfocados en las poblaciones clave, como los trabajadores sexuales, los hombres que tienen sexo con hombres y las personas transgénero, quienes a menudo enfrentan barreras sociales y estructurales para acceder a los servicios de salud.
La OPS reiteró su compromiso de seguir apoyando a las autoridades nacionales en esta batalla. Este apoyo se basa en evidencia científica, el respeto a los derechos humanos y el acceso universal a servicios de salud de calidad, que es lo justo y necesario para todo el mundo. Es un trabajo en equipo que está dando sus frutos, pero que requiere de la colaboración de todos nosotros.
Finalmente, la OPS hizo un llamado a utilizar fuentes oficiales para informarse sobre este y otros temas de salud. En esta era de redes y noticias que corren como chismes de vecindario, es crucial ir a la fuente, a los que saben de verdad, para no caer en el tigueraje y la desinformación. Es por el bien de todos y para que nuestra gente esté clara y protegida.
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