¡Qué vaina más chula! La Universidad Católica Nordestana (UCNE) ha vuelto a soltar un viaje de talentos al ruedo, invistiendo a 263 nuevos profesionales en su Octogésima Novena Graduación Ordinaria. Este magno evento, celebrado el pasado 14 de marzo en el polideportivo de su campus, no solo marcó la culminación de un ciclo para estos jóvenes, sino que también coincidió con el 48 aniversario de la fundación de esta prestigiosa academia. Para la región del Nordeste y el país en general, cada cohorte de UCNE Graduandos representa una inyección de esperanza y desarrollo, demostrando que aquí la gente se faja y le da para adelante.
La ceremonia fue de lo más bien, encabezada por el reverendo padre doctor Isaac García de la Cruz, rector de la universidad, y monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís y gran canciller de la UCNE. No faltó nadie importante: autoridades académicas, civiles, militares, empresarios, rectores de otras universidades, y un coro de familiares y amigos que estaban botando la gota gorda de la emoción. Es que ver a un hijo, un hermano o un amigo lograr este paso, eso sí que es jevi.
Entre las figuras que adornaron el acto, destacamos la presencia de monseñor Jesús María de Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís y exrector, una verdadera leyenda en la casa. También estuvieron presentes el mayor general Rafael Vásquez Espínola, rector de Unade; la doctora Iluminada Rosario, rectora del Instituto Pedro Poveda; y César Medina, del Instituto Cartográfico. Esto nos demuestra que el apoyo interinstitucional está de lo más bien, lo cual es vital para el progreso de la educación en el patio.
De los 263 graduandos, 213 corresponden a programas de grado, 46 a postgrado y 4 a técnicos superiores, abarcando un abanico de áreas del saber. Lo bacano de esto es que la UCNE no se queda atrás, siempre ofreciendo opciones para que los muchachos y muchachas encuentren su vocación y puedan echar pa’lante con lo suyo. Las estadísticas también nos dicen algo chulo: de los graduados, 158 son mujeres (60.1%) y 105 hombres (39.9%). ¡Las mujeres dominicanas dándole duro a los libros! Y con 256 de nacionalidad dominicana, más algunos estudiantes internacionales –cuatro norteamericanos, un puertorriqueño, un haitiano y un cubano– se reafirma el carácter diverso y abierto de nuestra gente y nuestras instituciones.
Con esta nueva promoción, la UCNE alcanza la impresionante cifra de 22,845 egresados. ¡Un viaje de profesionales que han salido de sus aulas! Esta universidad, que ya casi cumple cinco décadas formando cerebros en el Nordeste y el resto del país, ha sido un pilar fundamental en el desarrollo socioeconómico de la región. Desde sus inicios, ha asumido la misión de educar con valores, algo que es indispensable en los tiempos que corren, donde la ética a veces se nos escapa como anguila.
El vicerrector académico, Apolinar Escolástico, puso el punto sobre la “i” cuando dijo que esta graduación es solo el inicio de un nuevo compromiso con la sociedad. “El título académico que han conseguido no es la cima, sino el punto de partida. Es el inicio de una aventura donde la perseverancia será su brújula”, sentenció. Y con toda la razón del mundo, porque en esta isla del encanto, para echar pa’lante hay que fajarse con ganas, mantenerse siempre aprendiendo y ejercer la carrera con ética y responsabilidad social, sin coger atajos raros. ¡Eso es fundamental, klk!
El rector, padre Isaac García de la Cruz, también tuvo sus palabras de oro. Reflexionó sobre lo que significa terminar la universidad y la vaina de asumir nuevos desafíos. “Graduarse no es un cierre: es un umbral, una aurora, un pórtico… ahora que terminan, es cuando verdaderamente empiezan”, expresó. Es un mensaje claro: la vida universitaria es solo un entrenamiento para la carrera que viene, y el verdadero juego es poner ese conocimiento al servicio de la gente y del bien común. ¡Así es que se hace patria!
El plato fuerte de la noche fue el orador de honor, el doctor Esteban Tiburcio Gómez, un académico, investigador y escritor dominicano que, además, es egresado de la UCNE, donde hizo un postgrado. ¡Un orgullo de la casa, señores! Tiburcio Gómez no se anduvo con chiquitas y puso a pensar a todos sobre los desafíos de la educación superior y el papel que deben asumir los profesionales para construir una sociedad más justa y basada en el conocimiento. “El mundo necesita profesionales que no solo busquen oportunidades, sino que también sean capaces de crearlas”, enfatizó, motivando a la nueva camada a usar su formación para el desarrollo humano y social. Esa es la verdadera actitud de tigueraje, la de no esperar, sino de crear el futuro.
La trayectoria del doctor Tiburcio Gómez es para quitarse el sombrero. Ha hecho aportes importantísimos al pensamiento educativo y a la investigación histórica en nuestro país. De hecho, en 2015 fue distinguido con el Premio a la Excelencia del Docente de Educación Superior, reconocimiento entregado por el mismísimo presidente Luis Abinader. Esto subraya la calidad de los egresados y el calibre de los que enseñan y aprenden en la UCNE. ¡Una señal clara de que aquí las cosas se hacen con excelencia!
Y para cerrar con broche de oro, el graduado de honor, el ingeniero Abraham El Hage Jreij, se encargó de las palabras de agradecimiento en nombre de toda la promoción. Destacó el sacrificio, la perseverancia y, sobre todo, el acompañamiento familiar que es tan crucial en nuestra cultura para que uno pueda llegar a la meta. El ingeniero El Hage Jreij reiteró el compromiso de los egresados de la UCNE de ejercer sus carreras con responsabilidad y de aportar su grano de arena al desarrollo de nuestra República Dominicana. ¡Esa es la actitud, de una vez!
Las autoridades universitarias no se cansaron de recalcar su compromiso con la formación integral, con valores éticos, responsabilidad social y excelencia académica. La UCNE sigue siendo un faro en el Nordeste, impulsando el progreso y formando a los líderes del mañana. La ceremonia de graduación, en fin, fue un momento de mucha emoción y orgullo, no solo para los graduandos y sus familiares, sino para todo el que valora la educación como motor de cambio. ¡Qué viva la UCNE y que sigan cosechando éxitos en el patio!
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