¡Ay, Dios mío! El mundo del arte dominicano está vuelto un sancocho con la denuncia que ha soltado el maestro Manuel Tejada, una de las luminarias más brillantes de nuestra música. Este titán de los arreglos y la composición ha puesto el grito al cielo, asegurando que familiares del legendario merenguero Rubby Pérez le tienen una deuda pendiente por el espectáculo homenaje «Rubby Pérez Infinito». La vaina es que no solo él está en este brete, sino que hay varios profesionales más que participaron en la producción y a la fecha no han visto un chele de lo acordado. ¡Un lío de los grandes, de verdad!
Según el propio Tejada, quien se ha manifestado con toda la razón en sus redes sociales, algunos de los hermanos del fenecido «Zafiro» fueron quienes asumieron la responsabilidad económica del evento. Sin embargo, parece que se hicieron los chivos locos y no han cumplido con los compromisos de pago. Es más, la productora Aidita Selman ya había dicho que le deben un viaje de dos millones de pesos y que ha tenido que coger prestado para tapar el hoyo. Imagínate, ganar un Premio Soberano como Espectáculo del Año, pero a la vez estar mangá con esta situación. ¡Esa es una mojiganga que no está de lo más bien con la memoria de Rubby!
La verdad es que la trayectoria de Manuel Tejada es un monumento a la música dominicana. Desde sus icónicos arreglos hasta composiciones que han viajado el mundo, como la célebre «Para Quererte» que inmortalizó Maridalia Hernández y ganó en Viña del Mar, su palabra tiene un peso tremendo. Que una figura de su calibre tenga que salir a denunciar una falta de pago, no solo habla del problema con el evento en cuestión, sino que deja ver las luchas que a veces tienen que coger nuestros artistas y productores detrás de cámaras, buscando que se valore su trabajo.
Y hablando de valor, el legado de Rubby Pérez es innegable. Conocido como «El Zafiro», su voz y su energía marcaron una época dorada del merengue, llevando el ritmo dominicano a cada rincón del planeta. Un homenaje de esta magnitud, «Rubby Pérez Infinito», era una forma hermosa y merecida de recordar su grandeza. Es una pena que, al final del coro, la chercha se haya dañado por temas de dinero, opacando lo que debió ser una celebración pura y sin ataduras, un tributo que honrara de verdad al artista que todos queríamos.
Este episodio no es solo una anécdota, es un reflejo de los desafíos que enfrenta la industria del entretenimiento local. La falta de cumplimiento contractual, especialmente en eventos de esta envergadura y con el prestigio de figuras como Tejada y Pérez, puede sentar un precedente bacano y desalentar a futuros talentos. Es crucial que se establezcan mecanismos más robustos para proteger a los profesionales del arte, asegurando que su esfuerzo y creatividad sean debidamente remunerados. Nadie debería coger lucha con el pago de su trabajo, y mucho menos después de un esfuerzo tan significativo.
Es una paradoja que, mientras en los Premios Soberano el espectáculo recibía el máximo galardón, tras bambalinas la situación fuera un verdadero concho de deudas. Aidita Selman confesó en su discurso de aceptación que el evento no generó los ingresos esperados y que la familia había prometido vender propiedades para saldar la deuda, pero que hasta ahora, nananina. ¡Esperemos que esta vaina se resuelva de una vez y que la reputación de nuestros artistas no se vea empañada por este tipo de tigueraje!
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