¡Klk, gente! En Santo Domingo Este, esa capitalita en crecimiento constante, se está armando un coro bien grande con el sector salud. Desde el 2021, la vaina es que han surgido un viaje de 280 nuevos establecimientos de salud, una señal clara de que este municipio, que alberga a más de un millón de almas, se está poniendo ‘jevi’ en la oferta médica privada. Esta expansión es un reflejo de la pujante demanda y la transformación urbana que vivimos, buscando garantizar una mejor Salud SDE para su gente, aunque la cosa tiene sus bemoles.
El boom de SDE no es casualidad, mi gente. Es que este municipio, el más poblado y con un crecimiento urbano que te deja con la boca abierta, históricamente carecía de servicios ambulatorios de calidad con tecnología de punta. ¿Tú sabes lo que es eso? El doctor Alejandro Cambiaso, una figura clave en este movimiento, lo puso claro: vieron la oportunidad de llevar servicios de alta complejidad más cerca de la gente. Además, su cercanía al Aeropuerto Internacional Las Américas y la concentración de familiares de dominicanos en el exterior lo hacen un punto estratégico que está de lo más bien para atraer inversiones y desarrollar una oferta con proyección internacional. ¡Eso es ser un ‘tigueraje’ con visión!
Pero, ¿cuáles son los servicios que más se han ‘prendido’? Pues, mira, los consultorios médicos, especialmente los externos, encabezan la lista con 88 nuevos centros. Le siguen los odontológicos, con 64, y hasta los spa, cosmiatría y afines, que ya suman 30. Esto nos dice que, si bien la gente busca salud, también hay una demanda creciente por el bienestar y la estética. Es una pena que, a pesar de este crecimiento bacano, el primer nivel de atención, las emergencias y las farmacias comunitarias no hayan visto la misma inversión, dejando un desbalance que nos hace pensar en la calidad del servicio general para el dominicano de a pie.
Este acelerón en el sector salud privado se entrelaza de una vez con el auge inmobiliario. Las torres residenciales y plazas comerciales han transformado sectores como el Ensanche Ozama, Alma Rosa, Los Mina y Ciudad Juan Bosch. Esta evolución ha generado una presión natural sobre los servicios básicos, y ahí es donde la inversión privada ha puesto su ojo, llenando un vacío que, asegún muchos, el sistema público no logra cubrir. Es una suerte para muchos tener opciones cerca, pero para otros, la ‘guagua’ de la salud sigue lejos, y la calidad aún es un lujo que no todos pueden costear.
A pesar del incremento en centros de imagenología, laboratorios clínicos, rehabilitación y optometría, que fortalecen la oferta diagnóstica y especializada, el desafío que tenemos por delante es grande. Como bien dice el doctor Cambiaso, ‘la salud debe crecer al mismo ritmo que la ciudad’. No basta con abrir más centros; la vaina es asegurar que la expansión no solo se enfoque en lo rentable, sino que abarque la atención primaria y las respuestas inmediatas. El objetivo debe ser un sistema más equilibrado, accesible e inclusivo, donde la hospitalización progresiva y la integración tecnológica sean pilares para elevar los estándares de calidad de vida de todos los ciudadanos.
El Santo Domingo Este del futuro necesita un coro de salud donde tanto lo público como lo privado trabajen de la mano, con un trato humano y de calidad. Es vital que este desarrollo sea para todos, sin dejar a nadie fuera de esta ‘chercha’ de progreso y bienestar. Porque al final del día, la salud es un derecho que nos toca a todos, sin importar dónde vivamos o el tamaño de nuestro bolsillo.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




