La reciente votación en la Asamblea General de la ONU sobre el persistente embargo a Cuba ha dejado a más de uno con la boca abierta en el patio. ¡Qué vaina! La República Dominicana decidió abstenerse, una movida que no pasó desapercibida en el marco de una resolución que buscaba condenar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a la isla caribeña. La iniciativa cubana recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Esta postura de nuestro país forma parte de un notorio giro regional, marcando una diferencia con el panorama del año anterior y poniendo el foco en cómo se están reconfigurando las relaciones diplomáticas en nuestra querida América Latina.
El contraste con el pasado es notable. Hace apenas un año, la misma resolución gozó de 165 apoyos, solo 7 votos en contra y 12 abstenciones, lo que significa que el respaldo a la postura cubana bajó una barbaridad este año. Además de los Estados Unidos e Israel, que consistentemente se oponen, vimos cómo Colombia, Ecuador y Costa Rica se sumaron al ‘coro’ de la oposición, marcando su acercamiento a la Administración del entonces presidente Donald Trump. Este giro demuestra que la geopolítica es una chercha que cambia de una vez y sin avisar.
El ‘tigueraje’ de las relaciones internacionales se hizo sentir con fuerza. Colombia, que votó a favor en 2025, esta vez cambió de parecer. Ecuador y Costa Rica, que se abstuvieron ese año, ahora votaron en contra. Paraguay y Argentina mantuvieron su rechazo, al igual que Hungría, Marruecos, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos. Además, Chile, Honduras y Perú, que en 2025 apoyaron la resolución, se hicieron los chivos locos y se abstuvieron, un movimiento que, de acuerdo al reporte, se relaciona con las buenas migas de sus recién nombrados mandatarios con el presidente Trump. Mientras tanto, Venezuela ni pudo participar en la votación, con su derecho suspendido por atrasos en el pago de sus cuotas a la ONU, sumando a la vaina un matiz económico de 123 millones de dólares para recuperar su voto.
La abstención de República Dominicana, junto a Alemania, Grecia e Italia, es una señal clara de los vientos de cambio. Esta votación, según el reporte, se dio en un contexto de tensiones elevadas entre Washington y La Habana. Las cosas estaban que echaban chispas después de que el presidente Trump firmara dos órdenes ejecutivas que imponían sanciones a quienes vendieran petróleo o establecieran relaciones comerciales con la isla. Incluso, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Padilla, protagonizaron un pleito a gritos sin precedentes en el pleno. ¡Ahí sí que se puso jevi la chercha!
La resolución en cuestión, ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’, ha sido un punto recurrente en la agenda de la ONU desde 1992. Es un texto no vinculante, lo que significa que, aunque se apruebe, no obliga directamente a Washington a levantar el embargo. Sin embargo, su aprobación constante, a pesar de la disminución de apoyo en esta ocasión, mantiene el tema en el debate global y ejerce una presión simbólica importante sobre la política exterior estadounidense hacia la isla caribeña, mostrando que el coro de la ONU siempre tiene su peso.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



