Desde el corazón de Monte Plata nos llega una ‘vaina’ que tiene a los comunitarios de Bayaguana con los pelos de punta: la presunta depredación en la majestuosa Loma de Managuá. Este pulmón verde no es solo una loma cualquiera; es el manantial de vida que alimenta ríos esenciales como el Yabacao y el Hato Mayor, y nutre un viaje de arroyos y manantiales que son la base de balnearios tan ‘chulos’ como Las Marías y La Palmita, además de suplir el agua a un buen tramo de la región. La ‘Loma de Managuá’ es la madre de un ecosistema vital, proporcionando no solo agua sino también regulando el microclima local y albergando una biodiversidad única que ahora está en riesgo por el ‘tigueraje’ de maquinaria pesada. Es un punto clave para la subsistencia de miles de dominicanos.
Asegún cuentan los moradores, en los últimos días, han metido bulldozers y otras máquinas que, de una vez, han abierto caminos, como dicen ellos, ‘a la brava’, destrozando la vegetación y hasta cortando cauces de agua naturales. La indignación es palpable, pues esta intervención supera con creces lo que, según las autoridades, fue una autorización para solo 800 metros. Los videos que circulan muestran señales claras de que la intrusión alcanza más de 4,000 metros loma arriba, arrasando con árboles centenarios que son irremplazables. Esta aparente falta de control y la marcada diferencia entre lo informado y lo que la comunidad ve, levanta sospechas sobre los verdaderos intereses detrás de este desastre ecológico. No es solo un camino, es una herida abierta en la tierra.
El impacto va más allá de la pérdida de árboles o el desvío de una cañada. Este atropello amenaza directamente la producción agrícola local, que depende del agua pura que brota de la loma. Cultivos de ñame, yuca y otros víveres, pilares de la economía rural de Bayaguana, corren peligro. La devastación forestal acelera la erosión del suelo, disminuye la retención de agua y afecta la calidad de la tierra cultivable, poniendo en jaque el sustento de un sinnúmero de familias. Además, especies arbóreas como el algarrobo, valoradas por su madera, sus frutos nutritivos y su rol en la salud del suelo, están siendo sacrificadas sin miramientos, lo que impacta la herencia natural y económica de la zona.
La comunidad, ya ‘jarta’ de la situación, no se ha quedado de brazos cruzados. Han alzado su voz en protestas y han hecho un llamado directo al presidente Luis Abinader, pidiéndole que meta su mano y detenga esta barbaridad. Han advertido que no van a permitir más atropellos a este santuario natural. Esta movilización es un recordatorio de que, en nuestro país, la defensa del medio ambiente es una lucha constante donde las comunidades son la primera línea. Casos como el de Loma Miranda o Bahía de las Águilas, aunque distintos, nos enseñan que la vigilancia ciudadana es ‘bacana’ y fundamental para proteger lo nuestro. No es solo pedir, es exigir un futuro ‘jevi’ para las próximas generaciones.
Lo que solicitan los comunitarios no es solo que se detengan los trabajos, sino que se implemente un plan de reforestación serio, aunque saben que los árboles centenarios tumbados no volverán. Quieren que se restaure lo que se pueda y, sobre todo, que se establezcan medidas reales para garantizar la protección a largo plazo de la Loma de Managuá y sus recursos hídricos. Es fundamental que las autoridades, tanto locales como nacionales, actúen con la urgencia que demanda este tipo de crisis, comprendiendo que la naturaleza no espera y que su destrucción tiene consecuencias irreversibles para todos los dominicanos que dependemos de estos recursos vitales. Es el momento de ponerle un freno a esta situación.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


