Larry Harlow, el judío que abandonó el jazz por la salsa

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AP. El fallecido astro de la salsa Larry Harlow, miembro de la Fania All Star apodado “El Judío Maravilloso” grabó más de 50 discos propios y produjo centenares más.

Harlow fue integrante de la súper banda Fania All Star y luego solía salir de gira con la orquesta The Latin Legends of Fania.

“La Raza Latina”, “Salsa”, “Tributo a Arsenio Rodríguez” y “Fania All-Stars Live at the Cheetah” (Vol. 1 y Vol. 2) son algunas de sus producciones destacadas.

Fania Records, el emblemático sello discográfico de la salsa, lamentó su deceso. 

“Hizo un nombre para sí mismo con su destreza en el piano, órgano, flauta y bajo. Se fue a grabar más de 106 álbumes de varios artistas, y 50 de los suyos bajo el sello Fania y otros sellos subsidiarios”, señaló en Facebook.

Willie Colón destacó en Twitter que pudo hablar con Harlow hace un par de semanas y reír juntos. “Larry y yo nos conocemos desde hace 50 años”, dijo. “Ya no los hacen así. Es el último de los mohicanos”.

Por su parte, el colombiano Grupo Niche se despidió del pianista al que consideraba un “maestro”: “Ícono de la salsa y referente de la música latina, que nos deja un gran legado”, señaló en Twitter.

El Museo Internacional de la Salsa también expresó su pesar por la partida de Harlow.

“Fue un pionero en la industria de la música latina”, dijo Willy Rodríguez, cofundador del museo, en un comunicado. “Mostró al mundo que la música de salsa no tiene fronteras culturales, y lo hizo escribiendo numerosos éxitos y produciendo música latina para varios artistas. Él será ‘El Judío Maravilloso’ para siempre”.

Harlow nació en Brooklyn, Nueva York, el 20 de marzo de 1939. Su padre, Buddy, era bajista profesional y su madre, Rose, cantante de ópera. Estudió en la escuela secundaria de música y arte de Nueva York. Sabía tocar oboe, flauta, bajo y, por supuesto, piano, el instrumento por el cual era famoso. 

Comenzó interpretando jazz, pero el contacto con la música latina en su adolescencia lo dejó fascinado. En un viaje a Cuba en 1957, comenzó dos años intensos de estudio de la música afrocubana. También vivió en México y hablaba español.

Fue el segundo artista reclutado por Fania y con su estilo revolucionó la salsa, desarrollando explosivas combinaciones de trompeta y trombón que se volvieron el sonido base del género.

También estudio ingeniería de sonido en el Institute of Audio Research de Nueva York, lo que lo llevó a ser un destacado productor con 250 álbumes producidos para Fania y cerca de 50 como director de orquesta, incluyendo “Raza Latina: A Salsa Suite”, nominado al Grammy en 1978.

 Colaboró en la ópera latina “Hommy”, con letras de Henny Alvarez, sobre un niño ciego y sordo con un don especial para tocar las congas. La obra se presentó en el Carnegie Hall y el Coliseo Roberto Clemente de San Juan. También participó en los documentales “Our Latin Thing” y “Salsa”.

Harlow, quien además tenía una maestría en filosofía, fue integrante de la Academia de la Grabación e impulsor de las primeras categorías latinas en los premios Grammy y de la creación de los Latin Grammy.

En el 2008 recibió el Premio del Consejo Directivo de la Academia Latina de la Grabación por sus aportes al campo de la grabación, y en 2016 el Premio Legado del Salón de la Fama de los Compositores Latinos como autor de cerca de 100 canciones.

Además de su hijo Myles, le sobrevive su esposa María del Carmen Harlow-Kahn.

UN APUNTE

Hijo destaca fue un  hombre de  “valores a la antigua”

Su hijo, Myles Harlow Kahn, informó el viernes en Facebook que el compositor, arreglista y pianista galardonado por el Salón de la Fama de los Compositores Latinos murió  a los 82 años, en la víspera de complicaciones de una enfermedad renal.

“Si bien es un consuelo que ya no esté sufriendo o luchando por no poder vivir bajo sus términos, como definitivamente lo hizo durante toda su vida, su pérdida deja un vacío en mi corazón, en el mundo de la música y en todos a quienes tocó de tantas maneras», dijo, al tiempo que destacó.

Destacó a su padre como un hombre de familia con “valores a la antigua”, como la pasión por lograr cosas en la vida y la generosidad con los otros.

Por: Berenice Bautista