Si hay un tema que siempre genera multitud de discusiones y debates en España es el de la vivienda. Da igual que se hable de comprar o alquilar, porque los precios están tan disparados que cada vez cuesta más imaginarse un futuro sin hipotecarse hasta las cejas o dejar medio sueldo en el alquiler.
Y claro, después del desastre de 2008, la duda vuelve a las barras del bar y son muchos los que se pregunta si estamos otra vez jugando con fuego.
Si miras los números, la cosa preocupa. El precio de la vivienda libre se dispara un 12,7%, su mayor subida desde 2007, según el INE. En barrios de Madrid o Barcelona, incluso más del 10%. Y los sueldos, mientras tanto, apenas han crecido un 3%. Es decir, lo que ganas no alcanza el mismo ritmo que lo que cuesta un piso. Y así, la brecha solo se hace cada vez más grande.
Si hablamos de alquilar, la película es la misma. Idealista confirma que en julio de 2025 los alquileres marcaron un récord histórico al subir un 11% en un año. Cada vez más gente gasta más del 40% de lo que gana solo en tener techo.
Con todo esto sobre la mesa, y teniendo en cuenta que ya en otras ocasiones hemos recurrido a ChatGPT, la IA de OpenAI, que sin ser adivina puede darte algunas claves, para saber qué va a ocurrir con España y si es capaz de darnos una fecha más o menos exacta.
“Un mercado que obliga a dedicar casi la mitad de los ingresos al alquiler es un mercado desequilibrado”
Tal y como nos cuenta en un principio, y, según ella, basándose en datos actuales de precios, salarios, alquileres e hipotecas, “España podría experimentar señales de una nueva burbuja inmobiliaria a partir de 2026, especialmente en grandes ciudades y zonas costeras”.
A esto le añade la comparación con 2005-2007, ese periodo en el que se concedían hipotecas a cualquiera y las casas subían un 15% al año. Hoy, la situación no es igual, ya que los bancos están más vigilados y la UE no deja tantos excesos. Pero cuidado, hay cosas que se repiten, como la inversión especulativa o el peso de los compradores extranjeros en zonas como Alicante, Málaga o Palma.
Y no son riesgos absurdos. Datos del Colegio de Registradores señalan que en la Costa del Sol o Baleares, más del 30% de las compras proceden de compradores no residentes. El impacto se percibe en el primer momento con precios que se disparan, mientras el sueldo medio español se queda corto. “Cuando la población local ya no puede acceder a la vivienda en su propia ciudad, el mercado muestra síntomas de ruptura”, comenta la IA.
Pero el problema, según la IA, es que no basta con vigilar a los bancos. El gran reto está en la oferta. “España necesitaría construir más de 300.000 nuevas viviendas al año para estabilizar precios. Si no se soluciona la escasez de oferta, cualquier predicción de burbuja es razonable”, explica.
Para la IA el problema no es el futuro, sino el presente
Lo cierto es que da bastante miedo a lo segundo que ha añadido tras lanzarse a dar ese 2026 con fecha elegida para que todo sale por los aires. “El mercado inmobiliario español avanza hacia un escenario de alto riesgo si no hay intervención pública o un cambio en la construcción”, sentencia.
Por supuesto, ese 2026 es más presente que futuro. Ya son muchas las personas que sienten que el problema está aquí. La vivienda lleva mucho tiempo siendo una de las grandes y primeras preocupaciones sociales en España, por delante incluso del desempleo en varias encuestas del CIS.
La IA lo deja claro: “No hace falta esperar al estallido de una burbuja para reconocer los síntomas. El mercado actual ya muestra desequilibrios estructurales”. Y lo cierto es que las estadísticas le dan la razón.
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