Si eres una de esas personas que cree que cocina bien, o al menos sientes que has hecho muchos avances en la cocina últimamente, déjanos decirte que es probable que tengas aún varios fallos. Sucede que existen algunos errores que hacemos en la cocina y no sabemos. Estos pueden ser contraproducentes, tanto en sabor como en salud.

En este sentido, es muy conveniente repasar algunos errores comunes en la cocina para detectar si estamos cayendo en ellos y evitarlos cuanto antes, consiguiendo así mejores resultados al elaborar nuestras recetas preferidas. Verás que seguro estás sumergido en alguna de estas equivocaciones.

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Fallos habituales que cometemos en la cocina

Poca o mucha sal

El salado de los alimentos suele ser un tema controvertido, más que nada en esas familias donde no todos los integrantes desean, o pueden consumir su comida con la misma cantidad de sal añadida. Una buena recomendación al respecto es salar sólo con los dedos, lo justo y necesario, y luego permitir que cada uno de los comensales agregue la sal que considere oportuna.

Preparar mal la carne

La carne es uno de los alimentos más sabrosos que tenemos a disposición si está bien preparada. Lamentablemente, pocos lo hacen bien. Los chefs internacionales aconsejan hacerla lentamente, envuelta en papel aluminio, dejando que descanse una vez que esté hecha, antes de apresurarse a cortarla. Únicamente de esta forma ofrecerá todas sus proteínas, sin afectar el gusto final.

La cocina sucia

La higiene personal, pero también la higiene de la cocina, es un elemento clave para el desarrollo de platos a la altura de lo que nuestros agasajados merecen. No se trata sólo de un asunto de seguridad alimentaria, sino que la organización y limpieza mejora la presentación e imagen de los platillos.

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Demasiado aceite

El exceso de aceite es otra exageración frecuente en las cocinas familiares, y no importa si es aceite de freír o aceite de oliva, siempre acabamos arruinando los ingredientes con este acompañamiento. Es suficiente con empapar la sartén y quitar el excedente con una servilleta antes de calentarlo.

Ir hasta el punto de ebullición

Una sugerencia generalizada en el mundo de la alta cocina internacional es que ninguno de los líquidos que tengamos intención de beber o comer debería alcanzar el punto de ebullición. Paradójicamente, esto se aplica a las recetas que pretendamos mejorar con alguna salsa o crema, pero también a las infusiones que consumimos a diario, como por ejemplo el té o el café.

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