Mientras el país entero se goza el asueto de la ‘Semana Santa’, armando un coro en la playa o compartiendo un sancocho del patio en el campo, hay un ‘tigueraje’ de gente buena que se faja de lo lindo para que el dominicano esté de lo más bien. Hablamos de esos protagonistas invisibles que, sin descanso, se echan al hombro la seguridad y la salud de la nación, haciendo posible que el relajo y la tranquilidad de miles no se conviertan en una vaina mala. Su labor incansable es el motor detrás de cada operativo, cada ambulancia y cada puesto de socorro, una realidad que contrasta con el jolgorio general.
Este esfuerzo descomunal lo vemos en las carreteras, donde la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) despliega un viaje de agentes para evitar accidentes y agilizar el flujo de vehículos, especialmente en la tradicional salida masiva de la capital hacia las provincias. En los puestos de control y asistencia, la Defensa Civil, los bomberos y la Cruz Roja Dominicana montan guardia, listos para atender cualquier emergencia, desde un ahogamiento en la playa hasta un incidente en la carretera. Estos equipos, muchos de ellos voluntarios, personifican la solidaridad y el compromiso del dominicano con su comunidad, respondiendo al llamado del deber sin importar la fecha en el calendario.
La historia de Andrigelis, de la Cruz Roja, es solo una de tantas que demuestran esa ‘química’ de servicio. Ella, como muchos, sacrifica el tiempo con su familia, con su ‘hijo en casa’, para estar apostada en puntos clave como el puente Juan Carlos, dando asistencia y seguimiento a los que transitan. Esta entrega va más allá de un cheque; es la satisfacción de saber que tu presencia puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, un compromiso que se renueva cada vez que una guagua pasa o que un ciudadano necesita una mano amiga.
En los hospitales, la situación es ‘jevi’ de compleja. Mientras muchos duermen o están de ‘chercha’, el personal médico, desde el más nuevo hasta el jefe de sala, se mantiene en alerta máxima. El doctor Luis Cabrera, por ejemplo, celebró su cumpleaños laborando como encargado de la Emergencia del Hospital Darío Contreras, un centro conocido por la alta demanda de traumas. Su frase ‘Esto es un legado’ encapsula la vocación inquebrantable de los galenos dominicanos que entienden que su deber con el juramento hipocrático no tiene feriados ni celebraciones personales que lo detengan, sino que siempre va primero el bienestar colectivo.
Pero, claro, la vaina no es color de rosa del todo. Detrás de ese sacrificio hay un costo personal que pocos ven. Sandro de la Cruz, con más de quince años en la Defensa Civil, confesó haber pasado por dos divorcios debido a la exigencia de su profesión. Estas son las realidades que no se muestran en los noticieros, el lado humano y a veces amargo de una vocación que exige renuncias constantes. La familia a veces no entiende por qué ‘uno tiene que estar presente’ en fechas especiales, y aunque se les comprende, el deber siempre jala más fuerte.
Además de los mencionados, hay otros ‘protagonistas invisibles’ que también se fajaron: los recolectores de basura que mantienen nuestras calles limpias, los empleados de energía eléctrica y agua que garantizan los servicios básicos, y hasta los dueños de colmados y ‘frituras’ que abren sus negocios para que la gente tenga dónde picar. Todos ellos, cada uno a su manera, contribuyen a que la ‘Semana Santa’ dominicana fluya con el menor contratiempo posible, demostrando que la patria se construye con el esfuerzo de mucha gente.
Así que, la próxima vez que te topes con un policía en la carretera, un médico en la emergencia o un voluntario de la Defensa Civil, tírale un ‘klk’ y agradécele. Son ellos, los ‘tigueres’ que se fajaron de verdad, quienes hacen posible que los demás vivamos la festividad sin sobresaltos, garantizando que el país siga funcionando mientras muchos descansan. Su entrega es un ejemplo de humanidad y servicio que merece todo el respeto y reconocimiento de la sociedad dominicana.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




