Colombia es más… Y Monsieur Periné levanta esa bandera. Este grupo arma la fiesta en el escenario, canta a todo pulmón y le da identidad a un país musical que en estos tiempos tiende a aupar fenómenos multitudinarios impulsados por la hegemonía urbana.

Lo de Monsieur Periné es música vibrante, absorvida de las raíces más puras. Y si se disfruta en vivo a eso hay que agregarle que es energía pura, una descarga no sólo de instrumentos, sino de pasión humana sobre el escenario, que bien pudiera erigirse como un altar dedicado a Baco, el dios de la fiesta y el jolgorio.

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No son muchos en el escenario. Son solo seis, incluyendo a su voz estelar Catalina García, o la Madame Periné. Y son suficientes para generar un remolino humano de fiesta, baile, felicidad y goce colectivo de ánimos extasiados.

Monsieur Periné es un explosivo y entusiasta cóctel rítmico de gypsy jazz, folk, swing, bossa nova, pop, vallenato, cumbia, salsa, merengue y hasta del viejo bolero.

En Santo Domingo esta agrupación no tiene un público masivo, pero sí uno que valora su propuesta y va con todo el entusiasmo del mundo cuando se le convoca, como sucedió el pasado domingo, día en el que decenas de personas llegaron felices hasta una casona capitaleña del siglo XX (Summer Station, en la avenida Abraham Lincoln #416), donde se montó una tarima y la gente se acomodó en el patio.

A la tarima llegan entusiastas. Bajo, trombón, percusión, saxofón y batería componen su arsenal rítmico. El trombonista resalta a la hora de ponerle sonido primario a la hora de la fiesta.

Catalina García da el frente. Ella es hermosa. Una mariposa sobre la multitud. Su voz termina de enamorar. Es bien timbrada, de entonación agradable y de claros matices y pronunciación educada.

Sobre su garganta cuelgan ritmos y títulos. Para su concierto en Santo Domingo escogieron temas de sus tres discos, “Hecho a mano” (2012), “Caja de música” (2015) y “Encanto tropical” (2018).

Las canciones se adueñan de la noche. “Mundo paralelo” da la primera probadita y a seguidas suenan “Volverte a ver” (adelanto de su próximo álbum), “Sombra”, “Tarde” y “Nada”, cada una con un particular encanto tropical.

Además de festivo, su canto también es comprometido. Sus letras recogen clamores sociales “para construir un país más justo, menos corrupto, que no lo sigan drenando esos pesitos que salen del bolsillo…” (palabras de Catalina).

En “Cumbia valiente” retratan esa parte comprometida de la canción social con resultados lìricos que recuerdan otras emblemáticas piezas como “Ojalá que llueva” Café” o “Color esperanza”.

Antes de interpretar el tema protesta, Catalina se toma su tiempo de motivación para poner su granito a la concienciación en pro de un mundo mejor. Ella ha vivido en carne propia esa evidente desigualdad social, pues proviene de un país como Colombia, que posee una inmensa riqueza, pero arrastrado por una guerra interna, pendeja, que asombrosamente se pasó ya de un siglo a otro.

Millones de sus paisanos sobreviven a niveles históricos de pobreza y que se proyecta suba de 36,3% a  39,2% en 2022, aparte de una inflación indetenible, en medio de promesas huecas que ofrece la petropolítica de un nuevo gobierno encabezado por Gustavo Petro (los anteriores prometieron lo mismo sin avances significativos).

Los integrantes de Monsieur Periné vienen de la otra Colombia, de la que no pierde la esperanza, de la que tiene fe, de esa que sueña la paz duradera y real en Colombia, de la que empuja para que se haga realidad el cambio anhelado por el pueblo, de la que clama que se respete al campesino, a los indìgenas, a las mujeres, al medio ambiente y que los polìticos dejen de robar cuando llegan al poder.

En fin, tampoco es su misión principal la de denunciar. Lo suyo es tocar y cantar. Y precisamente en su presentación una infaltable es su versión renovada del inmortal bolero “Sabor a mí”, compuesto por el mexicano Álvaro Carrillo, quien registró la composición el 11 de julio de 1958 y se grabó por vez primera el año siguiente.

El estruendo sonoro del aplauso amontonado le confirma la aprobación de una juventud que evidencia que no sólo sabe de música urbana y que afortunadamente al menos se asoma a escuchar otra opción.

La fiesta no para. “Suin Romanticón” le pone más candela a la noche, aunque luego viene una estocada gloriosa que desarropa nostalgias y desamores cuando Santiago Prieto interpreta el bolero más puro de la agrupación, “Me vas a hacer falta” (oh monsieur, vous avez commis un véritable abus avec cette chanson avec tant de gens méchants là-bas)”. Una joya.

El bolero que nunca pasa de moda marcó la mitad del show hasta quedarse sin aliento y recuperarlo al interpretar “Bailar contigo” y luego su tema que más se acerca al merengue: “Tu M’as Promis”, grabado en español y francés.

Catalina tiene la ventaja de que es políglota y en particular tiene una conexión especial con el idioma que comparte con 321 millones de francófonos diseminados por Francia, Bélgica, Suiza, Mónaco, Luxemburgo y Canadá. Lo primero es que estudió en un colegio francés en su natal Cali y más tarde vendrían otras circunstancias.

El mismo nombre de la banda, Monsieur Periné, tiene claros origen francés. Surgió en 2008 durante un concurso de la Alianza Francesa en Colombia. Catalina lo explicó al periódico El Tiempo: “Debíamos tener alguna referencia ligada a un compositor francés, algo que estuviese relacionado con Francia. El nombre viene ligado a ese concepto que, de alguna forma, llegó. Santiago estaba leyendo las partituras y algo de literatura de Michel Houellebecq y se encontró con la palabra periné. Le llamó mucho la atención y la apropiaron”.

En la presentación local tampoco faltó “Nuestra canción”, que tiene algo de dominicana porque la grabaron en 2015 junto a Vicente García en los tiempos en que el cantautor dominicano y Catalina García eran “los García”, pues andaban locamente enamorados, un fuego que se apagó a los tres años.

El público se hace cómplice en las canciones más populares y ellos se regocijan en cada tema, en algunos de los cuales lo acompañan con sincronizadas coreografías o complicidades entre músicos.

Tampoco es un grupo perfecto. Al menos la noche del domingo no lo fue. Los fallos en el sonido hicieron que no se sintieran cómodos y se vieran obligados a detener el show para recomponerlo y recuperar la energía para que su público mantuviera cuerpo y alma al compás de su entrega total.

Igual, se comprende. No pasa nada. Que siga la fiesta y que no se detenga. Desde el principio de su carrera encontraron mil obstáculos para no seguir y ya tienen una década activos.

En sus registros de sinsabores (transformados ya en recuerdos para reìr) figura la fecha del sábado 9 de abril de 2011 cuando subieron por primera vez a un escenario como teloneros de un importante evento, en el que estaban, entre otros, grupo Calle 13 y Zoé.

Ese día, fruto de que llegaron tarde por un problema de tapón en Bogotá, los productores no le dejaron ensayar o hacer la prueba de sonido, por lo que subieron a la buena de Dios, originándose incluso ante el público una protesta por parte de Catalina, lo que le valió ser vetados durante un tiempo por los organizadores de actividades artísticas.

Sin embargo, ese percance hizo posible que se concentraran en la producción de su álbum debut, “Hecho a mano”, del que se desprende el tema “La muerte”, que fue número uno y sonó durante todo el 2012 en Colombia.

A partir de ahí llegaron invitaciones a festivales internacionales y a ganar fama y respeto en el extranjero antes que en su propio país, como a veces sucede en otros tantos latinos.

Colombia ya lo reconoce más que antes, pero falta más, mucho más. También a ellos le queda mucho camino. Pronto tendrán música nueva y otros retos en base a los cuales continuarán construyendo su carrera musical. Ya para una próxima le prometemos un público más amplio por estos rincones del Caribe. Merci beaucoup Monsieur Periné pour votre.

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