¡Klk, mi gente! Si hay una figura que ha puesto a vibrar a nuestro país con su talento y su sazón en el mundo del freestyle, ese es Abdul Djalo Encarnación, mejor conocido como Numenosis. Este “Gallo Criollo” no solo representó a la República Dominicana en la más reciente edición de la Red Bull Batalla Centroamérica 2026, sino que armó una vaina que dejó a todo el mundo con la boca abierta y el corazón en la mano. Su participación fue una demostración de pura garra dominicana, de ese tigueraje que nos caracteriza cuando nos proponemos algo.
La Red Bull Batalla Centroamérica es, sin lugar a dudas, uno de los escenarios más importantes y codiciados para los MCs de la región, una plataforma que puede catapultar carreras y consolidar leyendas. Y Numenosis, con su estilo único y su flow inconfundible, no solo estuvo a la altura, sino que trascendió las expectativas, trayéndonos un tercer lugar que sabe a victoria y que asegura su pase directo para la edición de 2027. Esto no es poca cosa, es el resultado de años de esfuerzo y de creer en el sueño de uno, a pesar de los “no” y las dudas que puedan surgir en el camino.
Para muchos, el nombre Numenosis puede sonar nuevo, pero la verdad es que este artista no es un improvisado. Desde 2020, sus pasos han ido marcando el camino en el circuito del freestyle local, especialmente en “La Plaza”, ese crisol de talento donde los mejores improvisadores del patio se dan cita para medir fuerzas y afinar sus habilidades. Este espacio no solo es una competencia, es una escuela, un laboratorio donde los gallos se forjan y el flow se pule a fuego lento, bajo la mirada atenta de una fanaticada exigente y apasionada.
El significado detrás de su nombre artístico, Numenosis, es tan chulo como su propuesta. Abdul explica que es una palabra compuesta: “Nume” viene de inspiración, y el sufijo “osis” hace alusión a las enfermedades. Así que, en su propio ingenio, creó un juego de palabras que sugiere “la enfermedad de la inspiración”. Una metáfora potente que encapsula la pasión casi obsesiva que siente por el arte de improvisar, una fiebre creativa que lo impulsa a superar límites y a desafiar lo establecido.
La travesía hasta la Red Bull no fue un coro de un día. Fueron siete años de “meterle mano”, de enviar videos una y otra vez, de escuchar que no, de prepararse mejor para el siguiente año. Él mismo lo describe como una locura: “Siete años de enviar videos, de que me digan que no, de que okay me preparo mejor para el año que viene. Había mucha duda, era como okay, realmente yo soy tan bueno como dicen o solamente soy bueno a nivel local, quizás a nivel internacional no soy tan bueno”. Esas dudas son la vaina más normal del mundo cuando uno está echando pa’ lante, pero Numenosis tenía algo más profundo: la fe inquebrantable en que el tiempo de Dios es perfecto, y que todo llegaría justo cuando estuviera listo. Hubo un año en que lo eligieron, pero era menor de edad, una señal clara de que el destino estaba cocinando algo grande para el momento oportuno.
La noticia de ser el representante dominicano, y justo cuando el país era anfitrión del evento internacional, fue “demasiado impactante”. Un momento que lo dejó “botando humo” de la emoción y la incredulidad. “Y pasó… simplemente pasó en el momento en el quizás estaba más listo y aproveché la oportunidad gracias a Dios. Pero era un proceso. Durante siete años se repetían muchos sueños, muchas veces ganando la Red Bull, muchas veces perdiendo la Red Bull, soñándome e idealizándolo. Entonces, fue demasiado impactante para mí. Cuando sacan mi nombre fue como okay, un peso menos, ahora tenemos que resolver en Red Bull”, cuenta Numenosis, reflejando la mezcla de alivio y la nueva carga de responsabilidad que llegó con el anuncio.
A partir del 30 de abril de 2025, cuando recibió la confirmación, la preparación de Numenosis se volvió una rutina militar. No solo era una cuestión mental, sino también física. Entrenar se convirtió en parte de su día a día. Buscó ayuda profesional, trabajando con la reconocida escuela argentina de rap Infranich, con quienes destaca la facilidad de trabajar en conjunto. Además, integró a un psicólogo a su equipo y comenzó a practicar deporte para mejorar su cardio, algo crucial para manejar la respiración en medio de batallas intensas y evitar “quedarse en el aire” a mitad de un round.
Algo que es evidente al hablar con Numenosis es que no le teme a fallar. Esta resiliencia es una clave de su éxito. Él mismo reconoce que el haberse expuesto a escenarios locales, con sus victorias y sus derrotas, ha sido fundamental en su desarrollo personal y artístico. “Empecé a cuidar mi círculo más y a meditar más para poder estar un poquito más presente en momentos importantes y poder manejar la presión y ya lo otro fue ir a los eventos a fallar porque era el único escenario de presión o simulación de presión más cercano a Red Bull que tenía. Entonces era como de qué iba el domingo a competir, perdía por X el otro domingo no podía perder por eso y se empezó a notar a lo largo del año y cerré muy bien en el año realmente”, explica, mostrando una madurez y un autoconocimiento dignos de admiración.
Contar con un sólido círculo de apoyo, tanto dentro como fuera del freestyle, fue un “bacano” que marcó la diferencia. Lo describe como “lo mejor de los dos mundos”. Tenía un grupo, “El Linaje”, con freestylers como Dilema, Adonys, Moisés, Rayden, Green y Pope Benz, quienes le “maltrataban” mentalmente para sacar su mejor versión, un entrenamiento casi militar. Por otro lado, otro círculo le ofrecía una perspectiva más analítica y aterrizada, ayudándolo a ver las probabilidades reales y a manejar la situación con cabeza fría. Esta combinación de presión intensa y análisis racional fue la fórmula perfecta para pulir su talento.
La Red Bull Batalla Centroamérica reunió a un viaje de gente, cientos de fanáticos que querían disfrutar del talento de 16 representantes de países como Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá y, claro, nuestro país. Para Numenosis, los momentos previos a la competencia no fueron sinónimo de nerviosismo extremo, sino de una paz interior. Sin embargo, la tensión competitiva entre los participantes se sentía “de una vez” en el ambiente. “Hablaba con los muchachos y ya se sentía un ambiente como de tensión competitiva pero relax y me acuerdo que teníamos que salir a las 4:45 hacia el venue y la última imagen que tengo es mía dándole una vuelta a la manzana del hotel hablando conmigo, como mentalizándome de que ok, es tu primera o sea tú lo que tienes que hacer es dar tu nivel y hablándome, hablándome mucho y ya cuando me alisto para irme me notaba de lo más tranquilo del evento y más para ser debutante”.
Durante el sorteo de las llaves, ese momento clave para definir el orden de las batallas, el nombre del representante dominicano fue el último en salir, lo que generó “un viaje de nervios” en el público, que temía que no pudiera elegir o que le tocara un rival fuerte. Pero Numenosis, manteniéndose fiel a su paz mental, narra que eso no lo descompuso. “No perdí la tranquilidad en ningún momento y eso para mí fue clave porque no voy a decir que no sentía nervios, porque sí sentía nervios, pero no sentía ansiedad”, dijo Nume, demostrando una fortaleza mental “jevi”.
La competencia no solo fue la oportunidad de cumplir un sueño, sino también el escenario donde descubrió una faceta de sí mismo que no había explorado. Su estilo, normalmente agresivo y confrontativo, dio paso a un lado jocoso que él sabía que tenía, pero no se permitía mostrar. “Mi estilo es muy agresivo y muy confrontativo entonces no doy mucho espacio a reírme cosa que en esta Red Bull fue totalmente diferente porque sacó un lado jocoso que yo sabía que lo tenía pero no me daba el espacio para permitirme hacerlo y fue mágico”, relata, sorprendido por su propia evolución en el escenario.
Fue en medio de su batalla contra Aldahir que Numenosis tuvo ese golpe de realidad, ese momento epifánico en el que se dio cuenta de que había llegado a lo que antes era una meta lejana. “Hubo un momento realmente en mi batalla contra Aldahir que digo ¿dónde estoy? porque veía los focos veía la temática y veía las pantallas y no me lo creía que estaba en una Red Bull y el hecho de no creérmelo fue lo que me dijo o sea no lo pienses más y sigue matando”. De esa batalla también surge el famoso “numeneo”, un baile espontáneo que los fanáticos han bautizado así. Antes, nunca se había visto esa faceta de baile en sus presentaciones. “Fue muy mágico porque yo no sabía lo que iba a hacer, entonces, hasta el momento en que me veo meneando la cadera y digo por aquí es, reggaetón, baile, show y ahí le hago el numeneo y es como de que se cae el venue y digo yo, ya. Imagínate cuando ya me quito la presión de que sé que no voy a perder esa batalla por más errores que yo cometa entonces fue como de que me liberé y empecé a jugar y realmente después fue épico”. Ese momento de pura “chercha” y espontaneidad se volvió viral y encapsuló la esencia del sabor dominicano.
Finalmente, Numenosis se llevó el tercer lugar de la Red Bull Batalla Centroamérica, lo que no solo es un orgullo, sino que también lo clasifica directamente para la edición de 2027. Su destacada participación no ha pasado desapercibida a nivel internacional, y ya muchos lo visualizan como un futuro contendiente en la Freestyle Master Series (FMS), la liga profesional de freestyle. Este “gallo criollo” está claro que tiene un futuro brillante por delante y está ready para seguir subiendo.
“Verme en ese escenario con la tricolor en el pecho ha sido lo mejor que me ha pasado. Me sentía como un pelotero en el clásico mundial. Me daba mucha risa y ternura de que cuando ganó el tercer puesto se me ve en la cara lo inconsciente que yo estoy. Yo tenía lejos todo el impacto que había generado, me sentía como en un reality show”, afirmó Numenosis, reflejando la euforia y la sorpresa de la magnitud de su logro. Este hito es solo el primer paso para su sueño: seguir representando a la República Dominicana con altura y lograr entrar en la élite del freestyle profesional, llevando nuestro “klk” a cada rincón del mundo.
El camino de Numenosis es una inspiración para todos los jóvenes dominicanos que persiguen un sueño. Demuestra que con perseverancia, preparación y ese toque especial que nos hace únicos, no hay meta inalcanzable. Es un orgullo para el patio, y estamos seguros de que seguirá dándonos “un viaje de alegría” con su talento. ¡De una vez, que siga el “bacano”!
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