¡Klk, gente! En un golpe certero contra el tigueraje, agentes de la Subdirección Regional Sur Central de Inteligencia (DINTEL), en coordinación con el Ministerio Público, han ocupado una pistola ilegal durante allanamientos en varios sectores de Baní, provincia Peravia. Esta acción forma parte de la “mano dura” que las autoridades le están dando a la delincuencia, reafirmando su compromiso con la tranquilidad de la población. La incautación de esta arma, sin los papeles de ley, es una muestra clara de que la lucha contra el crimen organizado no coge frenos.
La pistola, una Glock modelo 26, calibre 9 milímetros, no era cualquier vaina. Venía con su cargador y diez cápsulas, además de un cargador adicional con quince municiones del mismo calibre. Imagínense el peligro que representa un arsenal así en manos de gente que no anda en buen coro. Fue encontrada bien escondida en un hamper en el baño de una de las viviendas, demostrando la astucia de los criminales para ocultar sus herramientas, pero también la pericia de nuestros organismos para detectarlas. Operativos como estos en Baní son cruciales, ya que esta provincia, aunque a veces se ve tranquila, no está exenta de la actividad delincuencial que azota a otras zonas del país.
La presencia de armas de fuego ilegales es una piedra en el zapato para la seguridad ciudadana en la República Dominicana. Estas armas son la base de un sinnúmero de delitos, desde atracos callejeros hasta ajustes de cuentas más serios. El control de armas es una prioridad constante para el Gobierno dominicano, que busca reducir la violencia y garantizar que solo las personas autorizadas y debidamente reguladas posean estos instrumentos. Es un trabajo arduo, pero necesario para que el dominicano de a pie se sienta más seguro en su propio barrio.
Esta operación en Baní no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una estrategia más amplia de las autoridades. Basta con echar un vistazo a las estadísticas recientes para darse cuenta de la magnitud de este esfuerzo. Solo en 2025, la Policía Nacional recuperó unas 5,700 armas de fuego, y de ese viaje, un 69% eran ilegales. Además, se desmantelaron 152 estructuras del narcotráfico y cuatro laboratorios clandestinos de alcohol adulterado, una vaina que también le hace daño a nuestra gente. Estos números demuestran que el DINTEL y el Ministerio Público, junto a la Policía, están de una vez en la calle.
El impacto de estos operativos se refleja en la mejora general de la seguridad en el país. Aunque la tasa de homicidios tuvo un leve incremento en el primer trimestre de 2026 (8.14 por cada 100,000 habitantes) comparado con el cierre de 2025 (7.79, el más bajo registrado), sigue siendo una cifra muy por debajo de años anteriores, como el 2024 (10.69). Es jevi ver que el 77.15% del territorio nacional reporta tasas de homicidios de un solo dígito, y que seis demarcaciones ni siquiera han visto un homicidio este año. La reducción de denuncias por robos también es una señal bacana de que las cosas van por buen camino, aunque el camino es largo.
Para que la seguridad siga mejorando, es vital la colaboración de la comunidad. No podemos dejar que el tigueraje se apropie de nuestros sectores. Si usted ve algo sospechoso, una vaina rara, ¡no se quede callado! Informe a las autoridades. La unión hace la fuerza, y solo trabajando de la mano con la Policía y el Ministerio Público podremos construir una República Dominicana más segura para todos. Esta es una responsabilidad de cada uno, y así, entre todos, lograremos que el “país de la chercha” también sea un país de paz.
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