La República Dominicana acaba de ser testigo de un evento que nos llena de orgullo y esperanza, demostrando que cuando la gente buena se une, las cosas salen de lo más bien. La Fundación Operación Sonrisa República Dominicana ha culminado con un éxito rotundo su 38.ª Jornada Quirúrgica Internacional de Labio y Paladar Hendido. Este coro de voluntades, realizado en el Hospital Materno Infantil Dr. Julio Manuel Rodríguez Grullón, allá en la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, ha devuelto la alegría y la posibilidad de un futuro más chulo a decenas de niños y sus familias. Es un verdadero bacano ver cómo iniciativas como estas impactan directamente en la salud y el bienestar de nuestra gente.
Asegún se dio a conocer en la rueda de prensa que marcó el cierre de esta jejevi jornada, la misión fue un ejemplo palpable de colaboración. El doctor Edisson Féliz, director del Servicio Regional de Salud Ozama, destacó con tremenda chercha (buena vibra) el compromiso inquebrantable de la Fundación Operación Sonrisa. Su trabajo, en coordinación con la regional de salud y el hospital, reafirma la promesa de brindar atención quirúrgica especializada, gratuita y humanizada. No es solo curar el cuerpo, ¡qué va! Es transformar la vida entera de esos carajitos y sus familias, dándoles una oportunidad de desarrollo integral que muchos, de otra manera, no tendrían.
El labio y paladar hendido son condiciones congénitas que, aunque afectan a un número significativo de niños a nivel global –aproximadamente uno de cada 700 nacimientos–, en nuestro país todavía enfrentan estigmas y dificultades en el acceso a tratamientos oportunos. Más allá de la estética, estas condiciones pueden causar problemas serios para comer, hablar y respirar, sin contar el impacto psicológico y social. Los muchachitos con labio y paladar hendido a menudo se enfrentan a burlas o exclusión, lo que dificulta su desarrollo y los limita socialmente. Por eso, el trabajo de Operación Sonrisa no es solo médico; es un acto de solidaridad que busca integrar a estos niños plenamente en la sociedad dominicana.
La intervención del Dr. Féliz también hizo hincapié en el papel crucial del área de Odontología durante estas jornadas. No es simplemente llegar y operar; hay un proceso integral que incluye evaluación, preparación meticulosa y un seguimiento post-quirúrgico fundamental. Este enfoque multidisciplinario, con especialistas nacionales e internacionales metiéndole mano de una forma impresionante, garantiza que los resultados no solo sean estéticos sino también funcionales. La participación de expertos como el Dr. Burnigal, quien aporta un viaje de conocimientos técnicos y apoyo académico, eleva la calidad de la atención y es una bendición para el personal local que aprende y crece con cada misión.
El presidente de la Ciudad Sanitaria Dr. Luis Eduardo Aybar, José Joaquín Puello, no pudo ocultar su gratitud. Expresó lo agradecido que estaba con la Fundación Operación Sonrisa por el inmenso impacto humano y social de sus jornadas. Estas colaboraciones interinstitucionales no solo fortalecen la atención especializada para la niñez dominicana, sino que realmente transforman vidas de a de veras. Y lo jevi del asunto es que la Ciudad Sanitaria mantiene sus puertas abiertas, esperando futuras misiones médicas, capacitaciones y nuevas jornadas. ¡Es que saben que esta fundación es una aliada estratégica clave para la salud de quienes más lo necesitan!
La señora Nirvana Saldaña, directora ejecutiva de la fundación, compartió los resultados finales con una sonrisa en el rostro: 38 pacientes intervenidos quirúrgicamente. ¡Pura candela! Treinta y ocho vidas que hoy tienen una nueva esperanza, treinta y ocho familias dominicanas que ven renovados sus sueños. Es una muestra clara de que con compromiso y trabajo duro, se pueden mover montañas. Por su lado, Natacha Quiterio, presidenta de la junta directiva, reiteró el agradecimiento a la Ciudad Sanitaria y al Hospital Materno Infantil. Para ella, estas alianzas son el motor que les permite ampliar su alcance, ofreciendo una atención segura, humana y, sobre todo, especializada. El compromiso es seguir trabajando codo a codo con las autoridades de salud para que cada vez más familias puedan acceder a tratamientos que, como ya vimos, ¡transforman vidas!
Este tipo de jornadas son un recordatorio de la importancia de la salud pública y la medicina solidaria. En un país como el nuestro, donde el acceso a servicios especializados puede ser un desafío para muchos, estas misiones llenan un vacío vital. La Operación Sonrisa no solo repara labios y paladares; repara la confianza, la autoestima y las oportunidades. Permite que estos niños, al crecer, puedan hablar con claridad, alimentarse sin dificultad y, lo más importante, sonreír sin temor, integrándose plenamente en la sociedad y contribuyendo al desarrollo de nuestra nación. Es un programa que le mete corazón a la gente.
El equipo médico, un batallón multidisciplinario de voluntarios, tanto nacionales como internacionales, le puso alma, vida y corazón a cada cirugía. Este esfuerzo conjunto subraya el compromiso de la institución con una atención integral y de calidad para cada persona con labio y paladar hendido. Es un ejemplo chulísimo de lo que podemos lograr cuando todos remamos en la misma dirección, poniendo el bienestar del prójimo por encima de todo.
La actividad de cierre contó con la distinguida presencia del Dr. Gleyton Tapia y el Dr. Enrique Manuel Quiñones, director y subdirector del hospital, respectivamente. También estuvieron presentes la Sra. Natacha Quiterio, presidenta de la junta directiva de la fundación; el Dr. Giancarlo Brache, vocal; la Sra. Nirvana Saldaña, directora ejecutiva; y el Dr. Carlos López, director médico. Todos unidos en un mismo sentir, celebrando los logros y planificando el futuro, porque el trabajo por nuestra gente nunca se detiene.
La fundación, con un gesto de pura gratitud, extendió un reconocimiento especial al Hospital Materno Infantil Dr. Julio Manuel Rodríguez Grullón y al Servicio Regional de Salud Ozama por su compromiso y respaldo institucional. Asimismo, no se olvidaron de los patrocinadores y aliados estratégicos, esa gente buena que hizo posible que esta jornada fuera una realidad. Porque, al final del día, estas sonrisas renovadas son el resultado de un coro grande, donde cada quien aporta su granito de arena.
Estos esfuerzos colectivos demuestran la resiliencia y la humanidad del pueblo dominicano, y la capacidad de organizaciones como Operación Sonrisa para movilizar recursos y talentos a nivel internacional para atender necesidades tan específicas y apremiantes. Es más que cirugía; es una inversión en el futuro de nuestros niños y, por ende, en el futuro del país.
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