Doscientos años no son un juego de carritos, y Panamá lo sabe bien. La nación del istmo está conmemorando el bicentenario del histórico Congreso Anfictiónico, un evento que, según el viceministro Carlos Guevara Mann, sembró la semilla de la integración regional latinoamericana y la defensa de la democracia. Durante su visita a la República Dominicana, el funcionario panameño destacó la relevancia actual de aquellos ideales bolivarianos, recordándonos que la Panamá soberanía fue, y sigue siendo, un pilar fundamental en la búsqueda de un futuro común para nuestros pueblos. Esto no es solo una celebración, es un recordatorio de que la unión hace la fuerza, ¡una vaina que nunca pasa de moda!
Asegún nos relató el viceministro Guevara Mann, la idea de este congreso provino de nada más y nada menos que Simón Bolívar, el Libertador. En 1826, en plena efervescencia de la independencia, Bolívar convocó a las recién liberadas naciones para un gran “coro” en Panamá, buscando discutir asuntos urgentes como la consolidación de la soberanía y la independencia frente a las potencias europeas que todavía andaban con su “tigueraje” de querer reconquistar. El término “anfictiónico”, de origen griego, alude a ligas de vecinos que se congregaban alrededor de un santuario común, una metáfora bacana para la unión de naciones en torno a principios compartidos.
El objetivo principal de aquella histórica reunión era establecer un “Tratado de Liga, Unión y Confederación Perpetua”. Este documento, que buscaba sentar las bases de un sistema multilateral robusto, contemplaba la defensa colectiva, la resolución pacífica de conflictos y, sobre todo, la preservación de los gobiernos republicanos. En un contexto donde España aún no se daba por vencida y otras potencias europeas miraban con recelo las nuevas repúblicas, este tratado era una declaración de intenciones seria, un “de una vez” para proteger la autonomía de nuestra América.
Aunque aquella confederación soñada por Bolívar no llegó a formalizarse como se esperaba en 1826 —¡qué vaina con las complejidades políticas de la época!— la visión de Panamá como punto de encuentro y la idea de unidad calaron hondo. Con el tiempo, esa semilla fructificó e influyó directamente en la creación de organismos fundamentales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y, a nivel global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es decir, la “chercha” de Bolívar y esos primeros líderes sentó las bases para el multilateralismo moderno, ¡algo jevi que todavía nos acompaña!
Hoy, doscientos años después, Panamá no solo busca conmemorar un hecho histórico, sino también revivir esos principios. En un mundo donde el multilateralismo a veces parece “coger agua” y la democracia está asediada en muchos rincones, recordar la igualdad soberana de los estados y la supremacía del derecho internacional es más importante que nunca. Panamá se está echando ese “mochuelo” encima, promoviendo el diálogo y la cooperación internacional como la mejor forma de enfrentar los desafíos comunes, desde la seguridad hasta los derechos humanos.
La República Dominicana ha sido cordialmente invitada a este gran festejo que se extenderá durante todo el 2026, participando en reuniones de jefes de Estado, ministros de la Asociación de Estados del Caribe y otros eventos de alto nivel. Esto es una señal clara de la hermandad que une a nuestros pueblos y la importancia de que el Caribe esté presente en estas conversaciones trascendentales. ¡Es un “coro” al que no podemos faltar!
Incluso, la invitación a Estados Unidos, que generó cierto murmullo por supuestas acusaciones de influencia china en el Canal de Panamá, fue aclarada por el viceministro. Guevara Mann enfatizó que esas afirmaciones eran incorrectas y que el gobierno panameño se preocupó por desmentirlas, asegurando que “China no tiene nada que ver en el manejo del canal”. Esto demuestra que Panamá no se anda con “guanajo” y defiende su soberanía a capa y espada, dejando las relaciones con EE. UU. de lo más bien, como debe ser entre socios.
En resumen, esta celebración panameña es un llamado a “coger cabeza” y recordar el poder de la unión. Es una invitación a todas las naciones americanas, incluyendo nuestra Quisqueya, a reafirmar los valores democráticos y a trabajar juntos. Al final del día, el legado de Bolívar y el Congreso de Panamá nos enseñan que, para progresar como región, tenemos que seguir en el mismo “bote”, dialogando y buscando soluciones en conjunto. ¡Klk con la integración, esa es la vaina!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




