¡Klk, gente! El sistema de salud dominicano, una vaina que siempre nos tiene en la chercha y el debate, vuelve a ser el centro de atención con un tema que está armando un buen revuelo: la propuesta del Per cápita diferenciado. Recientemente, el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Luis Peña Núñez, se sentó de una vez con la doctora Leyda Rivera, presidenta de la Asociación Dominicana de Igualas Médicas y Administradoras de Riesgos de Salud (Adimars), para buscarle la vuelta a este nuevo modelo de pago que tiene a más de uno con los nervios de punta. El objetivo principal del coro era claro: analizar a fondo las implicaciones de esta propuesta y cómo afectaría no solo a las ARS y los médicos, sino también a nosotros, los pacientes, que al final del día somos los que estamos en la raya.
Asegún la información que se ha manejado, la propuesta del Per cápita diferenciado viene de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) y busca fortalecer el Seguro Familiar de Salud (SFS). Actualmente, las ARS reciben un monto estandarizado de RD$1,683.22 por cada afiliado, sin importar si el afiliado es un chamaco de 20 años que solo va al médico para un chequeo de rutina o una persona mayor de 70 con varias condiciones de salud. La idea de la Sisalril es que esta vaina cambie y que los cuartos se asignen de forma más equitativa, basándose en el riesgo asociado a la edad y el sexo de los afiliados. Esto, de entrada, parece lógico, ¿verdad? Porque no es lo mismo el gasto médico de un joven sano que el de un adulto mayor con necesidades de salud más complejas.
El modelo propuesto por Sisalril proyecta un cambio significativo en la distribución de recursos. Por ejemplo, según sus cálculos, las ARS podrían recibir RD$2,938.90 por mujeres y RD$2,136.01 por hombres entre 50 y 64 años. Y la diferencia se vuelve aún más marcada para los mayores de 65 años, donde se pagarían RD$4,696.18 por damas y RD$4,984.01 por caballeros. Esto representa un viaje de diferencia con los RD$1,683.22 que se pagan ahora por igual. Además, la propuesta incluye otras mejoras que son de lo más chulas, como la mejor codificación de diagnósticos, el fomento del uso de medicamentos genéricos y un refuerzo importante al primer nivel de atención, que es donde se supone que debería empezar la mayoría de los tratamientos y atenciones médicas.
El superintendente de Sisalril, Miguel Ceara Hatton, ha sido bien claro al explicar el porqué de esta medida. Según él, el sistema actual propició un ‘tigueraje’ por parte de algunas ARS que se dedicaron a afiliar masivamente a la población joven y masculina. ¿Por qué? Porque estos grupos suelen presentar menos problemas de salud, lo que se traduce en menos gastos y, por ende, en mayores ganancias para las aseguradoras. Es como si en un coro, algunos se quedaran con la parte más fácil y los demás con la más complicada. La propuesta del per cápita diferenciado busca corregir esta distorsión, incentivando a las ARS a no discriminar por edad o sexo, y a que asuman la responsabilidad de cuidar a todos por igual.
Pero, como toda vaina nueva, esto tiene su lado bueno y su lado que no está tan jevi. Mientras que para la población envejecida y las mujeres, que históricamente requieren más atención médica, esto podría ser una bendición, para algunas ARS, la cosa no pinta tan bacana. La reforma, según los cálculos de Sisalril, disminuiría las utilidades de varias aseguradoras, con Futuro, Renacer, Monumental y APS encabezando la lista de las que verían un buen viaje de sus ganancias mermadas. Es lógico que esto genere un pique entre los dueños de las ARS, ya que nadie quiere ver sus cuartos reducidos, mucho menos de un plumazo. Este es el centro del ‘lío’ que CMD y Adimars están tratando de desenredar.
El Sistema Dominicano de Seguridad Social, establecido por la Ley 87-01, prometió desde sus inicios un modelo de salud más justo y equitativo para todos. Sin embargo, a lo largo de los años, hemos visto cómo se han gestado desigualdades y cómo la rentabilidad se ha puesto por encima de la calidad y la cobertura universal. La discusión sobre el per cápita diferenciado no es solo una cuestión de números y asignación de fondos; es una oportunidad para reevaluar si estamos cumpliendo con el espíritu de esa ley, asegurando que todos los dominicanos, sin importar su edad o condición, tengan acceso a una atención médica digna. Es una llamada a la reflexión sobre si estamos construyendo un sistema de salud que realmente sirve al pueblo o si sigue favoreciendo a ciertos sectores.
En este panorama, el diálogo entre el CMD y Adimars es crucial. Ambos expresaron su voluntad de mantener las puertas abiertas y de construir soluciones consensuadas que eviten un impacto negativo en la atención a los pacientes y en el ejercicio profesional del personal de salud. Porque al final del día, los médicos son los que están en la primera línea, y los pacientes somos los que necesitamos que el sistema funcione de verdad, sin bultos ni tranques. Esperemos que de este coro salga una solución que sea de provecho para todos y que ponga la salud de la gente como prioridad número uno.
La implementación de un per cápita diferenciado podría ser un paso gigante hacia la equidad en el acceso a la salud. Al asignar más recursos a quienes más los necesitan, se podría mejorar la calidad de vida de una parte importante de nuestra población, especialmente los envejecientes y las mujeres, que a menudo se ven desfavorecidos por el sistema actual. Claro, esto no va a resolver todos los problemas de nuestro sistema de salud, que todavía tiene un viaje de desafíos, desde la infraestructura hospitalaria hasta la escasez de especialistas en zonas rurales. Pero es un avance que, si se maneja con transparencia y pensando en el bien común, podría marcar un antes y un después.
Es momento de que todos estemos pendientes de cómo se va desarrollando esta vaina. El futuro de nuestra salud y la sostenibilidad del SFS dependen de decisiones como esta. Necesitamos un sistema que sea justo, eficiente y que le dé la cara a las necesidades reales de nuestra gente, y no que se dedique al ‘tigueraje’ de buscar la ganancia fácil. ¡A ver qué nos trae el desenlace de este lío que, con un poco de suerte, podría convertirse en la salvación que tanto anhelamos para nuestro sistema de salud!
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