¡Atención, gente del patio! La tranquilidad de nuestro amado sur profundo recibió un respiro este fin de semana, gracias a una labor de inteligencia y acción que la verdad sea dicha, ¡está de lo más bien! En el municipio de Polo, Barahona, la Subdirección de Inteligencia Delictiva (DINTEL) de la Policía Nacional, en un trabajo de coordinación bacano con el Ministerio Público y el apoyo de la Policía Preventiva, le dio un golpe fuerte al narcotráfico. Este tigueraje que se creía dueño del lugar se encontró con la autoridad de frente, resultando en el apresamiento de dos individuos y la incautación de un viaje de drogas y un arma de fuego ilegal.
La noticia, que ha corrido como la pólvora en los rincones de nuestra Barahona querida, detalla cómo las autoridades se lanzaron de una vez a varios puntos estratégicos en Polo. La primera intervención, asegún el informe preliminar, se llevó a cabo en la residencia de Algenis Medina Minyeety, mejor conocido en el coro como “Peluca”. Este señor se vio apretado cuando en su casa se le encontraron 972 gramos de distintas sustancias controladas, presumiblemente narcóticas. ¡Casi un kilo de esa vaina que tanto daño le hace a nuestra juventud! Imagínense la cantidad de vidas que pudieron haberse arruinado con esa carga.
Pero la cosa no paró ahí. En una segunda batida, esta vez en el sector “La Cu”, cayó Braudilio Ferreras Reyes. A este individuo se le encontró con una escopeta calibre 12, con la marca y la numeración ilegibles, y seis cartuchos, ¡sin un solo papel que justificara su tenencia! Este tipo de hallazgo es grave, mis hermanos. Las armas ilegales son el motor de muchos crímenes que atormentan a nuestras comunidades, desde atracos hasta ajustes de cuentas, y tener una de estas en la calle es como darle alas a la delincuencia. La suma total de lo incautado fue de 973 gramos de sustancias controladas y un arma de fuego ilegal. Este es un golpe contundente contra quienes intentan sembrar el desasosiego en el sur.
La provincia de Barahona, con su ubicación estratégica en la costa sur y su cercanía a la frontera, lamentablemente ha sido históricamente un punto neurálgico para el tráfico de drogas y armas. La belleza natural de sus playas y montañas a veces es empañada por la sombra de estas actividades ilícitas que buscan aprovechar las rutas marítimas y terrestres para sus fechorías. Este escenario convierte a Barahona en un punto clave en la lucha nacional contra el crimen organizado, y cada operación exitosa como esta es un paso gigante para garantizar la seguridad de sus habitantes.
El trabajo coordinado entre la DINTEL, el Ministerio Público y la Policía Preventiva es la clave para estos logros. No es secreto que el tigueraje del narcotráfico siempre busca nuevas formas de operar, pero nuestras autoridades, con su inteligencia y valentía, demuestran que están alante, persiguiéndolos donde sea que se escondan. La DINTEL, como su nombre lo indica, es el cerebro detrás de la operación, recabando información y desentrañando las redes criminales, mientras el Ministerio Público aporta el andamiaje legal para que los culpables paguen por sus actos, y la Policía Preventiva asegura la ejecución de los operativos en el terreno, garantizando el orden y la seguridad de todos.
El impacto de este tipo de operativos va más allá de la simple incautación y los arrestos. Es un mensaje claro para aquellos que piensan que pueden venir a nuestro país a corromper a nuestra juventud y a desestabilizar la paz social con sus negocios sucios. Las drogas son una plaga que destruye familias, alimenta la violencia y socava el futuro de nuestra gente. Cada gramo de cocaína, marihuana o cualquier otra sustancia que se saca de las calles es una victoria para la sociedad y un alivio para los padres que temen por sus hijos.
Nuestra República Dominicana sigue firme en la lucha contra el crimen. A pesar de los desafíos y las críticas que a veces surgen –porque siempre hay una vaina que mejorar, verdad–, la dedicación de muchos hombres y mujeres de uniforme y del sistema judicial es innegable. Operaciones como esta en Polo, Barahona, son un recordatorio de que la batalla es constante, pero que el Estado está presente y dispuesto a enfrentar a quienes buscan desestabilizar nuestro bienestar. Esto es un llamado también a la ciudadanía: ¡Si usted ve algo raro, no se quede callado! La colaboración es vital para que estos esfuerzos sigan rindiendo frutos.
Para aquellos que se dedican a estas actividades ilícitas, la vida en la calle parece ofrecer “dinero fácil”, pero la realidad es otra vaina. El destino de “Peluca” y Braudilio Ferreras Reyes es el mismo que el de muchos otros: tras las rejas, enfrentando la justicia. Este es el camino que les espera a quienes eligen el sendero de la ilegalidad. Las autoridades, con su accionar, están mandando un mensaje claro: en el sur, y en cualquier rincón de nuestra tierra, no hay cabida para el tigueraje que vive del delito. Los detenidos, junto a todas las evidencias, serán puestos a disposición del Ministerio Público para los procesos legales correspondientes, asegurando que la justicia siga su curso.
Este operativo no es un hecho aislado, sino parte de un esfuerzo continuo para limpiar nuestras calles de la influencia de las bandas de drogas y armas. Es una muestra de que, cuando se trabaja con inteligencia y determinación, se pueden obtener resultados concretos que benefician a toda la comunidad. Es nuestra responsabilidad como dominicanos apoyar estas acciones, fomentando la legalidad y la sana convivencia, para que nuestros hijos puedan crecer en un ambiente seguro y lleno de oportunidades, lejos de la sombra oscura del crimen. ¡Qué viva la paz y la seguridad en el patio!
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