Muchos de nosotros, y probablemente tú también, tenemos la costumbre de hacer crujir los dedos cuando estamos aburridos o demasiado concentrados en algo, casi como un acto reflejo, que se vuelve inevitable y automático, y que a otras personas puede llegar a incomodarles bastante. Considerando todo esto, te has preguntado alguna vez ¿por qué crujen los dedos?

Este gesto de “aplastar” los nudillos de los dedos para que suenen es un hábito muy común, que tienen millones de personas alrededor del planeta, y cuya explicación se conoce gracias a algunas evidencias científicas que arrojan luz al asunto.

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Conoce por qué crujen los dedos

En efecto, las investigaciones al respecto explican que algunos pueden “sonarse” los dedos, y de hecho lo hacen, porque tienen condiciones específicas en la presión de los fluidos de sus articulaciones, por lo que al ir moviéndose, y al apretarlas, hacen estallar una especie de pequeñísimas burbujas, que son las que, al explotar, producen ese sonido característico.

Según los científicos, el sonido de los nudillos al crujir se genera como consecuencia de esa burbuja que colapsa dentro del fluido sinovial de las articulaciones metacarpofalángicas, confirmando así aquellas primeras teorías de hace medio siglo, que ya hablaban de la hipótesis en cuestión.

Algunos expertos especializados en la materia también explican que determinadas profesiones, esas que requieren de un uso permanente de las articulaciones de las manos, pueden propiciar esas condiciones particulares que hagan que la persona acabe por desarrollar esta técnica.

¿Hace mal al hacer crujir los dedos?

En cuanto a esta duda que seguramente te habrá preguntado en algún momento, podemos afirmar que no hay nada de malo en hacerlo, no al menos un problema físico que pueda surgir a partir de esta costumbre, de manera que tampoco se debe hacer nada para evitarla.

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Sí es cierto que otros estudios e informes señalan que este hábito podría causar, con el paso de los años, cierta debilidad en la fuerza de las manos, aunque tampoco éste es un resultado demasiado frecuente, ni se da en el 100% de las personas que lo han estado haciendo durante toda su vida.

En cualquier caso, si estás entre los que se crujen los dedos, no hay mayores razones para que dejes de hacerlo si sientes que eso te alivia o te relaja, o que tus manos lo necesitan cuanto antes.

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