El consenso general es que a nadie le gustan las ratas. No solo por su aspecto, sino porque se ven generalmente como propagadoras de enfermedades (pensemos en la peste, por poner un ejemplo) a las que hay que temer. Sin embargo, una nueva investigación muestra que los roedores y otros animales que habitan en las ciudades tienen menos probabilidades de causar la próxima pandemia de lo que se pensaba, informa ‘Science Alert’.

Investigadores de la Universidad de Georgetown en Washington estudiaron datos acerca de estos animales, para así descubrir si los que vivían en entornos urbanos albergaban más virus que los humanos podrían contraer. Descubrieron que, de hecho, otros animales urbanos portan hasta diez veces más tipos de enfermedades, (pero también se han publicado más estudios sobre ellos).

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Otros animales urbanos portan hasta diez veces más tipos de enfermedades que las ratas

Así que, sorprendentemente, las ratas no tienen más probabilidades de ser fuente de otras nuevas enfermedades humanas que otros animales. Pese a ello, tampoco es plan de acercarse a trabar amistad con ellas y acariciarlas, pues aunque es poco probable que estos animales urbanos (u otros) sean fuente de la próxima ‘enfermedad X’, a menudo siguen siendo fuente de enfermedades importantes bien conocidas, como puede ser la leptospirosis (enfermedad bacteriana comúnmente propagada por las ratas).

La fama de la paloma, ¿también exagerada?

Y otro animal con muy mala fama (la paloma) casi con seguridad, también parece ser exagerada. “Sabemos tanto sobre sus parásitos que hay relativamente pocas incógnitas allí; la vida silvestre rural es mucho más incierta y es más probable que nos proporcione la próxima ‘Gran Amenaza’, dijeron fuentes de la investigación.

Sigue siendo correcto describir a las ratas como ‘esponjas de enfermedades’, pues albergan más de 200 patógenos y parásitos que podrían pasar a los humanos

Pero aclararon que sigue siendo correcto describir a las ratas como ‘esponjas de enfermedades’, pues albergan más de 200 patógenos y parásitos que podrían pasar a los humanos, mientras que casi el 80% de las ratas en algunas ciudades son portadoras de leptospirosis. El cambio climático también puede aumentar el riesgo de nuevas epidemias pues, por ejemplo, algunos animales que huyen a áreas más frías (como los murciélagos) y se mezclan con otras especies atraen nuevas oportunidades de enfermedades que podrían infectar a los humanos.

Si un murciélago se encuentra con una rata y de ahí surge da una nueva enfermedad, y luego si esa rata tiene un mayor acceso a las áreas humanas, eso proporciona un camino fácil hacia los humanos. Según los estudios, necesitamos una mejor vigilancia tanto en animales urbanos como salvajes para que podamos identificar cuándo un patógeno ha saltado de una especie a otra, y si el huésped receptor es urbano o está muy cerca de los humanos, deberíamos preocuparnos especialmente.

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El consenso general es que a nadie le gustan las ratas. No solo por su aspecto, sino porque se ven generalmente como propagadoras de enfermedades (pensemos en la peste, por poner un ejemplo) a las que hay que temer. Sin embargo, una nueva investigación muestra que los roedores y otros animales que habitan en las ciudades tienen menos probabilidades de causar la próxima pandemia de lo que se pensaba, informa ‘Science Alert’.

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