El campo dominicano está en modo ‘alerta máxima’ con la reciente derogación del Decreto 693-24, una movida que permitirá la entrada de importación de arroz al país sin aranceles. Los productores de nuestro oro blanco, ese que no falta en la mesa del dominicano, están con el ojo puesto en el Gobierno, esperando que se pongan las pilas con medidas compensatorias que mitiguen el golpe. Erick Rivero, quien preside la Asociación Dominicana de Productores de Leche, y Claudio Caamaño Vélez, de la Dirección Ejecutiva de Tecnificación Nacional de Riego (TNR), coincidieron en la urgencia de proteger la producción local.
“Es una situación compleja, ¿tú me entiendes? Hay que buscarle la vuelta de una vez para que los productores sigan trabajando y ganando su dinero, especialmente después del ‘tira y jala’ que pasamos con la COVID”, comentó Rivero. Insistió en que el tema está al más alto nivel gubernamental. El arroz representa casi un 20 por ciento del Producto Interno Bruto y un viaje de miles de familias dependen directamente de su cultivo; por eso, no se puede dejar la producción a merced del comercio. Es una cuestión de soberanía alimentaria, una ‘vaina’ seria.
Por su lado, Caamaño Vélez señaló que, en un mundo globalizado, el campo debe ser más competitivo. Con el apoyo del Ministerio de Agricultura y la TNR, se busca eficientizar y mejorar la producción de arroz. “Todos los Gobiernos del mundo apoyan, subsidian y fomentan la producción agrícola y esto lo que nos impone, es la necesidad de que el Gobierno destine más recursos para poder apoyar al productor dominicano, para que pueda ser más competitivo y pueda garantizar la soberanía alimentaria”, explicó, marcando la pauta de lo que se necesita.
Una propuesta ‘chula’ que Caamaño le socializó al ministro de Agricultura es cambiar la generación de energía de diésel a fotovoltaica para los sistemas de riego. ¡Un paso adelante para el medio ambiente y para el bolsillo del productor! Así, el costo del combustible no sería un palo tan grande y los arroceros podrían respirar un poco más tranquilos. Este es el tipo de medidas que necesita el ‘tigueraje’ del campo para seguir echando pa’ lante y asegurarnos el futuro.
No solo los mencionados están con la alarma encendida. Recién la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CONFENAGRO) también advirtió que la derogación del Decreto 693-24 es un golpe bajo a la producción nacional de arroz. Le pidieron al Gobierno que se faje a explicar qué ‘mueve’ para proteger a los productores, los empleos rurales y, sobre todo, la seguridad alimentaria. Además, recordaron que el decreto anterior tenía su candado: solo se derogaba si el Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASSAN) lo recomendaba con un informe nuevo. Quieren saber si esa recomendación se hizo y que pongan esos documentos ‘en la calle’ para que todo el mundo vea claro.
La incertidumbre está en el aire, pero la esperanza de que el Gobierno actúe rápido y con inteligencia no se pierde. Hay que asegurar que nuestro arroz siga siendo el rey de la mesa, y que los que se fajaron para producirlo sigan teniendo su pan. Al final del día, esto es una ‘vaina’ de país, de proteger lo nuestro, lo que nos da de comer. Estas voces se alzaron justo antes de la entrega de bonos a productores lecheros, demostrando la constante necesidad de apoyo al sector agropecuario dominicano.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



