¡Klk, mi gente! Nos hemos acostumbrado a que la inteligencia artificial sea como un chicle pegao’ a nuestro día a día, ¿verdad? Desde preguntarle a la vaina cómo llegar a La Sirena o que nos traduzca una frase de una vez. Todo eso lo hacemos desde el celular o la computadora, sin pararnos a pensar en el tremendo tigueraje tecnológico que hay detrás. Pero, como dicen en el barrio, ‘la cosa se está poniendo jevi’ y Google ha dado un paso que nos tiene a todos con la boca abierta: han logrado ejecutar IA en órbita. ¡Sí, así como lo oye, allá arriba en el espacio!
Según la noticia, este fue el primer pasito de Google en una exploración que parece sacada de una película de ciencia ficción. El 30 de octubre, anunciaron que desde el espacio recibieron una respuesta generada por su modelo abierto Gemma 4, utilizando una unidad de procesamiento tensorial (TPU) de esas que usan en centros de datos. Este satélite, que lo hicieron junto a Planet y lo lanzó SpaceX el 1 de octubre, forma parte de su ‘Project Suncatcher’. La prueba fue simple pero bacana: le pidieron a la IA que escribiera un haiku sobre el espacio. ¡Imagínese esa vaina!
Para asegurarse de que todo estaba de lo más bien, los investigadores se aprovecharon de una ventana de comunicación con una estación en tierra y le mandaron la instrucción al satélite: ‘escribe un haiku sobre estar en el espacio’. ¿Y qué fue lo que mandó la máquina? Aseguún el reporte, la respuesta llegó cuando el aparato pasaba por Noruega y decía, traducida: ‘La esfera azul ahí abajo’, ‘Los datos fluyen con silenciosa elegancia’ y ‘La luz de las estrellas alimenta mi núcleo’. Más allá de la poesía espacial, lo que importaba era que el sistema pudiera procesar la vaina allá arriba y mandarla pa’cá.
Este pique con las TPU no es de ahora; Google lleva un viaje de tiempo dándole cabeza a eso. En 2016, soltaron la información de sus TPU, unos procesadores que desarrollaron para acelerar los cálculos de inteligencia artificial, y ya los estaban usando internamente desde 2015. Con estos chips, tienen una alternativa a las GPU de NVIDIA, aunque eso no significa que estén solos en el coro: Broadcom y TSMC también están metidos en la fabricación. Aseguún TechCrunch, el prototipo actual lleva cuatro TPU, pero solo puede usar una por un rato, como 20 minutos. Es un banco de pruebas, no un centro de datos full, pero ya es un paso gigante.
Ahora, para ser justos, no es que sea la primera vez que se ha corrido inteligencia artificial en órbita. Por ejemplo, en 2020, la misión Φsat-1 de la Agencia Espacial Europea ya usó un sistema de IA para filtrar imágenes de la Tierra. Y más reciente, en noviembre de 2025, Starcloud lanzó un satélite con una GPU NVIDIA H100 que ejecutó el modelo Gemma. Pero la novedad de Google es más específica y, si se quiere, más ‘chula’: han logrado obtener una respuesta usando una TPU de categoría centro de datos, demostrando que ese tipo de hardware ya puede funcionar en el espacio para tareas generativas.
Pero el Project Suncatcher no se queda en un simple haiku, ni de vaina. Google está pensando en armar una infraestructura distribuida de satélites, todos con procesadores y conectados con enlaces ópticos para hacer sus tareas de IA. La gran ventaja que le ven a esta vaina es la energía: en ciertas órbitas, al estar expuestos al sol casi todo el tiempo, calculan que podrían obtener hasta ocho veces más electricidad que si tuvieran los mismos paneles solares aquí en la Tierra. Si lo logran, sería una forma de aumentar su capacidad de computación de una manera que nunca habíamos imaginado. ¡El futuro está ahí, mi gente!
Claro, como todo en la vida, no es solo alegría y chercha. Las condiciones del espacio traen consigo un viaje de problemas que no se ven en un centro de datos terrestre. Por ejemplo, aunque parezca que el frío ayuda a enfriar, en el vacío no hay aire que se lleve el calor de los procesadores. Por eso, Google está investigando sistemas con conductos térmicos y radiadores, que ya han probado en cámaras de vacío. Además, la radiación espacial puede dañar los circuitos, y también están haciendo pruebas en tierra para eso. Tienen que ver cómo se comporta su hardware por mucho tiempo y si los costos de montar ese coro resultan pagables.
Después de la prueba del haiku, los investigadores siguieron con otros poemas y peticiones técnicas para el satélite. Ahora, se están preparando para ver cómo aguantan las TPU el estrés del calor y la radiación mientras funcionan en órbita. La meta que anunciaron para 2027 es experimentar con dos satélites interconectados, como un primer paso para que estos sistemas trabajen en equipo. Entonces, aunque la primera respuesta no es una confirmación de que ya tenemos un centro de datos espacial funcional, sí nos dice algo importante: una de las piezas clave para esa idea ¡ya está en juego y funcionando desde el espacio! ¡Qué bacano!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




