¡Qué vuelta, mi gente! Aquí en el patio, siempre estamos alante con las noticias que nos impactan, aunque vengan de allá arriba. Y mira esta vaina que nos llega desde los Estados Unidos: la inflación se ha puesto de lo más bien, cayendo a lo que parece ser su punto más bajo en todo el año. ¡Sí, escuchaste bien! Estamos hablando de una inflación en mínimos de 0.68%, según los datos preliminares de la agencia Truflation. Esto no es cualquier chercha, señores, porque cuando la economía del Tío Sam coge este giro, puede ser un indicio de un cambio de juego que nos afecta a todos, especialmente a los que tienen un ojo puesto en las criptomonedas, como el Bitcoin.
Pa’ que no se nos pierdan los detalles, recordemos que la inflación es ese dolor de cabeza que hace que la vida se ponga más cara, o que tu chelito compre menos. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es el chismoso oficial que nos dice cómo anda ese relajo. Una baja así, tan marcada, lo que hace es que se enciendan las alarmas —¡pero de las buenas!— en los mercados. ¿Por qué? Pues porque le da a la Reserva Federal (la FED, el banco central de EE. UU.) una excusa para bajar las tasas de interés, tú sabes, para que coger prestado no sea tan caro y la gente se anime a gastar y a invertir.
La causa principal de este bajón, asegura Truflation, es la caída de alrededor de un 20% en los precios del gas natural que paga la gente en sus casas. Aunque aquí no lo sintamos de una vez, porque los ajustes allá tienen su burocracia y sus ciclos, es una señal clarita de que algo se está moviendo. Menos costo en la energía es un alivio para el bolsillo de la gente, y eso se refleja en la economía. Es como cuando la luz baja un chin aquí, uno siente que la cosa se relaja, ¿verdad?
Cuando baja la inflación de forma sostenida, refleja la posibilidad de un menor consumo en la economía y una brecha más grande con las tasas de interés que podría asfixiar a la economía. Por ello, los bancos centrales suelen responder a este comportamiento recortándolas, lo que disminuye el costo de préstamos y evita un enfriamiento económico. En consecuencia, esto produce mayor liquidez que puede ingresar en los mercados, razón por la cual activos como Bitcoin tienden a salir beneficiados de esta práctica.
Esta situación llega en un momento crucial. La gente que invierte anda con la lupa buscando cualquier señal clara de lo que hará la FED. Se espera un cambio de mando en el 2026; según la noticia original, Jerome Powell terminaría su mandato el 15 de mayo y Kevin Warsh, quien está nominado y es apoyado por el presidente Donald Trump, podría tomar las riendas. Y, asegún lo que se rumora en los círculos financieros, Warsh es más pro-recorte de tasas de interés. Si eso pasa, sería un viaje de liquidez para el mercado. Es como cuando le dan un empujón a la guagua que está media estancada.
La próxima vez que la FED se junte a deliberar sobre las tasas es el 18 de marzo. Pero no te emociones de una vez, mi hermano. Los analistas de CME, una de las principales bolsas de futuros del mundo, dicen que hay un 80% de probabilidades de que las tasas se queden igualitas, en el rango de 350 a 375 puntos básicos. Esto quiere decir que, aunque la inflación esté bajando, la FED prefiere pisar el freno con calma. Lo más probable es que los recortes, si vienen, se queden para más adelante en el año. Es como cuando uno está esperando la guagua, ¡hay que tener paciencia!
Hablando de Bitcoin, el precio ha estado en una montaña rusa que ha dejado a más de uno con el corazón en la garganta. La semana pasada, pisó los 60,000 dólares, su nivel más bajo en más de un año. ¡Eso fue un bulto! Aunque después se recuperó y llegó a rondar los 70,000, demostrando que en esos niveles hay gente activa comprando. Pero, la verdad sea dicha, todavía está un 45% por debajo de su máximo histórico de 126,000 dólares, marcado en octubre. Pa’ los que entraron tarde en el coro, esto significa que las ganancias del 2023 al 2025 se borraron de un plumazo. ¡Esas son las vainas del mercado, tú sabes!
El viernes 13 de este mes es el día clave, porque se publica el dato OFICIAL del IPC de Estados Unidos, que podría generar volatilidad en los mercados y modificar las expectativas sobre la política monetaria. Si ese número es diferente de lo que esperan, ¡agárrense!, porque el mercado se va a mover más que un bailarín de merengue. El último dato oficial se ubicó en 2.7% anual, así que cualquier sorpresa, sea pa’ arriba o pa’ abajo, va a tener su impacto. Además, esta semana viene cargada: el miércoles nos darán la tasa de desempleo y el jueves, las solicitudes de subsidio por desempleo. Estos numeritos son importantes porque le dan una idea a la FED de cómo anda el mercado laboral, que es clave para sus decisiones.
Y como si fuera poco, el martes está prevista una reunión en la Casa Blanca para abordar un proyecto de ley de estructura del mercado de criptomonedas. Esto podría traer un nuevo nivel de expectativas regulatorias, y eso siempre tiene a la gente con los pelos de punta en el mundo cripto. Tú sabes que a veces las regulaciones son un arma de doble filo: pueden dar más credibilidad y seguridad al mercado, atrayendo a más inversionistas institucionales, pero también pueden ponerle freno a la innovación si son demasiado restrictivas. Es un balance delicado que el tigueraje cripto siempre tiene en cuenta.
En resumen, mi gente, la combinación de una inflación bajita, la expectativa de que la FED afloje las tasas, y una agenda económica que viene más apretada que un jean viejo, tiene a los inversores bien activos y atentos. Para Bitcoin y todos los mercados financieros en general, estas próximas semanas serán cruciales para definir si el rebote reciente logra consolidarse o si prevalece la cautela hasta contar con mayor claridad sobre el rumbo de las tasas de interés. Solo el tiempo dirá si la cosa se pone realmente jevi o si nos toca esperar un poco más, pero una cosa es segura: ¡este es el tipo de vaina que hay que seguir de cerca, porque lo que pasa allá, siempre nos salpica aquí!
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