¡Ay, mi gente! Esto sí que es una noticia para sentirnos orgullosos y decir “¡Qué bacano!” La República Dominicana se ha tirado un jonrón en la arena internacional, específicamente en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW70), que se celebra en Nueva York. Allí, donde se junta un viaje de gente importante –más de 8,000 representantes de gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil– nuestro país sacó la cara con los avances que estamos logrando en materia de igualdad de género. Y la verdad sea dicha, no es una vaina cualquiera, es el futuro de nuestras mujeres y niñas lo que está en juego.
La ministra de la Mujer, Gloria Reyes, fue la encargada de llevar el mensaje de la nación, presentándose con un aplomo que da gusto ver. Ella puso sobre la mesa todos los progresos del país, desde el acceso a la justicia hasta el empoderamiento femenino. Lo bacano de esto es que no es solo hablar por hablar; la ministra reafirmó el compromiso del Estado dominicano con el fortalecimiento de las instituciones democráticas y, ojo, ¡sistemas judiciales que realmente sean sensibles al género! Porque, dique, de qué sirve tener leyes si a la hora de la verdad no protegen a quienes tienen que proteger.
No podemos hablar de mujeres dominicanas y lucha sin mencionar a nuestras heroínas. En su intervención, la ministra Reyes trajo a colación el centenario del nacimiento de Minerva Mirabal. ¡Uff! Decir Minerva es recordar a Las Mariposas, a esa vaina tan dura que vivieron y que nos dejó el legado de un Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esas muchachas, junto a Patria y María Teresa, pagaron con sus vidas por la libertad y la justicia, y su sacrificio sigue siendo un motor para la lucha contra la violencia y la discriminación que aún enfrentan muchas de nuestras mujeres y niñas en el patio. Es un recordatorio de que, aunque estemos en la ONU hablando de avances, hay que seguir fajándose aquí en la calle, fortaleciendo esas instituciones para que el tigueraje que agrede no tenga ni una rendija por donde escabullirse.
Y ajá, ¿qué estamos haciendo de verdad? La ministra detalló un par de iniciativas que están de lo más bien. Por ejemplo, la Política de Igualdad de Género del Poder Judicial es una muestra de que se está integrando la perspectiva de género en el sistema judicial. También tenemos el Observatorio de Justicia y Género, una herramienta chula para monitorear cómo anda la cosa, y la ampliación de los servicios de asistencia legal para las víctimas de violencia. Eso es súper importante, porque muchas veces la gente no sabe ni por dónde empezar cuando la vaina se pone fea.
Antes de que la delegación dominicana se fuera para la CSW70, el Ministerio de la Mujer hizo una consulta ciudadana. ¡Imagínense! Cerca de 3,800 mujeres de diferentes rincones del país participaron, dando sus opiniones sobre sus derechos, el acceso a servicios y cómo mejorar los mecanismos de justicia. Esa es la verdadera democracia, cuando se escucha al pueblo, especialmente a la parte del pueblo que históricamente ha sido menos escuchada. Es la forma más genuina de saber dónde aprieta el zapato y qué hay que arreglar de una vez.
Pero no solo de las jóvenes se habló. En otro panel bien interesante, enfocado en el empoderamiento de las mujeres mayores, la ministra Reyes destacó lo crucial que es garantizar una vejez digna. Porque al final del día, todos vamos para allá, ¿verdad? Se habló de políticas de protección social y autonomía económica. Mencionar la aplicación de la Ley 352-98 sobre protección de la persona envejeciente y el trabajo del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) es señal de que se está pensando en el ciclo completo de la vida de la mujer. No es solo empoderar a la que está en la flor de la juventud, sino también asegurar que nuestras abuelas y tías mayores tengan una vida digna y sin preocupaciones económicas, que es una vaina que a veces se nos olvida.
Y hablando de apoyo, no podemos dejar de lado programas sociales como Supérate. Esa vaina es un palo, beneficiando a más de 1.5 millones de familias en el país, y ha impulsado iniciativas de capacitación y emprendimiento para más de 30,000 mujeres. Esto es fundamental para que nuestras mujeres no dependan de nadie y puedan echar pa’lante con sus propios proyectos. Ver a una mujer empoderada, generando sus propios chelitos, es de lo más chulo que hay, y cambia la vida de la familia entera. Es como darle las herramientas para que construyan su propio futuro, en vez de solo darles un pescadito.
La presencia dominicana en la ONU no pasó desapercibida. Nuestra delegación tuvo que responder preguntas de países como la Unión Europea y Canadá. ¿Sobre qué? Pues sobre políticas de cuidado, prevención de la violencia de género y la participación política femenina. Eso demuestra que lo que estamos haciendo aquí en el patio le interesa al mundo. Es una validación de que, aunque nos falte un viaje, vamos por buen camino y estamos haciendo las cosas de forma que otros pueden aprender o al menos ver nuestro esfuerzo. La diplomacia dominicana, en este renglón, se está luciendo, está haciendo un coro de lo más jevi con el resto del mundo.
En definitiva, la participación de la República Dominicana en la CSW70 es una muestra de que, poco a poco, pero con paso firme, estamos avanzando. No es fácil, la lucha por la igualdad de género es una marathon con un montón de obstáculos, pero ver a nuestros representantes defendiendo estos ideales en una plataforma global es inspirador. Es recordar que la República Dominicana es un país con gente echá pa’lante, que se fajó por su independencia y que ahora se faja por la equidad y la justicia para todos. ¡Pa’ lante es que vamos, mi gente!
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