¡Qué vaina más chula! La Universidad del Caribe (UNICARIBE) se vistió de gala para un evento de esos que nos llenan de orgullo patrio. En su Quincuagésima Novena Graduación Ordinaria, además de entregarle sus títulos a 281 nuevos profesionales que están listos para fajarse por el país, decidieron darle un reconocimiento de alto nivel al jurista y académico Franklin García Fermín. Esta distinción, el Doctor Honoris Causa, no es un premio cualquiera; es un galardón que se otorga a personalidades cuya trayectoria y aportes son, sin duda, un faro para la sociedad dominicana, especialmente en el ámbito de la educación superior.
La verdad es que la gente en UNICARIBE la tiene clara. Reconocer a una figura como Franklin García Fermín es una jugada bacana que resalta su compromiso de toda una vida con la academia y el desarrollo del conocimiento en nuestra media isla. Durante su paso por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT), su labor fue, asegún muchos, fundamental para el fortalecimiento y la modernización del sistema universitario dominicano. No es poca cosa decir que este tigre ha estado en las ligas mayores de la educación, dejando su huella y sentando precedentes importantes.
El acto protocolar estuvo bien montao, con la presencia del canciller de UNICARIBE, José Alejandro Aybar Martín, y el actual ministro del MESCYT, Rafael Santos Badía, quienes no se quedaron callados a la hora de elogiar la trayectoria del homenajeado. Ambos subrayaron no solo su dedicación al sistema universitario, sino también su visión para una educación más inclusiva y de calidad. Es que cuando uno se entrega de lleno a lo que cree, los frutos se ven, y en el caso de García Fermín, esos frutos son un viaje de profesionales bien formados y una infraestructura educativa más robusta.
García Fermín, que es un peso pesado en esto de la educación, no es solo un ex-ministro; también fue rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), nuestra Primada de América, la universidad del pueblo dominicano. Su experiencia en el tren de mando de la UASD le dio una perspectiva única sobre los retos y oportunidades de la educación superior. Al recibir la distinción, dejó claro que no la toma como un simple adorno, sino como un compromiso más con el porvenir de la academia. Es una interpelación moral, como él mismo dijo, que te llama a seguir echando pa’lante.
El homenajeado aprovechó el momento para soltar una reflexión profunda sobre el rol de nuestras universidades. Aseguró que estas instituciones son mucho más que centros de enseñanza; son espacios vitales donde la sociedad debe parar a pensar críticamente su presente y, más importante aún, trazar el camino hacia el futuro. En un mundo que está en un cambio constante, con transformaciones tecnológicas que nos dejan con la boca abierta y desafíos geopolíticos que nos hacen picar el ojo, las universidades tienen que ser el eje central, la conciencia crítica y la guía ética para el desarrollo de nuestra nación. No es un coro, es la pura verdad.
La trascendencia de un Doctor Honoris Causa va más allá del simple reconocimiento a una carrera destacada. Es un testimonio del impacto duradero que una persona puede tener en su campo y en la sociedad en general. En el caso de García Fermín, su legado no solo se mide en los cargos que ha ocupado, sino en la cantidad de mentes que ha influenciado, en las políticas que ha impulsado y en la visión que ha sembrado para una educación superior más accesible y pertinente. Esta vaina es de gente que se entrega de verdad.
Piénselo un poco: en República Dominicana, la educación es la llave para salir del hoyo, para impulsar el progreso. Y figuras como Franklin García Fermín, con su trayectoria intachable, son el ejemplo vivo de que, con dedicación y cabeza fría, se pueden lograr grandes cosas. UNICARIBE, al otorgar este honor, no solo reconoce a un individuo, sino que también reafirma su propio compromiso con la excelencia académica y con el fomento de líderes que transformen nuestro país. Es un mensaje claro para el tigueraje que viene subiendo, de que el esfuerzo en la educación siempre rinde sus frutos.
Este tipo de eventos nos recuerda la importancia de valorar a quienes dedican su vida a construir un mejor futuro a través del conocimiento. La inversión en educación, desde la básica hasta la superior, es la base de todo desarrollo sostenible y equitativo. Y cuando vemos a universidades como UNICARIBE reconocer a sus pilares, nos da la esperanza de que estamos en el camino correcto. Porque al final del día, lo que queremos es que nuestros jóvenes tengan las herramientas para echar pa’lante y construir esa República Dominicana que todos soñamos, con más oportunidades y menos “resolviendo” la vaina a la ligera.
Así que, desde este rinconcito caribeño, aplaudimos de pie esta iniciativa de UNICARIBE. Que este Doctor Honoris Causa sirva de inspiración para las nuevas generaciones de profesionales y académicos. Que sigan el ejemplo de Franklin García Fermín, que se faje el que se tenga que fajar por la educación dominicana. ¡La verdad es que esta gente tiene un coro jevi montao!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




