¡Qué ‘chulo’! La reconocida organización internacional Make-A-Wish, dedicada a cumplir los sueños de niños con enfermedades críticas, ha aterrizado de una vez en nuestra querida República Dominicana. ¡Y vienen con todo el tigueraje! Su meta inicial es tocar el corazón de 20 niños antes de que termine este año, y para el 2027, tienen el ojo puesto en impactar a 100 pequeñines. La llegada de Make-A-Wish al patio es una bendición que promete traer alegría y esperanza a muchas familias dominicanas, demostrando que no hay vaina que se compare con ver la sonrisa de un niño.
De acuerdo con el reporte, esta fundación, presente en casi 50 países, busca beneficiar a niños y jóvenes entre tres y 17 años que lidian con padecimientos que ponen en riesgo sus vidas, como cáncer, enfermedades de la sangre y afecciones renales. Dorothee van Veedenbruch, CEO y presidenta de Make-A-Wish International, explicó que anualmente unos 300 niños en el país son diagnosticados con una enfermedad crítica, subrayando la gran necesidad de esta iniciativa en nuestra tierra. Para hacer esta labor posible, Make-A-Wish Dominicana ya está forjando alianzas con hospitales pediátricos, donde médicos y personal de salud pueden referir a los niños elegibles. Si usted conoce a un niño que podría calificar, según Camila Grisales, directora ejecutiva de Make-A-Wish Dominicana, pueden preguntar por el programa. ¡Así que ya saben, el proceso es de lo más claro!
Y es que cumplir un deseo es mucho más que un simple detalle bonito, mi gente. Damian Thornton, miembro de la Junta Directiva internacional y padre de una niña que recibió un deseo, compartió que el impacto es para toda la vida. Asegún él, la experiencia arranca desde antes de que se cumpla el deseo, con un proceso de anticipación que involucra al niño y a toda su familia. Esta organización entiende que esto contribuye al bienestar emocional de los chiquitos, ayudándolos a desarrollar confianza y resiliencia mientras luchan. Van Veedenbruch lo dejó bien claro: ‘Un deseo no es simplemente algo bonito… En realidad, cambia vidas. Es parte del tratamiento’.
Esta organización tiene su historia, ¡y de la buena! Nació en 1980 en Phoenix, Arizona, inspirada por Christopher Gracious, un niño con una enfermedad crítica que deseaba ser policía por un día. Esa experiencia emotiva impulsó a su madre, Linda, a crear lo que hoy conocemos como Make-A-Wish. Desde ese día, la vaina ha crecido un viaje, cumpliendo más de 650,000 deseos en casi 50 países. La llegada de la fundación a República Dominicana es parte de esta expansión internacional, sumándonos a la red en Latinoamérica junto a países como Colombia, Brasil y México. Camila Grisales, quien antes dirigía Make-A-Wish en Colombia, fue clave para traer esta iniciativa al país, impulsada por la evidente necesidad local. ¡Ella es una tiguerona con visión!
Para que todo esto funcione como Dios manda, Make-A-Wish depende mucho del trabajo de los voluntarios, que son el corazón de la operación, como dijo Van Veedenbruch. Ellos están en todas, desde identificar a los niños hasta la planificación y ejecución de los deseos. Además, la organización está abierta a establecer alianzas con empresas, instituciones y otros sectores de la sociedad dominicana, porque la verdad es que para un proyecto así, mientras más manos se sumen, ¡mejor! Hay que hacer un coro grande para que el deseo de Van Veedenbruch se cumpla: que ningún niño elegible se quede sin su deseo en la República Dominicana. ¡Vamos arriba, que la esperanza es lo último que se pierde!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




