La provincia Santiago Rodríguez se ha visto sacudida por una tragedia que ha dejado a la comunidad en un estado de ‘shock’ y con un ‘viaje’ de preguntas sin resolver. Un caso de violencia de género que culminó en un feminicidio y la posterior muerte del presunto agresor, ha puesto de manifiesto la crudeza de una problemática que, lamentablemente, sigue arropando a nuestra sociedad. Albenis de Jesús Hernández, una madre trabajadora, fue la víctima fatal de este desgarrador suceso, perdiendo la vida tras recibir un disparo en su propia residencia, en el sector Alto de Amacey. La noticia de este feminicidio en Santiago Rodríguez ha calado hondo en el corazón del pueblo dominicano.
Según el reporte, el señalado como responsable de este horrendo crimen fue su expareja, Ariel Báez Rodríguez, conocido en el barrio como ‘Jhochy’. Este ‘tiguerazo’ de desenlace fatal inició con conflictos sentimentales que Albenis, según el testimonio de su madre Reina de los Ángeles Rodríguez Toribio, venía soportando desde hacía tiempo. La situación se volvió insostenible para ella, quien decidió ponerle punto final a la relación, cansada de lo que su madre describió como reiteradas situaciones de desprecio. ¡Qué vaina más dura le tocó vivir a esta mujer!
La decisión de Albenis de separarse no fue bien recibida por Báez Rodríguez. Su madre relató que él intentó reconciliarse, pero al ser rechazado, habría reaccionado con expresiones de inconformidad, manifestando que ‘nadie se burlaría de él’. Esas palabras, cargadas de amenaza, prefiguraban la tragedia. La noticia resalta que Albenis era el pilar económico de sus tres hijos en común, mientras ‘Jhochy’ permanecía largos períodos fuera del país, sin aportar regularmente. ¡Un abandono que sumaba más presión a la pobre mujer!
El día del suceso, la tensión llegó a su punto máximo. Miguel Antonio Guerrero Primo, primo del supuesto agresor, relató que Ariel había regresado de manera sorpresiva y que se trasladó en un taxi hasta las inmediaciones de la vivienda de Albenis. Acompañado del taxista, compraron ron y se quedaron más de una hora frente a la residencia. El primo mencionó que el taxista comunicó su presencia a otro familiar, aunque dijo desconocer si estaba al tanto del conflicto sentimental. ¡Un ‘coro’ que terminó en sangre y dolor!
Residentes de la zona afirmaron que Báez Rodríguez había regresado hacía poco de Estados Unidos, donde habría permanecido por unos seis años. Esta información añade un matiz de desarraigo al perfil del agresor, aunque no justifica la barbarie. Su padre, Severino Báez (‘Chicho’), expresó su consternación, asegurando que apreciaba a Albenis como una hija y que no entendía cómo se había producido la tragedia. Este sentimiento de incredulidad no borra la cruda realidad.
La historia tomó un giro enigmático al día siguiente. Mientras las autoridades procuraban localizar a Ariel Báez Rodríguez, su cuerpo fue encontrado sin vida en una zona rural de Sabaneta. Presentaba una herida de bala en la cabeza, dejando un gran signo de interrogación: ¿fue un suicidio, o hubo intervención de terceras personas? Este misterio añade complejidad al doloroso caso. El Inacif en Santiago tiene la tarea de arrojar luz sobre las causas de ambos decesos. La ‘chercha’ se acabó, y la amargura se apoderó de todos.
El saldo final de esta lamentable cadena de eventos es incalculable, pero el más desgarrador es el de los tres pequeños que quedan huérfanos de madre. Este episodio trágico en Santiago Rodríguez nos obliga a reflexionar sobre la urgente necesidad de educar, prevenir y erradicar la violencia de género, una lacra que sigue cobrando vidas y dejando un rastro imborrable de dolor. ¡Dios libre que se sigan repitiendo vainas como esta! Las autoridades tienen un trabajo ‘chulo’ por delante para esclarecer todos los detalles.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




