¿Qué es una supercélula? Así es como se crean estas excepcionales tormentas eléctricas

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Cuando se produce una ola de frío caracterizado por la llegada de grandes tormentas, se suele hablar de la formación de «supercélulas» ( también conocidas como «superceldas»)  ¿Pero a qué se corresponden exactamente? Os hablamos a continuación de las supercélulas y  como se crean estas excepcionales tormentas eléctricas.

¿Qué es una supercélula? Así es como se crean estas excepcionales tormentas eléctricas

Seguramente el nombre no deja lugar a la imaginación y subraya la importancia del evento. Sin embargo, aparte del nombre, ¿qué es una supercélula  o supercelda? En el espectro de las tormentas, la supercélula es el tipo menos común dado que suele producirse en condiciones climáticas muy adversas, caracterizada principalmente por vientos fuertes, granizos muy grandes y, a veces, incluso tornados.

En particular, la singularidad de una supercélula viene dada por la presencia de una corriente ascendente llamada «mesociclón» y para que este se produzca, se deben dar una serie de factores que son muy concretos entre los que están: la presencia de una atmósfera inestable a muchos kilómetros de altura , una circulación atmosférica particular, fuertes corrientes y vientos con velocidades en torno a los 50 kilómetros por segundo capaces de provocar convergencia en las capas inferiores y alimentar  fuertes movimientos ascendentes. Se trata además de un sistema que se «retroalimenta» , ya que la rotación en su interior favorece su existencia e incluso se puede generar durante muchas horas.

Los efectos destructivos de la supercélula

Por lo tanto, la supercélula consiste en una sola célula de tormenta, pero de dimensiones gigantescas (de ahí el prefijo «super») en la que un vórtice tipo mesociclón y una sola corriente ascendente giratoria (el «corazón» de la supercélula) se mueven hacia adentro. Los movimientos ascendentes que la componen  superan el límite de la tropopausa, de la que deriva la forma de cúpula de la cumbre de la nube convectiva.

Una vez formada, la supercélula se mueve, trayendo consigo toda la furia destructiva de los elementos: vientos fuertes, hasta los niveles de un estallido (soplan más de 100 kilómetros por hora) y luego lluvia torrencial y granizo lo que evidentemente se traduce en todo un peligro y daños que suelen cuantificarse en millones.

Las supercélulas pueden desarrollarse en cualquier parte del mundo y, a menudo, ocurren en Estados Unidos. Son más frecuentes en las Grandes Llanuras de nuestro planeta, como en el sur de Canadá, norte de México, centro-este de Argentina, Sudáfrica, Australia y Europa. En España no suelen ser tan comunes aunque lo cierto es que solo en 2020 se formaron 211 supercélulas siendo el segundo año con un mayor número de este tipo de fenómeno meteorológico después de 2014.