¡Ay, Dios mío! Se armó un lío de los buenos en el mundo de las finanzas gringas. La gestora de inversiones Apollo Global Management, una vaina que maneja un viaje de cuarto, le ha puesto un tapón a los inversores minoristas de su Fondo Apollo Debt Solutions (ADS). La gente está de lo más agobiada porque solo pueden retirar el 44.7% de lo que solicitaron. ¡Imagínate la cara de los clientes! De buenas a primeras, te dicen que más de la mitad de tu dinero se queda ahí, amarrado. Esta situación, señores, no es cualquier chercha; es una señal clara de que, a veces, lo que parece “chulo” y rentable puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza cuando uno necesita su efectivo de vuelta.
Para que la gente de a pie entienda el klk: este tipo de inversión se llama crédito privado, que son préstamos que se dan directamente a empresas, pero no a través de un banco normal. ¿El detalle? Que esos préstamos no se compran y venden así de fácil en el mercado, como si fuera un paquetico de galletas. ¡No, mi hermano! Esos activos son difíciles de convertir en efectivo rápido, lo que los hace ilíquidos. Es como prestarle a un compadre que te paga cuando puede, no cuando tú necesitas la plata. Mucha gente aquí en el patio invierte en cositas más palpables, como bienes raíces o un negocito; pero el mundo de los fondos de crédito privado tiene su propio tigueraje y riesgos que no todo el mundo conoce.
Asegún el documento que Apollo le presentó a la SEC (que es como la Superintendencia de Valores de allá), las solicitudes de retiro sumaron 1,640 millones de dólares. ¡Un viaje de cuarto! Pero el tope trimestral del fondo era de apenas 734 millones. O sea, la demanda superó la capacidad de liquidez en más del doble. Apollo salió con su discurso de que buscan el “valor a largo plazo” y que tienen un “deber fiduciario” con todos los inversores. Sí, muy bonito el coro, pero para el que necesita su efectivo, esa es una justificación que le sabe a “se la pusieron en China”. ¡Es un palo acechao para el que no pudo sacar su billete!
Esta vaina del crédito privado es un monstruo financiero que ya maneja más de 2 billones de dólares a nivel global, y se proyecta que para el 2030 podría duplicarse. Es un sector que ha crecido pila, y algunos analistas, como Charles Hugh Smith, han advertido que estamos sentados sobre una bomba de tiempo fabricada con crédito barato. Él dice que es demasiado fácil crear crédito con unos cuantos clics, mientras que las inversiones que de verdad producen valor real, las que construyen vainas, son lentas y arriesgadas. ¡Y tiene su punto, la verdad!
El argumento de Smith es que esta abundancia de crédito ha inflado el precio de los activos de forma artificial. En vez de construir una empresa desde cero, que toma tiempo y esfuerzo, es más fácil y rápido comprar una que ya existe, o meter el dinero en un activo cuyo valor sube por la misma inyección de crédito. Esto crea una especie de burbuja donde los activos más caros sirven de garantía para tomar más préstamos, y así la cosa sigue creciendo sin una base sólida. Es un ciclo que, para los que viven del día a día, puede parecer ajeno, pero que si explota, nos puede afectar a todos, directa o indirectamente. ¡Se puso fea la vaina!
Y para que no crean que Apollo es el único que está pasando este klk, ya hay precedentes. Fondos gigantescos como el inmobiliario de Blackstone (BREIT) y el de Starwood Capital (SREIT) también han tenido que cerrar “las puertas” o restringir los retiros cuando la gente ha querido sacar su dinero en masa. Esto nos dice que no es un caso aislado, sino que hay una tendencia en el sector del crédito privado, donde la liquidez es un tema de cuidado, especialmente cuando la economía se pone a temblar. Así que, antes de meter su dinero en cualquier sitio, ¡hay que investigar bien el tigueraje, mi gente!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



