¡Ay, mi madre! La cosa se puso buena con una ‘vaina’ que ha generado un ‘quille’ entre Estados Unidos y la cultura. Según reporta The Washington Post este martes, el Departamento de Estado de EE. UU. está dándole cabeza a la posibilidad de vender una obra de arte ‘muy woke’, del renombrado Kehinde Wiley, que fue retirada de la embajada gringa aquí en nuestro patio, Santo Domingo. Esta situación, de acuerdo a la noticia, viene después de que funcionarios de la administración del expresidente Donald Trump la calificaran de ‘woke’, abriendo un debate interesante sobre arte y política.
La pintura, bautizada como ‘Young Artists After Siamesas 1960’, llevaba años adornando la sede diplomática estadounidense. Su retiro no fue cosa de relajo; fue una movida celebrada públicamente por la embajadora estadounidense en República Dominicana, Leah Campos, quien hasta difundió un video del momento, presentando la decisión como parte de un distanciamiento de las ideologías que calificó de ‘globalistas’ y ‘woke’. Erin Scavino, la directora del programa Art in Embassies, también se montó en el barco, describiendo la pieza como ‘muy woke’ y ‘estéticamente aterradora’ según The Washington Post.
Ahora, ¿cuál es el bacaneo de esta ‘obra woke’? Pues, Kehinde Wiley la hizo en 2015 por encargo del propio Departamento de Estado, dentro de su programa de diplomacia cultural. Para esta pieza, el reconocido artista trabajó con jóvenes estudiantes dominicanos de la Facultad de Artes y de la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, en La Romana, dándole un toque súper dominicano y auténtico a la creación artística en cuestión.
La documentación elaborada para la colección de la embajada es un ‘regalito’ para los amantes del arte local, ya que explica que ‘Young Artists After Siamesas 1960’ se inspira en dos pilares de la historia del arte dominicano: ‘Desnudo Femenino’ de Celeste Woss y Gil, realizada en 1940, y ‘Siamesas’ de Gilberto Hernández Ortega, de 1960. Wiley, con su estilo inconfundible, utilizó estas referencias para entrelazar las tradiciones históricas de nuestra tierra con representaciones frescas de la juventud criolla, en un óleo sobre lino que mide una vaina de 2.72 por 3.81 metros, ¡pa’ que te hagas una idea!
Kehinde Wiley, nacido en Los Ángeles en 1977, es un artista ‘pesao’ reconocido mundialmente por sus retratos de personas negras, inspirados en la tradición pictórica europea. Su fama cogió vuelo cuando fue seleccionado para realizar el retrato oficial del expresidente Barack Obama para la National Portrait Gallery del Smithsonian, convirtiéndose en el primer artista afroamericano en lograrlo para esa institución. Antes de este ‘coro’ en la embajada, Wiley había sido reconocido por el propio Departamento de Estado por sus aportes a la diplomacia cultural estadounidense, lo que hace este giro aún más particular.
La decisión de quitar y posiblemente vender el cuadro, que fue cubierto con una lona con motivos de la bandera estadounidense antes de su remoción, saca a relucir una disputa política más amplia de la administración del expresidente Donald Trump. Esta administración, según el reporte, ha estado en contra de programas y expresiones que sus funcionarios asocian con políticas de diversidad y la mencionada cultura ‘woke’. Sin embargo, la venta no es un ‘mame’ así de fácil: el Departamento de Estado todavía tiene que ver si jurídicamente puede desprenderse de una pintura que fue encargada y adquirida con recursos públicos para su programa diplomático. ¡Eso sí que es un enredo!
En fin, esta situación pone de manifiesto cómo el arte, que se supone que une culturas, puede terminar en el medio de un ‘pleito’ político e ideológico. La obra de Wiley, que conectaba el arte dominicano con la visión contemporánea, se ha convertido en un símbolo de las tensiones actuales. Será interesante ver si la ‘obra woke’ termina vendiéndose o si esta ‘vaina’ se queda en veremos. ¡Qué lío, mi gente!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




