El barrio Luis Manuel Caraballo, en Sabana Perdida, está viviendo un verdadero ‘lío’, un ‘relajo’ de los grandes, por una situación que tiene a sus residentes con la guardia en alto. Se trata de la calle Francisco Caamaño, justo al lado de la parroquia Santa Rosa de Lima, donde un ‘Hoyo de Tres Años’ ha convertido el paso en un vía crucis para cualquiera que se atreva a transitarla. Los comunitarios, ya ‘hastiao” de la situación, han denunciado este ‘problemón’ en varias ocasiones a la alcaldía, pero asegún ellos, la respuesta ha sido un silencio que calienta más que el sol de agosto.
Pero la cosa no para ahí, porque como si fuera poca la ‘vaina’ del hoyo, la comunidad también carga con el peso de una obra de reparación de cañada que quedó a medio tajo. Los trabajos se iniciaron el año pasado con bombos y platillos, prometiendo una solución que traería tranquilidad al sector. Sin embargo, en diciembre, de buenas a primeras, los equipos y la maquinaria se fueron, dejando el proyecto sin culminar. Esto es un ‘mangú’ de negligencia, dejando a los habitantes expuestos a los peligros y a un deterioro que cada día se pone más feo.
Esta situación, que ya raya en lo ‘inaceptable’, no solo es una molestia visual. Representa un peligro latente para los transeúntes, especialmente para los niños que juegan en la zona y los conductores que se ven obligados a esquivar el cráter. Imagínense el ‘klk’ en temporada de lluvia, cuando el hoyo se convierte en una piscina gigante, foco de mosquitos y riesgo de accidentes. La gente del barrio está ‘guayando la yuca’ cada día, con el temor de que ocurra una tragedia o de que la estructura de sus vehículos se dañe por el mal estado de la vía. Es una muestra de cómo la falta de atención oficial afecta el ‘día a día’ de la gente de abajo.
El ‘tigueraje’ de Sabana Perdida, aunque cansado, no pierde la fe y sigue pidiendo que las autoridades ‘se pongan en esto de una vez’. Esta denuncia, divulgada por medios como Somos Pueblo, resalta una problemática recurrente en muchos barrios de la República Dominicana: la promesa de obras públicas que se inician con gran despliegue, pero que luego son abandonadas, dejando a las comunidades en una peor situación de la que estaban. Es un ‘vacilón’ con la gente que paga sus impuestos y espera lo mínimo en servicios y mantenimiento de infraestructura.
Por eso, el llamado de auxilio de los residentes del Luis Manuel Caraballo no es solo por un hoyo o una cañada; es un grito por respeto, por dignidad y por la garantía de vivir en un entorno seguro y funcional. Ellos esperan que este llamado no caiga en ‘saco roto’ y que los responsables ‘bajen la mano’ y actúen con la urgencia que la situación amerita. Es hora de que este ‘relajo’ termine y que la calle Francisco Caamaño, y sus alrededores, reciban la atención que por ley les corresponde, para que la gente pueda vivir con la tranquilidad que se merece.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


