La reciente revelación sobre una descarada manipulación de mercado en el exchange descentralizado Hyperliquid ha dejado a muchos con la boca abierta y a otros, quizás, con los bolsillos vacíos. Apegándose a la cultura del ‘tigueraje’ criollo, uno o varios traders lograron sacarle casi tres millones de dólares al sistema operando el token XPL, una vaina que, según la firma de inteligencia on-chain Arkham, fue un plan de lo más bien orquestado.
El modus operandi fue una jugada maestra, digna de película. Siete carteras digitales, actuando como un ‘coro’ bien afinado, metieron un total de 1.85 millones de dólares en Hyperliquid a través de su puente Bridge2. Este capital se usó astutamente como garantía para abrir posiciones largas apalancadas en XPL, inflando el precio del token como si no hubiese un mañana y creando una ola que muchos no vieron venir.
Mientras la cotización del XPL subía como la espuma, estos ‘vivos’ de una vez retiraron la friolera de 4.63 millones de dólares de sus saldos de colateral. La diferencia entre lo que depositaron y lo que sacaron, que fue un ‘viaje’ más, les generó esa ganancia bruta de 2.78 millones antes de contabilizar el resultado de las posiciones en sí. Lo chulo, o no tan chulo para los demás, es que ese dinero salió directamente de los bolsillos de otros traders cuyas posiciones fueron liquidadas, confirmando que en este juego, cuando uno gana, el otro pierde.
Pero el ‘bacano’ de la operación no terminó ahí. En lugar de cerrar sus posiciones de forma convencional, las dejaron caer en liquidación voluntaria. Esto significa que el Hyperliquid Liquidity Pool (HLP), que es el fondo de liquidez que absorbe las posiciones insolventes en la plataforma, tuvo que asumir las pérdidas. ¿El costo para los usuarios de Hyperliquid que aportan liquidez al HLP? Nada más y nada menos que 600,000 dólares, una chercha que no le gustó a nadie de los que estaban ‘en el aire’ aportando al pool.
Lo que ha puesto la cosa más picante es que, según Arkham, los mismos operadores replicaron esta jugada en otro activo, Aster, embolsándose otros 323,710 dólares. Esto no es un caso aislado, es una muestra de cómo la flexibilidad y la (aparente) anonimidad de los exchanges descentralizados (DeFi) pueden ser aprovechadas para esquemas sofisticados. Mucha gente del patio ve los DeFi como una oportunidad de oro, pero hay que estar ojo avizor con estos ‘tiguerajes’ y entender los riesgos ocultos.
Hyperliquid, con su atractivo de trading descentralizado y sin necesidad de KYC, está ‘de lo más bien’ en tendencia. Permite operar un sinnúmero de criptomonedas y materias primas, lo que es un imán para muchos que buscan la libertad financiera sin papeleos. Además, tiene su propia red y su criptomoneda HYPE, lo que lo convierte en un ecosistema robusto. Sin embargo, incidentes como este levantan preguntas sobre la seguridad, la ética y la gobernanza en un espacio que cada vez coge más fuerza a nivel global y también entre la gente de aquí.
Al final del día, esta vaina nos recuerda que el mundo cripto, aunque jevi y lleno de oportunidades, también tiene su lado oscuro y sus depredadores. Es un llamado a la vigilancia para los usuarios y a la mejora continua para los desarrolladores de estas plataformas. Porque, asegún uno ve, no es oro todo lo que reluce en el ‘salvaje oeste’ de las finanzas descentralizadas. Hay que estar pilas y educarse para no caer en la red de estos ‘vivos’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



