¡Qué ‘Vaina Bacana’! Un Celular Viejo Cobra Vida y Camina como un Robot

¿Cuántos de nosotros tenemos un celular ‘guardao por ahí’ en el cajón, esperando su momento de gloria que nunca llega? Esos equipos, que una vez fueron la ‘última cocacola del desierto’, terminan arrumbados aunque todavía tienen un procesador potente, cámaras, sensores y conexión inalámbrica. Nos hemos acostumbrado a medirlos solo por su capacidad para chatear o hacer fotos, pero resulta que sus componentes no se desaparecen por arte de magia. Esta realidad ha abierto una puerta para que un ‘tigueraje’ de ingenieros le dé una segunda, y muchísimo más interesante, vida.

Desde la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), el laboratorio de robótica RoMeLa ha sorprendido al mundo con una ocurrencia que ‘está de lo más jevi’: le han puesto patas a un móvil. El resultado es el PhoneBot, un pequeño robot de casi medio metro de altura y un peso modesto, que lleva un smartphone instalado en su “torso” como si fuera su cerebro. Presentado en un estudio el 6 de octubre de 2026, lo que realmente impresiona no es solo su peculiar aspecto, sino cómo este ‘celular robot’ usa su inteligencia para mover sus 13 articulaciones motorizadas y, ‘de una vez’, ponerse a caminar.

Para entender cómo funciona el PhoneBot, hay que pensar en cómo nosotros mismos mantenemos el equilibrio. El smartphone es el que carga con gran parte de ese trabajo, usando sus sensores para detectar la inclinación del robot y su procesador para enviar las órdenes de movimiento. La cámara, por su parte, le permite interpretar visualmente lo que tiene delante, como si tuviera ojos. Las instrucciones viajan por Wi-Fi hasta una pequeña placa electrónica que se encarga de comunicarse con los motores, mientras que el usuario también puede enviarle órdenes para que se desplace. O sea, el balance y la dirección son vainas diferentes, pero el móvil las maneja con una fluidez bacana.

Caminar sobre dos piernas no es una chercha, es un reto grande para cualquier robot. A diferencia de uno con ruedas, el PhoneBot necesita coordinar sus articulaciones, distribuir su peso y evitar que un paso desequilibre el siguiente. Para lograr esta hazaña, los investigadores usaron una técnica llamada aprendizaje por refuerzo en simulaciones, donde el robot aprendía a mejorar su comportamiento a través de recompensas y penalizaciones. Durante este proceso, se dieron cuenta de que el robot tendía a favorecer una de sus piernas, por lo que tuvieron que ajustarlo para que realizara movimientos simétricos. Una vez optimizado en el mundo virtual, lo probaron en el mundo real.

Y la verdad es que la vaina funcionó. Según las pruebas documentadas por los propios investigadores, el PhoneBot ha demostrado su capacidad para caminar y hasta levantarse después de caerse boca abajo, capacidades que exhibió en sus demostraciones físicas. También mostraron cómo la cámara del teléfono puede detectar a una persona y orientar el torso hacia ella, aunque todavía no es capaz de seguirla autónomamente por cualquier tipo de entorno. El pequeño robot también tiene funciones de conversación, pero con un detalle importante: el reconocimiento de voz y el modelo de lenguaje se ejecutan en un ordenador externo, lo que le permite entender y responder sin consumir demasiados recursos del móvil.

Un detalle que hace el experimento aún más ‘chulo’ es que entre los teléfonos que se probaron había un Honor 9, un modelo lanzado en 2017. Esto, junto a otros tres Android económicos más recientes, demuestra que no hace falta tener el último grito de la tecnología para darle vida a esta máquina. Según el estudio, el Honor 9 pudo con las funciones principales, aunque tuvo limitaciones con el mapeo del entorno por ARCore debido a la ausencia de servicios de Google en ese dispositivo en Estados Unidos. Esto nos dice que hay un viaje de celulares viejos que podrían tener una segunda oportunidad.

Ahora, ¿cuánto cuesta construir este ‘bacano’ robot sin incluir el celular? Los investigadores calculan que los componentes para el cuerpo del PhoneBot rondan los 400 dólares, siendo los 13 motores de las articulaciones la parte más costosa del presupuesto. Han compartido la documentación y los archivos de diseño para que otros puedan replicarlo, aunque con una licencia que restringe los usos comerciales. Esto lo convierte en una plataforma abierta, sí, pero no cumple con todos los criterios habituales del hardware de código abierto, y tampoco se ha verificado que todo el software necesario esté disponible públicamente.

La idea de usar un smartphone como el cerebro de un robot no es nueva del todo. Ya en 2021, investigadores de Intel Labs presentaron OpenBot, un proyecto que convertía un teléfono en el centro de control de un vehículo con ruedas, por unos 50 dólares. La diferencia clave aquí, la que ‘está rompiendo’, es que en UCLA han llevado este concepto a una máquina que camina sobre dos piernas, añadiendo una capa de complejidad al mantener el equilibrio. Esto abre un ‘coro’ de nuevas posibilidades para investigar y experimentar con robótica bípeda sin tener que invertir en equipos caros como si fuera una vaina de otro mundo.

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