Este Sábado Santo, los hospitales del Gran Santo Domingo vivieron una tranquilidad que era casi impensable, ¡una verdadera ‘vaina’ buena para el sistema de salud dominicano! Mientras otros años se armaba un ‘klk’ en las emergencias por la cantidad de pacientes, este año se sintió un aire de calma. Desde el Darío Contreras hasta el Moscoso Puello, la afluencia de personas fue significativamente baja, lo que indica que el llamado a la prudencia durante esta Semana Mayor, especialmente en el uso de motocicletas y en actividades de ocio, parece haber calado hondo en nuestra gente. Esto es un respiro para los Hospitales Santo Domingo y para el personal médico, que de por sí ya tiene un ‘viaje de’ trabajo.
El doctor Jonathan Lara, subdirector médico del Hospital Traumatológico Darío Contreras, confirmó esta tendencia, destacando una disponibilidad de camas de más del 50% en sala y un 40% en UCI, algo que pocas veces se ve en un feriado tan movido. Asegún sus declaraciones, los casos más comunes siguen siendo las fracturas de tibia en ‘motorizados’ y los traumas craneoencefálicos, aunque en menor medida que en temporadas anteriores. Esta baja en los accidentes, especialmente los de tránsito, es un reflejo directo de las campañas de concientización y, quizás, de un mayor sentido de responsabilidad por parte de la población, lo que es ‘chulo’ y digno de aplaudir.
Tradicionalmente, la Semana Santa es un periodo crítico para los servicios de emergencia del país, con miles de personas desplazándose hacia las zonas turísticas y de recreo. El Centro de Operaciones de Emergencia (COE) siempre despliega un operativo robusto para hacer frente a la avalancha de incidentes, que van desde accidentes en ‘guaguas’ y motores hasta ahogamientos y casos de intoxicación. Ver los hospitales con menos ajetreo demuestra que la inversión en prevención y la insistencia en la prudencia por parte de las autoridades de Salud Pública están dando frutos tangibles, evitando el colapso que muchas veces se teme.
En el Hospital Moscoso Puello, el ambiente era igual de sereno, a pesar de que es un centro que atiende una gran cantidad de casos de diversas complejidades. Las emergencias pediátricas en el Moscoso Puello y el Robert Reid Cabral también mostraron una tranquilidad inusual. Aunque se atendieron algunos casos rutinarios, como un menor con dificultad respiratoria en el Robert Reid o un bebé con posible obstrucción intestinal, no hubo la estampida de años anteriores. Esto sugiere que las familias también están tomando medidas preventivas en casa, cuidando más a los más pequeños del hogar durante estos días de asueto.
Incluso la Clínica Cruz Jiminián, reconocida por su dinamismo y atención a la comunidad, reportó un Sábado Santo sin mayores sobresaltos. Los incidentes registrados fueron principalmente alergias o ‘dolorcitos’ menores, muy lejos de los casos de gravedad que suelen llegar. Un agente de seguridad del Darío Contreras hizo un comentario muy a la dominicana: ‘Ojalá se mantenga así, tranquilo. Después de las 5:00 de la tarde es que llegan los motores, los chocados, los intoxicados’, reflejando la cruda realidad de que el ‘tigueraje’ y los excesos suelen asomar al caer la noche. Pero incluso con esa posibilidad latente, el día transcurrió con una calma esperanzadora.
Este panorama, tan distinto a lo que estamos acostumbrados, es una excelente noticia y sienta un precedente. Nos deja ver que cuando se trabaja en equipo y la ciudadanía responde al llamado de las autoridades, se pueden lograr grandes cambios. Mantener esta tendencia de prudencia y prevención es clave para seguir avanzando hacia un país donde disfrutar de las festividades no signifique un riesgo inminente para la salud y la vida. Es un mensaje claro de que la responsabilidad colectiva puede hacer que un feriado sea, de verdad, un tiempo de descanso y no de angustia para muchos. ¡Así da gusto!
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