¡Klk, mi gente! Aquí estamos, como siempre, pegados a la información más relevante para nuestra República Dominicana. Y la noticia de esta semana que nos tiene a todos con los ojos bien abiertos es la juramentación de Geraldo Espinosa Pérez como el nuevo contralor general de la República. El acto, que no fue una vaina cualquiera, lo encabezó el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, marcando el inicio de una nueva etapa que, según nos cuenta el propio Espinosa, estará bien enfocada en un “Plan de Transformación de los Procesos Misionales de la Contraloría”. Para los que andan un poco perdidos, la Contraloría General de la República (CGR) no es una institución cualquiera; es el ojo vigilante que asegura que cada peso del erario público se invierta donde tiene que ser, evitando que cualquier tigueraje se salga con la suya y los fondos públicos terminen en manos equivocadas. La misión de figuras como Geraldo Espinosa es crucial para la salud financiera y moral de nuestro país.
Este plan de transformación, que ya está en manos del presidente Abinader, promete ser implementado con una responsabilidad que da gusto. El objetivo, asegura el nuevo contralor, es fortalecer el control interno, garantizando que los recursos públicos estén bien resguardados y, de paso, elevar la eficiencia operativa y la transparencia de la gestión estatal. ¡Y es que, en verdad, hacía falta una sacudida de este tipo! No es un secreto para nadie que la ciudadanía dominicana lleva tiempo pidiendo a gritos mayor transparencia y menos bulto en el manejo de los fondos del Estado. Por eso, este anuncio de **Geraldo Espinosa** ha generado un coro de expectativas.
Espinosa, quien antes de este importante ascenso se desempeñaba como subcontralor, sabe de qué va la movida. En su intervención, no perdió tiempo para agradecer al presidente Luis Abinader por la confianza, una designación que, sin duda, es de alta relevancia para la institucionalidad del país y que quedó formalizada mediante el Decreto 84-26. No es para menos, recibir una responsabilidad de tal magnitud en un país como el nuestro, donde la supervisión del gasto público es una chercha seria, es un gran compromiso.
En el acto de juramentación, donde estuvo presente también el contralor saliente, Félix Santana García, Espinosa dejó claro que para él esto es, ante todo, un honor, pero también una vaina pesada en cuanto a compromiso con la transparencia. “Nuestro objetivo ha sido y seguirá siendo trabajar de manera incansable para eficientizar los procesos, siempre de forma correcta y con apego a la ley”, enfatizó. Y eso, mi gente, es lo que esperamos del que tiene el control de las cuentas.
El plan, que promete ser de lo más bacano, consta de 10 ejes estratégicos. El primero es, precisamente, la transformación de los procesos misionales de la Contraloría General de la República. ¿Qué busca con esto? Modernizar y fortalecer el rol preventivo del control interno. Es decir, que no solo se actúe cuando la vaina ya está hecha, sino que se pongan candados para que no se dé el relajo de una vez.
También se meterá mano a las Unidades de Auditoría Interna (UAI) de las instituciones públicas. La idea es que operen como verdaderas mini-Contralorías, con capacidad de fiscalizar en tiempo real. ¡Eso sí que está chulo! Imagínense que cada institución tenga su propio ojo que vigile que los chelitos se estén usando bien. Además, se establecerá la presentación anual de un Informe de Control Interno o de Auditoría Interna en cada entidad, elaborado por las propias unidades de auditoría. ¡Así la gente se pone las pilas de una vez!
Otro punto jevi del plan es la implementación de auditorías posfocalizadas, basadas en una gestión de riesgos. Esto significa que se pondrá la lupa donde hay más probabilidades de que la vaina se ponga fea. También se desarrollará la supervisión material de bienes, materiales, equipos, obras y contratos de alquiler, con un modelo inspirado en la IGAE (Intervención General de la Administración del Estado) de España. La referencia al modelo español no es un bulto cualquiera; es un indicativo de que se están buscando las mejores prácticas internacionales para aplicarlas aquí, adaptándolas a nuestra realidad.
Espinosa también precisó que se llevará a cabo la desconcentración operativa de las órdenes de pago de bajo riesgo, nuevamente basado en el modelo de la IGAE. Esto puede sonar a tecnicismo, pero lo que busca es agilizar los procesos sin perder el control, buscando un equilibrio entre la eficiencia y la seguridad. Además, se fortalecerán las Unidades de Auditoría Interna de las instituciones del sistema de Seguridad Social, mediante la designación de personal técnico especializado. Esto es fundamental, ya que el sector de la seguridad social mueve un viaje de recursos y necesita un ojo clínico que garantice su correcta administración.
Para cerrar con broche de oro, el plan contempla ampliar la apertura del control interno, invertir en el fortalecimiento de la capacidad técnica de los auditores y establecer mecanismos de control de los saldos financieros de los contratos registrados. Y lo mejor de todo es que esto no será una labor solitaria; se trabajará en coro y de forma articulada con la Dirección General de Presupuesto, la Dirección General de Compras y Contrataciones Públicas, la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, y otras instituciones afines, sin olvidar el apoyo técnico y estratégico de la Unidad Antifraude. ¡Eso es lo que se llama trabajar en equipo!
Este plan se implementará de forma gradual, y los detalles de cada iniciativa se irán presentando oportunamente. Geraldo Espinosa Pérez no es un improvisado; es licenciado en Contabilidad por la UASD, con postgrado en Tributos Internos, máster en Gestión y Análisis de Políticas Públicas, y un MBA por la PUCMM. Con más de 24 años de experiencia en el sector público, donde ha impulsado sistemas de control y gestión financiera, el hombre está más que preparado para el reto. ¡Qué Dios lo ilumine en esta gran tarea que le ha tocado!
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